Notas al vuelo

 

¡Pobres de nuestros compañeros propagandistas! Veo en toda la prensa que las autoridades no duermen ni se dan rato de reposo en su afán de perseguir a hombres buenos, verdaderamente buenos, a quienes se les da el título de agitadores, que andan de fábrica en fábrica, de taller en taller, de mina en mina, de hacienda en hacienda, predicando a los que sufren la buena nueva.

Encarcelando hombres no se encarcelan  ideas, señores torquemadas.

 

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El periódico católico El País, al hablar del movimiento en el estado de Puebla, dice: “Se ha sabido que existen gentes que instigan a los trabajadores que abandonen el trabajo los labradores. Esta mañana fue expulsado uno de esos infames agitadores de la hacienda de Santa Águeda”.

¡Infames agitadores! Lo mismo se dijo de los apóstoles de Cristo y ahora la Iglesia los declara santos. Agitador fue Cristo, agitador fue Hidalgo, agitador fue Praxedis G. Guerrero.

 

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Madero, hablando por medio de uno de sus organillos, El Demócrata Mexicano, desengaña de una vez a la clase trabajadora diciendo una gran verdad: “la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos”. Dice ese periódico a los obreros: “Si deseas la emancipación, procúratela con tus propias fuerzas”.

Los revolucionarios así lo han entendido, y por eso no deponen las armas y están dispuestos a luchar hasta conquistar “con sus propias fuerzas”, la tierra y la maquinaria de producción.

 

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Dice el mismo periódico que los obreros europeos tienen el buen sentido de no esperar su emancipación del Estado, porque éste piensa y obra siempre a lo burgués. Y agrega esta buena advertencia: “No olviden esto nunca los desvalidos”.

No; los bravos luchadores de la Bandera Roja no lo olvidan, pero los obreros que envían comisiones a visitar a Madero para que les arregle sus dificultades con los patrones sí lo olvidan.

 

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Oigan los que todavía creen en gobiernos que puedan emancipar a la clase trabajadora. Dice el Chato por medio del mismo organillo: “Podrá (el gobierno), en casos dados, más por compromisos creados que por convicción, influir en que no sea tan dura la explotación del desheredado, mas, en el fondo, puesto que aún vive (el gobierno) del capital, a él está obligado a servir, mal que le pese”.

Lo dicho: el Gobierno no es otra cosa que el perro del Capital y el azote de los desheredados. Al Capital tiene que servir el Gobierno, por confesión de los periódicos del Chatito. ¿Qué esperanzas pueden abrigar ahora los ilusos que creen en Gobiernos buenos?

¡Nada; abajo el Capital y su alcahueta la Autoridad!

 

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Está resultando que el Embajador americano, Wilson, se acercó al Gobierno Mexicano ordenándole, o cosa parecida, pues sabido es que los gobernantes mexicanos son simples lacayos de los ricos y los gobernantes de este país, que impidiera por cuantos medios fuera posible que el poeta argentino Manuel Ugarte[i] dé su conferencia contra el expansionismo americano el día de mañana, en el teatro Arbeu de la ciudad de México.

El escándalo formado por tal motivo es mayúsculo. Más de cuatro faldetas maderistas han sido levantadas dejando ver los trapitos sucios de abajo. Ugarte está decidido a dar su conferencia y los señores del gobierno están quedando en ridículo, como se lo merecen, pues no son otra cosa que limpiabotas del Tío Samuel.

 

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El periódico de Nueva York, The New York American,[ii] habla con elogio de la buena voluntad que tiene Madero para cuanto aventurero americano va a explotarlos y a esclavizarlos [a los mexicanos] a México. He aquí lo que dice: “No hay disposición de parte de Madero ó de su administración para mostrarse poco amistoso a los intereses americanos, por el contrario, el gobierno está afrontando dificultades y gastos para compensar a todos los extranjeros residentes en México que sufrieron daños durante la revolución”.

En cambio, miles de viudas y de huérfanos mexicanos que dependían de los pobres trabajadores que sirvieron de carne de cañón para elevar al Chato se están muriendo de hambre; ¿pero no dice el Chatito en su Demócrata Mexicano que puesto que el gobierno vive de Capital, a éste es a quién tiene que servir?

