Los farsantes

 

En el papasalillo de los liberales burgueses, del cual es garrapateador el esbirro y Judas Juan Sarabia, me tropiezo con este parrafito encerrado en un marco:

¡Liberales! No olvidéis que por conquistar la efectividad del sufragio, habéis derramado torrentes de sangre. Completad vuestra obra, acudiendo a las urnas electorales a depositar vuestro voto para elegir mandatarios. Poned vuestros ojos en los hombres liberales de más empuje, que encarnen principios avanzados y encarrilen a la República por el verdadero camino de la democracia.

Este párrafo pinta de cuerpo entero a los farsantes burgueses. La sangre que se ha derramado y la que se está derramando, las vidas perdidas, las lágrimas que corren a torrentes, deben servir para algo mejor que elegirse mandatarios. La Revolución, señores burgueses, no tiene por objeto conquistar la efectividad del sufragio, sino conquistar el pan. Los proletarios no se baten en México por adquirir un derecho tan estúpido como es el de nombrarse verdugos.

Todo trabajador, toda persona perteneciente a la clase pobre, debe abstenerse de votar, porque lo que se llama sufragio es la farsa más odiosa que se ha inventado para que los trabajadores no piensen en poner en práctica la acción revolucionaria para conquistar su libertad económica. La tierra, las casas, la maquinaria de producción, las provisiones y los vestidos no caerán en manos de los proletarios nombrándose representantes más o menos malos, sino tomando, por la fuerza, todas esas cosas, convirtiéndolas de propiedad privada en propiedad común.

No hay que dejarse embaucar, hermanos trabajadores. Los políticos quieren que los elijáis diputados, senadores, magistrados, etcétera, etcétera, para vivir a vuestra costa, y, además, oprimiros. A quien os hable de boleta electoral, ya sea liberal, conservador o socialista, escupidle al rostro.

La salvación está en la expropiación de los bienes que acaparan los ricos.

Por lo demás fijaos en la bribonada que van a hacer los políticos. El país está en Revolución; es materialmente imposible hacer elecciones, y sin embargo, están empeñadísimos en que las haya. El resultado será que Madero, siguiendo los pasos de Díaz, hará él mismo la elección de sus lacayos.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 95, 22 de junio de 1912