A los patrioteros

 

Ahora es cuando la horda de imbéciles patrioteros deberían no solamente poner el grito en el cielo, sino tambiénarmarse de un buen rifle cada uno para conquistar la tierra, madre común de la humanidad.

Sépanse esos señores borregos que el patriota Francisco I. Madero va a poblar de italianos la Baja California. He aquí un telegrama dirigido al periódico católico de la ciudad de México, El País:

La Paz, B. C., Enero 6. Se dice que próximamente llegarán mil familias italianas a colonizar esta península y que en la exploración y en los trámites necesarios, se ocupa en la actualidad un activo agente de aquella nacionalidad. Si se confirma este rumor, no tardaremos en ver el despertar de esta riquísima tierra.

Quince millones de mexicanos están ansiosos de tener la tierra en su poder para trabajar sin amos. Miles de mexicanos se baten en estos momentos por conquistar Tierra y Libertad; otros miles, enérgicos también, han tomado resueltamente posesión de la tierra en varios estados de la República, y los menos enérgicos mandan representaciones [a] suplicarle a Madero que les haga la gracia de darles tierra. Pues, bien, Madero, sordo a los clamores de la gente pobre, manda llevar a México familias extranjeras a quienes les dará la tierra, familias que tendrán bajo su dependencia a los pobres trabajadores mexicanos que seguirían siendo peones hasta su última generación, si no hubiera en estos momentos suficiente cantidad de espíritus altivos que conservan el fuego sagrado de la Revolución Social, y luchan bravamente por encauzar el movimiento hacia una finalidad precisa: la toma de posesión de la tierra y de la maquinaría de producción para el provecho de todos los trabajadores, sin distinción de sexo.

Los mexicanos pobres deben saber que lo que la burguesía llama Patria son sus intereses, son sus tierras, son sus minas, son sus negociaciones de toda especie en las que explotan a los trabajadores. Si hay una guerra extranjera, los burgueses les aconsejan a los trabajadores que defiendan la Patria, esto es, los bienes materiales de los cuales se aprovechan exclusivamente los ricos. No hay que dejarse engañar con palabras sin sentido para el proletario. El que no es dueño ni de unas cuantas varas de tierra para plantar un jacal no tiene Patria. A tomar la tierra, compañeros, a ejemplo de las dignas poblaciones que ya lo hicieron sin consultar con burgueses ni con gobernantes.

De no hacerlo así, bien pronto veremos ocupada toda la tierra de México por colonos ambiciosos que, después de levantar la primera cosecha, se convertirían en amos poderosos bajo cuyas órdenes tendrían que trabajar los mexicanos a quienes el patriota Madero ha dejado sin un terrón donde reclinar la cabeza.

Madero, siguiendo los pasos de Porfirio Díaz, ha establecido una política de complacencia y de proteccionismo para los extranjeros, y una política de garrote y de muerte para los mexicanos. Para el extranjero hay tierras, hay franquicias de toda especie; para el mexicano, el servicio militar obligatorio para defender los intereses de esos extranjeros y de la burguesía mexicana que es lo que se llama la Patria.

Hermanos desheredados, lo que no hagáis con vuestras propias manos, no lo harán los gobiernos en vuestro beneficio. ¡Rebelaos todos!

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 72, 13 de enero de 1912