Ayudad ahora, mexicanos

 

Los últimos acontecimientos desarrollados en México y los que siguen desarrollándose son, en parte, el resultado de la acción y de la propaganda de los nuestros. ¡No debe haber paz! Gritamos cuando Madero vendió la Revolución por veinte millones de pesos, en Ciudad Juárez, en mayo del año pasado.

Los pequeños grupos libertarios, diseminados en toda la extensión de la República Mexicana, eran tratados como bandidos por Madero y por los “jefes” del socialismo político de los Estados Unidos, Debs, Berger[i] y otros de menor calibre. Solos supimos sostener vivo el fuego de la rebeldía en muchas partes del país, mientras Zapata y compañeros lo sostuvieron en el sur. Hoy, la Revolución incendia de nuevo la vasta extensión de la República Mexicana.

Se encuentran en la lucha los nuestros y los zapatistas y los vazquistas, pues el reyismo murió en su cuna. ¿Preponderará esta vez el Partido Liberal Mexicano? Es lo más probable, pero eso se conseguirá si se nos ayuda de una manera eficaz. En estos días hemos recibido abundante correspondencia; pero muy poco dinero. De esa manera no avanzará nuestra causa que es la del proletariado, pues el zapatismo y el vazquismo son partidos autoritarios que buscan el poder para poner en práctica sus programas, mientras que el nuestro confía únicamente en la acción revolucionaria de los proletarios para conquistar la libertad económica. Nuestro Partido no quiere confiar a ningún gobierno ni a ningún hombre la redención del proletariado. Nosotros queremos que todo: tierra, aguas, bosques, minas, fábricas, talleres y medios de transportación, quede en poder de los trabajadores durante el presente movimiento armado.

Hay, pues, una gran diferencia entre los tres partidos en acción revolucionaria. Zapata, guiado por un buen sentimiento hacia los humildes, les ha permitido que invadan tierras de los hacendados, pero ha declarado que se pagará indemnización a los propietarios. Reconoce, por lo mismo, el derecho de propiedad privada; Vázquez es menos radical que Zapata, y simplemente tiene inscrito en su programa algo que pretende resolver el Problema Agrario, pero “para después del triunfo”, como prometen todos los farsantes.

No, mexicanos; no dejemos nada para después del triunfo. Os dijimos que ningún gobernante puede hacer la felicidad de los pueblos y ya lo véis: Madero no sólo no ha cumplido, sino que es ahora el peor enemigo de la clase trabajadora. Uníos todos al Partido Liberal

Mexicano y pronto habremos superado en fuerza a los partidos autoritarios.

Ayudadnos con fondos; pero pronto, para no perder esta oportunidad.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 76, 10 de febrero de 1912



[i] Victor L. Berger (1860-1929). Político y escritor de origen austriaco. Fundador del Partido Socialista Norteamericano. Personaje central del movimiento socialista en el medio oeste de los Estados Unidos. Diputado por el estado de Wisconsin en 1910. Criticó acremente la dictadura de Porfirio Díaz y la complicidad que los capitalistas estadunidenses mantuvieron con ella. Participó activamente en la campaña enarbolada por los medios radicales estadunidenses para evitar la intervención militar de los Estados Unidos en México. Tras un breve periodo de simpatía hacia la lucha del PLM, se mostró partidario de Madero, declarándose escéptico ante la posibilidad de una revolución social en México. En la sección en inglés de Regeneración, William C. Owen polemizó ampliamente, al menos hasta finales de 1912, con las posturas expresadas por Berger.