El niño mártir

 

El mexicanito León Cárdenas Martínez jr., a quien se acusa de haber dado muerte a una americana llamada Emma Brown, continúa preso en la cárcel de Waco, Texas, debido a la negligencia criminal del Gobierno de Madero que no se preocupa por la suerte de los mexicanos que son víctimas de toda clase de atentados en este “civilizado” país. El niño Cárdenas es absolutamente inocente como se ha probado repetidas veces y con argumentos que no han podido ser destruidos. A pesar de esto, Madero y los asnos que con él colaboran en la tarea de perpetuar la esclavitud del proletariado mexicano no han dado un solo paso para rescatar de las manos de los verdugos legales la vida del niño Cárdenas, porque se trata de un hijo del pueblo, de un pobre, de un desheredado, de un proletario. Si el niño fuera burgués, ya estaría libre. ¿Quién ante pruebas tan evidentes de que la Autoridad no sirve para proteger al débil quiere todavía echarse al cuello nuevos yugos? Abrid los ojos mexicanos; ved que los Gobiernos no sirven para otra cosa que para defender a los ricos y los intereses de los ricos, por eso los libertarios no queremos ninguna forma de Gobierno.

Pues bien, el gobierno mexicano, con gran cinismo, dice que no quiere intervenir en el asunto del niño Cárdenas porque no se ha demostrado todavía que se haya cometido alguna injusticia con él. Ésa es simplemente una torpe salida del gobierno, pues desde el principio, cuando se obligó al niño Cárdenas a dar una declaración en contra de sí mismo, poniéndosele en la cabeza las bocas de varias carabinas, se cometió con él el primer atentado.

Mr. Gower, ayudante auxiliar del procurador general de justicia de Austin, Texas, asegura que a raíz de la decisión de la mayoría de los jueces de la Corte Criminal de Apelaciones, confirmando la sentencia del juez de distrito del condado de Reeves, surgieron serias y acaloradas discusiones, pues el juez que presidió los debates sostiene, con pruebas irrefutables, la inculpabilidad del niño Cárdenas Martínez, y critica a las autoridades que hicieron la farsa del proceso por las notorias violaciones a la ley, especialmente a las inferidas a los tratados internacionales entre México y este país y a la constitución del estado de Texas.

El procurador general, mr. Lane, y su ayudante auxiliar, Mr. Gower que, conforme a su cometido, deberían fungir de acusadores, están tan asqueados de las porquerías que han hecho los señores de la curia en este caso que ahora, en lugar de acusadores, son defensores del niño. Sin embargo, el gobierno mexicano dice que no se ha cometido ninguna injusticia ¡gobierno de bandidos! ¡gobierno de bandidos!

¡Gobierno de malvados que dejan perecer a un inocente solamente porque es pobre, porque pertenece a la clase de los hambrientos!

La opinión de los representantes del Estado, la del juez presidente y la del público justiciero favorecen al inculpado; la atmósfera de prejuicios se ha disipado. Para que el triunfo fuera completo, bastaría un escrito cualquiera del Gobierno Mexicano reclamando la libertad del niño; pero ¿por qué se ha de enemistar el Madero con sus amigos los burgueses y el Gobierno de los Estados Unidos, cuando se trata de un mexicano pobre?

La causa del niño está en la Suprema Corte de Justicia, en Washington, pendiente de resolverse si se ha de hacer al niño un nuevo jurado o no.

Si por fin es condenado el niño Cárdenas, el culpable será el tiranuelo insolente que, con su resistencia a exigir la libertad del inocente, lo está precipitando a un abismo. Este tiranuelo es el farsante Francisco I. Madero.

Todos los mexicanos deben ayudar a León Cárdenas Martínez, P.O. Box 1124, El Paso, Texas, con dinero y con agitar la opinión a favor del niño, así como todos deben exigir al bandido Francisco I. Madero que reclame la libertad absoluta de esta víctima del estúpido odio de razas.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 94, 15 de junio de 1912