Farsas políticas

 

Empeñados están los políticos en que haya elecciones de diputados, como que son muchos los que desean ganar los doscientos cincuenta pesos mensuales por ir a roncar todas las tardes en el local de la Cámara.

¿Cómo van a jugar a las elecciones esos pobres diablos cuando el país entero está ardiendo?

No se puede pedir mayor descaro a los políticos, pues en los momentos en que una contienda de vida o muerte se libra en toda la extensión de la República, ellos se entregan a sus acostumbradas farsas. ¿Quiénes irán a votar? ¿Qué padrón podrá hacerse cuando todos ocultan su nombre al Gobierno por el temor de ser encerrados en los cuarteles para echarlos contra los rebeldes? ¿Qué división de distritos electorales podrá ser llevada a cabo en medio del torbellino revolucionario?

Si en tiempos normales, los proletarios, con un buen sentido que no nos cansaremos de aplaudir, se abstienen de figurar en las farsas electorales, ¿qué sucederá ahora cuando las manos se agitan pidiendo armas para derribar el sistema capitalista?

No habrá elecciones; Madero dirá sencillamente quiénes han de aparecer como elegidos y punto final.

Dejemos que los políticos se den gusto con sus chanchullos y porquerías electorales. Mientras ellos se entregan a sus farsas, que siga la expropiación, que siga la guerra del pobre contra el rico, contra la Autoridad, contra todo lo que significa imposición y explotación.

Que sueñen los políticos con dominar, que su despertar será trágico. Los socialistas políticos están empeñadísimos en llevar al Congreso algunos diputados socialistas. Ésos os van a pedir vuestros votos, hermanos trabajadores. Dadles un puntapié por el trasero. Nada de representantes. No hay que olvidar que la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos. Lo que no podáis hacer por medio de la violencia, no lo conseguiréis de otra manera.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 92, 1 de junio de l912