 

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Más de mil personas murieron en Sonora para elevar al Chato a la Presidencia. Pues bien, solamente tres familias van a recibir pensiones: las familias de Talamantes, de Esqueda y de Romero.[iii] Para las familias de los proletarios que engañados siguieron la bandera de Madero, ni un centavo.

Eso quiere decir que hay que tomar el fusil, pero para arrebatar de las manos de los burgueses todo lo que tienen en su poder, para hacer de todo eso, propiedad común, de manera que todos tengan oportunidad de trabajar y derecho a consumir. ¡No más amos!

 

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Preocupadísimos se encuentran todos los políticos por el despertar del trabajador mexicano, despertar que los espanta, y tratan ahora de desviarlos, arrancándolos del terreno económico para aprovecharse de su número en el terreno político. Un titulado club político Instructor de Obreros va a dar una velada en la que figura este número: “Costumbres y vicios de nuestros obreros. Su regeneración”.

Ya me parece estar oyendo al conferenciante, que lo será un tal Pablo E. Cervantes. Va a decir a los obreros que ahorren, que sean buenos con sus patrones, para que éstos los desvalijen sin dificultad, que no beban, que coman poco, como aconseja el Chato, y que vayan a misa siquiera cada ocho días.

A escupir los hocicos de los políticos, hermanos trabajadores.

 

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En Tehuacán, el Jefe Político no permite que se vendan los periódicos que contienen caricaturas de Madero.

¡Libertad de Imprenta!

 

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Sabido es que los Madero son fabricantes de vino, del famoso vino de Parras. Pues bien, ahora, con la hipocresía que le distingue, aparenta preocuparse por desterrar el alcoholismo entre la clase trabajadora, pero no comienza por cerrar sus destilerías: él siempre va tras el negocio. Trata de impedir la producción del pulque para poder vender más vino y aguardiente de Parras.

 

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¡La adulación ha llegado al colmo! El asqueroso periódico maderista, Nueva Era, habla de un pobre diablo que ya para morir le dijo a su mujer que le enviase una carta a Madero diciéndole que sus últimas palabras habían sido para él.

No dice la carta si después el pobre hombre se fue derechito al cielo con todo y zapatos.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 75, 3 de febrero de 1912


[i] Manuel Ugarte (1875-1951). Literato y político socialista argentino. Estudió en París, donde entró en contacto con el movimiento modernista. Su abundante obra poética es reconocida como una importante aportación a las letras argentinas. Desde comienzos del siglo XX sus inquietudes políticas lo llevaron a denunciar el expansionismo estadunidense y a promover la unidad latinoamericana. Se incorporó al Partido Socialista Argentino al lado de José Ingenieros y Leopoldo Lugones. Autor del ensayo El porvenir de la América española, que promovió dictando una serie de conferencias durante una gira por el continente entre 1911 y 1912. A su paso por México se entrevistó con Francisco I. Madero, a quien criticó por su tibieza frente a los intereses norteamericanos. Promovió la neutralidad de Argentina durante las dos guerras mundiales. Entre 1946 y 1948 se desempeñó como embajador del gobierno del general Juan Domingo Perón en México.

[ii] The New York American, diario publicado entre 1895 y 1937 por el magnate William Randolph Hearst. Fue uno de los diarios emblemáticos de la cadena Hearst y del llamado “periodismo amarillo”. Defensor del nacionalismo expansionista estadunidense. Durante la Revolución Mexicana fue vocero de los intereses que pugnaban por la más amplia intervención estadunidense en México, incluso por medios militares. Atacó con igual virulencia racista a Madero, Huerta, Villa, Carranza y en general a los revolucionarios y combatientes de todas las tendencias, a los que calificaba de “bárbaros”. Para este periódico la única solución para México era su “americanización”. En 1937 se fusionó con el vespertino New York Evening Journal —también propiedad de Hearst— para formar el New York Journal American, mismo que se caracterizó por su anticomunismo en los años de la Guerra Fría. Dejó de publicarse en 1966.

[iii] Probable referencia a los navojoenses Severiano Talamantes y sus dos hijos Severiano y Arnulfo, conocidos como Los Mártires de Sahuaripa. Se levantaron en armas secundando a Francisco I. Madero en 1910. El 29 de enero de 1911 los Talamantes fueron fusilados tras ser aprendidos en Sahuaripa, Sonora, luego de haber defendido la población durante tres días y con sólo 72 hombres de los reiterados ataques de una partida de más de 800 federales.