Nuestros mártires

 

Los compañeros Juan Espinosa y Espiridión Herrera, pertenecientes a la guerrilla libertaria que opera en el nordeste de Chihuahua, fueron comisionados para obtener provisiones para la guerrilla. Un miserable, llamado Espiridión Molina, tenía que conducirlos al lugar en que habían de obtener las provisiones. Molina se hacía pasar entre los compañeros como partidario de la causa de los trabajadores y no se le desconfiaba. Contentos de ir a desempeñar la comisión, siguieron nuestros compañeros al traidor Molina. Éste, en lugar de conducirlos hacia donde decía que había provisiones, los llevó a un lugar llamado Bosque Bonito, donde se encuentra una madriguera de soldados maderistas. Espinosa y Herrera fueron hechos prisioneros inmediatamente y fusilados en el acto.

Esta vil traición no debe quedar sin castigo, hermanos desheredados. No han sido unos perros los que han muerto. Ellos eran soldados generosos de la Revolución Social; ellos eran vuestros hermanos, porque eran proletarios; ellos marcharon a la lucha para librar a vosotros y a vuestras familias de la miseria y de la tiranía. Son sangre de vuestra sangre y carne de vuestra carne; son los hijos del pueblo, los esclavos que prefieren morir mejor que dejar a sus hijos una herencia de humillación y de hambre.

José Jiménez, la Autoridad de la Colonia de Pilares, Chihuahua, es el autor moral de este crimen. No hay que olvidarlo. Los que fusilaron a nuestros compañeros son Juan Ramos y un tal Sánchez. ¡No hay que olvidarlos tampoco!

Duerman tranquilos nuestros hermanos, que su sacrificio hará arder de cólera muchos pechos proletarios. Desheredados: ¡a la venganza!

Hemos sabido, como mero rumor, que nuestro estimado compañero Tirso de la Toba ha sido muerto en un encuentro con los federales en la Baja California.

También corre el rumor de que el compañero Higinio Tanguma ha muerto en el estado de Tamaulipas, batiéndose contra los federales.

Besados por la gloria mueren los libertarios. ¡Adelante! La redención de la humanidad se consigue con el sacrificio de los buenos. ¡Adelante! ¡Adelante!

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 90, 18 de mayo de 1912