Burlándose del pobre

 

Unas cuantas líneas del periódico Los Angeles Times, de 8 de este mes, arrojan chorros de luz sobre la obra malvada de engañar a los desheredados que tienen emprendida Orozco y Vázquez Gómez. Dicen así las líneas: “Es sabido que Terrazas ha ayudado con mucho dinero a Orozco, porque él, Terrazas, es un viejo amigo de Díaz y desea ver aplastado a Madero”.

A los soldados que forman el ejército de Pascual Orozco se les ha dicho que se les va a dar la tierra del estado de Chihuahua, la cual está casi toda en las manos de Creel y de Terrazas, suegro éste de aquél.

¿Será posible que estos grandes terratenientes estén fomentando un movimiento que tiende a despojarlos de sus riquezas? Pues bien, sí están fomentando ellos el movimiento de Orozco, pero no para que se les arrebaten las tierras que tienen en su poder, sino para salvarlas de la expropiación.

¡Y los pobres, los trabajadores, abandonan a sus familias para ir a empuñar un fusil en el ejército orozquista, creyendo que van a luchar por Tierra y Libertad!

¿No merecen la muerte embaucadores de esa clase? ¿No es un crimen de lesa humanidad el que se comete cuando se hace derramar sangre humana por ambiciones personales?

Miles de vidas se están perdiendo en Chihuahua para proteger los intereses de los capitalistas. Desheredados mexicanos, abrid los ojos. Que corra la sangre a torrentes, que se derrame a mares, pero que sea en beneficio de los que tienen hambre.

Adoptad los principios enunciados en nuestro Manifiesto de 23 de Septiembre de 1911, y considerad como a vuestros peores enemigos a los que os impidan tomar la tierra y la maquinaria de producción desde luego, sin esperar más tiempo.

No permitáis que nadie suba a la Presidencia de la República. Gobernaos por vosotros mismos. La clase trabajadora nada gana con tener Gobierno, porque el Gobierno está instituido para proteger a la burguesía y dejar que ésta devore el sudor y la sangre de los humildes.

Son los científicos, los porfiristas, los que están dando dinero a los jefecillos de Chihuahua, con el objeto de derribar a Madero y sentarse los científicos nuevamente en el poder.

Para eso se os llama a tomar las armas; para eso abandonáis a vuestras compañeras y a vuestros hijos. ¡Volved las bocas de vuestros fusiles contra Orozco, Salazar, Alanís, Campa, Vázquez Gómez! ¡Declaraos, todos, comunistas!

Ésa es la salvación. Si no lo hacéis así, saldréis burlados por los “inteligentes”, por los “vivos”, por los que os hablan de leyes favorables a la clase trabajadora; por los que os piden que los nombréis diputados o gobernantes de cualquier calibre para trabajar en vuestro favor; por los que dicen que un Gobierno justo y recto os dará la tierra.

Nunca podrá existir un Gobierno justo, desde el momento en que su misión no es otra que garantizar al rico el pacífico disfrute de sus rapiñas.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 89, 11 de mayo de 1912