La nueva Dictadura en agonía

 

Los últimos despachos telegráficos anuncian que las fuerzas rebeldes tienen sitiada por tres lados a la ciudad de México. Desde hacía algunos días que la prensa, más ó menos vagamente, había estado noticiando que tanto por el rumbo de Milpa Alta, como por las cercanías de Tlalpan, por la Sierra del Ajusco, por Tacuba, por Contreras y otros lugares cercanos a la ciudad de México, merodeaban partidas rebeldes de carácter zapatista. También se han estado publicando noticias de innumerables combates con los zapatistas del estado de Morelos. La censura oficial, que impide que lleguen a los periódicos noticias ciertas del movimiento revolucionario, hacía aparecer diariamente derrotas y más derrotas como infligidas por los federales a los revolucionarios; pero las cosas han llegado a tal punto de gravedad que la misma prensa americana, tan interesada en hacer el silencio al grandioso movimiento agrario de México, ha comenzado a revelar algo de lo que allá sucede.

El 31 de enero, las fuerzas que merodeaban por las cercanías de la ciudad de México se decidieron a sitiarla con el propósito de hacer prisionero a Francisco I. Madero. Parece que la profecía del revolucionario suriano, Emiliano Zapata, se va a cumplir. Dicho revolucionario dijo hace poco más o menos un mes a un individuo que se le acercó de parte de Madero a proponerle la paz: “Diga ud. a Madero que dentro de un mes tomaré la ciudad de México, lo haré prisionero y lo colgaré del sabino más alto del Bosque de Chapultepec”. ¡Qué así sea!

El mismo día 31, los revolucionarios del estado de Durango tomaron Pedriceña y destacaron fuerzas para destruir la línea de ferrocarril entre Torreón y Chihuahua.

A las seis y media de la tarde del mismo día 31, la guarnición de Ciudad Juárez, secundada por el pueblo, se amotinó desconociendo a Madero, abriendo las casas de comercio para que el pueblo se proveyese de lo que necesitase y poniendo libres a los presos. En seguida, fueron despachados destacamentos a destruir la vía férrea entre Chihuahua y Ciudad Juárez.

De nuevo se ha generalizado el movimiento revolucionario, que con tanta constancia han sostenido puñados de los nuestros desde que quedaron solos en la lucha después de la caída de Díaz. El elemento de Zapata ha contribuido en mucho a reavivar el espíritu revolucionario, así como el elemento vazquista. El luchador suriano ha logrado, por medio de hábiles movimientos, atraer sobre sí los gruesos núcleos de fuerzas federales que había en la frontera del norte, habiendo quedado los estados fronterizos con fuerzas muy pequeñas. Ahora, nuestros hermanos de la Bandera Roja tendrán algún respiro y podrán aumentar sus fuerzas.

No desaprovechéis esta oportunidad,  compañeros. Los que no quieran tomar un fusil, que ayuden para que otros lo tomen. La Dictadura de Madero, puede decirse que ha pasado a la historia, como la de Porfirio Díaz. La caída del negrero es ya sólo cuestión de días, o a lo sumo, de unas cuantas semanas. Pero quienquiera que sea el que se haga llamar Presidente de México, no lo apoyéis, hermanos desheredados, por más que se os hayan ofrecido muchas buenas cosas.

¡Tomad! ¡Expropiad! Ningún hombre, por bueno que sea, puede hacer la libertad de los pueblos. Madero tal vez tuvo alguna vez buenas intenciones, como las ha de haber tenido el mismo Porfirio Díaz, pero se ha visto impedido por mil circunstancias a no cumplir sus ofrecimientos; se ha visto obligado, en su afán de pacificar el país, a transigir con elementos del régimen porfirista; se ha visto obligado a sostener el sistema capitalista, pues, como él mismo lo confiesa en sus periódicos, el gobierno depende del Capital. Todo gobierno es malo por esa circunstancia, porque está obligado a servir de perro de presa al Capital, y como el Capital es la boa que oprime a los desheredados, el gobierno debe ser considerado como enemigo de la libertad económica, política y social de la humanidad. Así, pues, hermanos de miseria, hermanos de cadena, a continuar la lucha con mayor ardor. Lo dijimos desde que cayó Díaz: “de hoy en adelante no podrá haber gobierno estable en México”. Y así está resultando. Habrá una sucesión de presidentes que durarán solamente unos cuantos meses, debilitándose cada vez más el principio de autoridad, perdiendo cada vez más la Autoridad su prestigio entre las masas populares hasta que, tomada toda la tierra por los trabajadores que se negarán a pagar tributo alguno, se acabe toda esa pandilla de parásitos que se dicen gobernantes y empleados de gobierno.

Apresuremos la llegada del nuevo día, camaradas. Que no haya un solo trabajador que deje de poner lo que pueda de su parte para este grandioso movimiento. Todos los que ven llorar de hambre a sus hijos; todos los que ven tiritar de frío a la abnegada compañera; todos los que se pasan en mortal agonía los treinta días del mes pensando si podrán pagar la renta de la casa; todos los que teniendo trabajo se preguntan con angustia si todavía trabajarán al día siguiente; todos los que andan de taller en taller, de campo en campo, de fábrica en fábrica, de mina en mina ofreciendo sus brazos; todos los que sufren las consecuencias del actual sistema, ¡a ayudar! ¡A ayudar! ¡A ayudar! Pero a ayudar no una sola vez, sino siempre; a ayudar con constancia, sin desmayar porque el movimiento se prolonga. Precisamente porque es un gran movimiento; precisamente porque se trata de que se sequen todas las lágrimas que el sistema hace derramar; precisamente porque se trata de que cada ser humano tenga pan en abundancia qué llevarse a la boca; precisamente porque se trata de convertir en realidad la bella fórmula: Libertad, Igualdad, Fraternidad, este movimiento no terminará en un año; pero si se toma la tierra toda durante el movimiento, nadie sufrirá hambre durante la guerra, porque la producción no se suspenderá.

A ayudar todos. ¡Pronto, pronto a ayudar!

¡Viva Tierra y Libertad!

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 75, 3 de febrero de 1912