El vazquismo suicidándose

 

Emilio Vázquez Gómez y sus secuaces comienzan a dar puñaladas a su entelerida causa. Siguiendo los pasos de Madero en cuanto a sus relaciones con los prohombres de la política y de las finanzas de los Estados Unidos, el vazquismo ha enviado a Washington un representante para que solicite del Gobierno de este país su reconocimiento a la causa vazquista, asegurando por su parte no tocar los intereses de los extranjeros que explotan y esclavizan al pueblo mexicano, esto es, que si los Estados Unidos ayudan a Vázquez Gómez, las tierras, los bosques, las aguas, las minas, las fundiciones, los criaderos de petróleo, los depósitos de sal, las fábricas, los talleres, los ferrocarriles, los barcos, todo o casi todo quedará en las manos de la burguesía contra la cual el pueblo mexicano se ha rebelado.

Vázquez Gómez ha demostrado con este solo hecho que lo que a él interesa es llegar a la Silla Presidencial lo más pronto posible, aunque todas o casi todas las riquezas de México queden en poder de los aventureros extranjeros que las tienen en sus manos. Eso es sencillamente una nueva traición a la Revolución, mexicanos, porque precisamente de lo que se trata es de abolir la esclavitud económica en México, acabar con el sistema de salarios, hacer de cada hombre y de cada mujer seres libres que tengan asegurado el pan, sin sufrir la humillación de dejar la mayor parte del producto de su trabajo en las uñas de burgueses, sean estos mexicanos o extranjeros.

Mexicanos: el chasco que os llevasteis elevando a Madero lo sufriréis una vez más si eleváis a Emilio Vázquez Gómez o a cualquier otro hombre a la Presidencia de la República, y tendréis entonces que rebelaros otra vez para encumbrar a otro bandido. ¡Abrid los ojos de una vez! ¡Tened compasión de vosotros mismos y de los vuestros y enarbolad resueltamente la bandera emancipadora del Partido Liberal Mexicano, que es el único que, por la pureza de sus principios, por la sinceridad de sus propósitos, por el mero hecho de no hacer ofrecimientos “para después del triunfo”, sino que invita a tomar desde luego, para su uso y disfrute en común, toda la riqueza que ahora se encuentra en poder de unas cuantas manos, merece ser sostenido!

Nosotros no os hablamos de hacer leyes que os hagan felices y libres, sino que os recordamos a cada paso aquella frase sincera que no debemos olvidar todos los oprimidos: “la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos”. Lo que quiere decir que no hay que confiar a individuos pertenecientes a la burguesía la resolución de problemas que sólo nosotros, los desheredados, sentimos la necesidad de resolver, siendo el principal el del Hambre.

Unámonos todos los desgraciados; todos los que tenemos en común nuestra miseria; todos los que sentimos el mismo odio contra ricos y tiranos. Hagamos causa común y aplastemos a Madero, aplastemos a Vázquez Gómez y a todos los políticos y tomemos virilmente posesión de todo sin compromiso con ningún gobierno del mundo, como hombres que saben encararse con el destino y escupen a la cara de todo lo que hasta aquí se ha considerado como sagrado y respetable: Autoridad, Capital, Clero.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 78, 24 de febrero de 1912