Hay que tener vergüenza

 

Parece que al fin tendremos que quedar abandonados en las garras de nuestros enemigos. No se nos ayuda. Llamamos la atención de nuestros lectores sobre los resúmenes de la sección de Administración y del fondo de defensa. A ese paso, por grande que sea nuestra voluntad, no podremos salir adelante. Hacemos llamamientos a la solidaridad de todos los desheredados, y muy pocos son los que responden al justo llamamiento. El espectáculo que se da con eso es desconsolador para los que ayudan, pues ven que toda la carga queda sobre sus hombros.

¡Reaccionad, hambrientos! ¡Tened compasión de vosotros mismos, esclavos! Esta lucha es la vuestra; esta lucha tiene que ser benéfica para vosotros, ¿qué hacéis cruzados de bazos? ¡Vaciad vuestros bolsillos sin vacilación ni tardanza!

¿No están sacrificando sus vidas en México vuestros hermanos de cadena? ¿No sacrificamos nosotros nuestra tranquilidad y ponemos en peligro nuestra libertad y aun nuestra vida en los Estados Unidos? Y vosotros ¿por qué no sacrificáis algo de vuestro salario para impulsar esta lucha gigantesca contra el Capital y la Autoridad?

Es preciso tener vergüenza; que a cada quien nos toque poner algo de nuestra parte en esta empresa de verdadera redención.

Así, pues, a ayudar.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 90, 18 de mayo de 1912