A la Agrupación Protectora Mexicana

 

En nuestro número anterior excitamos a la Agrupación Protectora Mexicana cuya matriz reside en San Antonio, Tex., a que tuviese en cuenta los padecimientos de nuestros hermanos revolucionarios presos en esta ciudad, en El Paso, Tex., y Marfa. Hasta hoy no hemos sido honrados con una contestación; pero como eso lo atribuimos a la distancia que nos separa, no queremos formarnos una opinión a ese respecto.

Hoy llamamos la atención del comité central de esa agrupación sobre el hecho de que ciertas autoridades federales de este país han hecho objeto de persecuciones, que consideramos injustas, a las dignas mexicanas Margarita Ortega y Rosaura Gortari,[i] su hija. Estas nobles mujeres, apóstoles de los más grandes ideales de emancipación humana, han tenido que sufrir desde hace muchos meses, y al parecer a instigaciones del Gobierno Mexicano, torturas morales y físicas de todo género tanto en México como en este país. Aquí, naturalmente, se las hace objeto de arbitrariedades por el “delito” de ser mexicanas.

Compañeros de algunos puntos de Arizona y muchísimos vecinos de Yuma han enviado protestas a Washington para que cese esa persecución de que son víctimas dos indefensas mujeres, con cuya estancia en los Estados Unidos se honra el pueblo de esta nación.

Bueno será que esa Agrupación eleve también su protesta a Washington. En la colección de Regeneración encontrarán todos los datos necesarios para fundar su protesta.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 77,17 de febrero de 1912



[i] Margarita Ortega. Residente de Irwidale, Cal. Esposa o hermana de Maximo Ortega, miembro del grupo encabezado por Salvador Medrano que apoyaba a Francisco I. Madero, a principios de 1908. Hacia abril de 1911 se traslada a Caléxico junto con su hija Rosaura Gortari. Fue desterrada a suelo mexicano “por profesar ideas liberales”, a “instancias de Francisco I. Madero”. Participó en la campaña liberal en Baja California “como lazo de unión entre los combatientes”, buena jinete “apostol, guerrera, enfermera”, de donde fue nuevamente expulsada junto con su hija Rosaura, esta vez por Rodolfo Gallegos, ex liberal convertido en maderista. Recorrieron 62 millas a pie en el desierto hasta Algodones, donde tomaron un tren a Yuma, Ariz. lugar del que huyeron pues las autoridades migratorias buscaban desterrarlas. Se refugiaron e Phoenix, bajo el nombre de María Valdez y su hija, Josefina. Escribió ante la tumba de Madero, a quien responsabilizó de la muerte de su hija Rosaura. Emigró, en octubre de 1913, junto con Natividad Cortés a Sonoyta, Son. Por órdenes de Gallegos, ya entonces constitucionalista, Cortés fue fusilado y Margarita fue llevada rumbo a Mexzicali, donde Gallegos la abandono en manos de los federales, mismos que la arrestaron el 20 de Noviembre de 1913, la torturaron y fusilaron en las goteras de esa población el 24 de ese mes. Al parecer en su muerte tuvo que Juan A. Mateos, hijo. RFM escribe un obituario de Margarita y su hija.