La situación de estos momentos

 

Al renovarse las operaciones de la guerra entre el ejército de Orozco y las de Huerta [sic.], estas últimas infligieron una seria derrota a aquellas en Conejos, estado de Durango, en la que perecieron 600 rebeldes, apoderándose los federales de diez cañones, veinte carros y un gran número de fusiles, caballos, monturas y bombas de dinamita. También tuvieron un serio revés las fuerzas orozquistas que manda el traidor Inés Salazar en un cañón cercano a Cuatro Ciénagas, estado de Coahuila. Estas dos derrotas impidieron a los rebeldes completar el sitio de Torreón, y mientras las fuerzas de Orozco retrocedieron hacia el norte sobre la vía del Central, Salazar con 500 hombres solamente de los 2 500 que tenía antes de ser derrotado cerca de Cuatro Ciénagas, emprendió su marcha hacia Rellano, donde se encuentra el gobierno del ejército de Orozco. La derrota de Salazar fue tremenda. Cuando marchaban sus fuerzas victoriosas sobre Monclova, fueron sorprendidas en una emboscada tendida por los federales, teniendo que dispersarse dos mil hombres de la columna. Muchos de éstos, perdidos en el Bolsón de Mapimí, murieron de sed. Algunas partidas de dispersos se han presentado al cuartel general en Jiménez, donde Orozco les ha mandado desarmar y arrestar para que con la relación de la derrota no siembren el pánico entre las filas.

No obstante estas derrotas, hábiles movimientos de las columnas mandadas por César Canales y el traidor Emilio P. Campa han logrado cortar la retirada del victorioso ejército de Huerta que marchaba hacia el norte a atacar el fuerte rebelde de Rellano. Ahora, Huerta, preocupado, ha pedido auxilios a la ciudad de México, auxilios que es materialmente imposible que se envíen, y, o sigue su marcha hasta Rellano, donde será forzosamente derrotado, o regresa a Torreón, pero para ello tiene que acabar con la gente de Campa, de Canales y de otros jefes orozquistas, cosa que no es fácil.

La situación en el resto del país donde la fuerza rebelde no está en manos de unos cuantos sinvergüenzas como el ejército de Orozco es cada vez más seria para los intereses de la burguesía y el prestigio de la Autoridad. En Yucatán continúan los peones incendiando las haciendas de henequén y poniendo bombas de dinamita en las casas de los más odiados caciques; los rebeldes de los estados de Oaxaca, Puebla, Morelos, México, Guerrero y otros están protegiendo las siembras que los federales tratan de destruir para que las poblaciones no se echen sobre las cosechas, y obligarlas a rendirse por hambre; los combates menudean todos los días en el resto de los estados.

Uno de los sucesos más importantes es, sin duda, la ruptura completa entre Emilio Vázquez Gómez y Pascual Orozco. Como consecuencia de esta ruptura, todos los vazquistas que había en el estado de Chihuahua han tenido que huir a los Estados Unidos, perseguidos por Orozco. Vázquez Gómez ha tenido que regresar a San Antonio. Este ambicioso ha quedado aniquilado políticamente como Bernardo Reyes.

Gonzalo Enrile, el agente financiero de Pascual Orozco, tuvo un disgusto con el dictadorcillo de Chihuahua, quien lo mandó asesinar. Enrique fue asaltado en la calle por varios asesinos, y recibió varias puñaladas y balazos. Se cree que Enrile iba a revelar las artimañas de Orozco para conseguir dinero de los “científicos”, y que Orozco, temeroso de que al hacerse esa revelación se voltearan las tropas contra él, no vaciló en mandar matar a su agente financiero. Sabido es que Orozco ha recibido millones de pesos de los “científicos” (porfiristas) para hacer su movimiento.

Pascual Orozco está probando ser un asesino de la peor clase. Todos los días hay ejecuciones de soldados que, por cualquier motivo, ya no quieren estar en sus filas.

Madero ha enviado comisiones de paz a Orozco. Si este mentecato firmase la paz, la Revolución seguiría. No habrá paz mientras los pobres sufran de hambre y tiranía, y la paz burguesa no garantiza a los pobres el derecho de vivir.

Pueden los farsantes firmar trataditos de paz: ellos, los farsantes, no son la Revolución. La Revolución es el resultado de la miseria y de la opresión.

Rebeldes: antes de que vuestros jefes firmen los tratados de paz, pasadlos por las armas.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 90, 18 de mayo de 1912