¡Abajo Madero!

 

Con una precipitación que indica la proximidad de su caída, Francisco I. Madero declara: “muy pronto quedará resuelto el Problema Agrario”, pero esta declaración ha servido para que el pueblo comprenda la debilidad del gobierno y nada más; Madero, al hundirse, trata de obtener de las cámaras legislativas una autorización para aplicar la Ley de Suspensión de Garantías Constitucionales en todos los estados de República, y pide, además, que se restrinja la libertad de imprenta, que considera peligrosa para la estabilidad del Gobierno; todo ello fue negado. Ciego de terror, el Gabinete Presidencial acordó ayer (21 de febrero) pedir solemnemente al Presidente que decrete la suspensión de garantías constitucionales en todo el país y que lleve a cabo el reclutamiento obligatorio hasta su extremo límite, no sabiéndose aún cuál será la respuesta del atribulado tiranuelo; todo hace prever que Madero, como medida suprema en estos supremos instantes, impondrá su Dictadura; la guerra del Gobierno contra los estados del sur de la República es una de exterminio: los hombres son fusilados, aún siendo pacíficos, y las mujeres y los niños llevados a las ciudades de importancia como prisioneros; la mayor parte de las vías de comunicación están destruidas por los rebeldes de las distintas banderías y hay grandes ciudades completamente aisladas del resto del país: los puentes son volados cuando sobre ellos pasan trenes de soldados, rodando los esbirros al fondo de las barrancas; la prensa burguesa independiente exige a gritos a Madero que renuncie para que se salve la “Patria” de los horrores de la guerra, como si el pueblo estuviese rebelado por el simple gusto de quitar a Madero para ponerse otro yugo; todo oscila alrededor de Madero; sus mejores amigos de ayer son hoy sus más encarnizados enemigos; los fusilamientos sumarios se suceden de minuto a minuto; las tropas federales no tienen reposo, no tanto porque se dediquen a perseguir a los rebeldes, sino por los ataques de éstos sobre ellas; los rebeldes de Chihuahua han enviado una circular a las fuerzas rurales del estado, aconsejándoles que no hagan fuego sobre ellos, pues si esto sucediere, cuanto prisionero caiga en las manos de los revolucionarios será pasado por las armas; todo el Distrito de la Laguna está en poder de revolucionarios; lo mismo puede decirse del estado de Chihuahua; Durango es considerado como el asiento de la Revolución en el norte, aunque la actividad revolucionaria en el estado de Coahuila es grandísima, principalmente por los nuestros; cortadas las líneas férreas y cortados los alambres telegráficos, es muy difícil obtener noticias oportunas; en Sonora, donde solamente los yaquis se mostraban activos, pululan hoy las guerrillas estando algunas de ellas amagando poblaciones de relativa importancia; no hay en estos momentos un solo estado de la República en que no haya actividad revolucionaria; los Estados Unidos se encuentran sumamente preocupados por el hecho de que no se trata de un movimiento político que garantice a sus nacionales el seguir explotando a los mexicanos, pues si bien los leaders Vázquez Gómez, Braulio Hernández y otros aseguran respetar el capital extranjero, las masas armadas no lo hacen. ¡Pobre Madero!

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 78, 24 de febrero de 1912