¡Arriba, hermanos!

 

Huerta, con 3 500 federales atacó Rellano[1] el 22 de este mes, donde se encuentran fortificados 4 000 rebeldes bajo las órdenes de Orozco. El combate duró cinco horas, durante las cuales no cesó un formidable cañoneo por ambas partes. Al cerrarse la noche, Huerta tocó retirada y ocupó las posiciones que tenía antes del ataque. No se saben todavía las pérdidas ocurridas por una y otra parte. Orozco cree que el combate se reanudará en breve.

Los federales, en la frontera, están efectuando un movimiento que puede dar como resultado la rendición de Ciudad Juárez. Guadalupe, al este de Ciudad Juárez, fue tomado por los federales. Un destacamento rebelde salió de Ciudad Juárez, batió a los federales y los obligó a abandonar la población. De Palomas marcha para Ciudad Juárez una columna federal que operará, con la que se retiró de Guadalupe. La intención de los federales es cortar a los rebeldes de Ciudad Juárez toda vía de comunicación y obligarlos a capitular sin que se derrame una gota de sangre. Si Juárez cae en poder de los federales, la Revolución se beneficiará en el estado de Chihuahua, pues el fuerte ejército de Orozco tendrá que dividirse en guerrillas y la verdadera acción revolucionaria no se verá aplastada por las órdenes brutales de los “jefes”.

Estamos, pues, en vísperas de grandes acontecimientos. Si Orozco triunfa sobre los federales, la verdadera Revolución, la de los desheredados, sufrirá algún trastorno, como consecuencia de la gran fuerza que tendrá en sus manos el ambicioso autócrata de Chihuahua, fuerza que utilizará para imponer su autoridad y defender las riquezas de la burguesía. De desearse es que Orozco salga derrotado, para que la Revolución Social no tenga encima la amenaza de la fuerza de Orozco. Derrotado éste, sus fuerzas se dividirán y cada grupo luchará por sus propios ideales.

Esta semana y la anterior, la censura ha sido más severa que nunca para los despachos relativos al movimiento revolucionario. El Gobierno está empeñado en ocultar la verdad, en engañar al pueblo, en hacer creer que ya todo está en paz, que no hay más que dos movimientos: el de Orozco y el de Zapata, cuando en realidad el movimiento se ha extendido a todo el país, y, cada vez más radicalizado, ofrece mejores esperanzas.

¡Adelante! Desaparecido Vázquez Gómez de la escena política, los que quedan, aun cuando alguno de ellos lograse apoderarse del Gobierno, no teniendo el prestigio que había adquirido el viejo ambicioso, su reinado sería efímero. Orozco, a pesar de la fuerza de su ejército, está muerto ante la opinión por su maridaje con los grandes terratenientes y banqueros Terrazas, Creel y otros reconocidos “científicos” o porfiristas. Gracias a los millones que los ricos le han proporcionado y a las promesas de repartos de tierras que ha hecho a los campesinos de Chihuahua, Orozco ha podido formar el ejército de que dispone; pero, en realidad, la influencia de Orozco sobre la Revolución no pasa del estado de Chihuahua. El resto del país no lucha por él, sino por conquistar la tierra, por obtener la libertad económica, y la tierra es tomada por los pobres, dando con ello a los proletarios del estado de Chihuahua el saludable ejemplo de que no hay que esperar a que los gobernantes den lo que los pobres pueden tomar.

Los proletarios del estado de Chihuahua deben imitar a sus hermanos de los demás estados haciendo de todo cuanto existe propiedad común. Si los jefes se oponen, a dinamitarlos. Chihuahua ha sido uno de los estados que más contingente de sangre ha dado a la Revolución. ¿No es un crimen que toda esa sangre haya sido derramada en beneficio de los Terrazas, de los Creel, de todos los que chupan el sudor de ese noble pueblo? ¡Arriba, hermanos chihuahuenses: adoptad el Manifiesto de 23 de Septiembre de 1911! No creáis en promesas de nadie. Al primero que os haga alguna promesa, fusiladlo, porque los que hacen promesas son los que mañana os oprimirán. Sois muchos: tomad todo cuanto existe y comenzad una vida digna de seres humanos. ¡Arriba, hermanos!

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 91, 25 de mayo de 1912



[1] Refiérese al combate sostenido el 22 y el 23 de mayo de 1912 entre el ejército federal maderista y los rebeldes orozquistas en estación Rellano, Chihuahua. Las fuerzas federales, bajo las órdenes de Victoriano Huerta y con el apoyo de las tropas comandadas por Villa y Rábago, derrotaron a los rebeldes, encabezados por Orozco, Cheché Campos y Luis Murillo, obligándolos a replegarse rumbo a Jiménez, Chihuahua.