La intervención

 

Hace un mes que se está hablando de la intervención americana en los asuntos de México. Los telegramas procedentes de Washington nos hacen saber que el gordo señor Taft suda la gota gorda batallando por resolver ese grave problema de política internacional, como que la actitud del pueblo mexicano respecto de la intervención no augura que sea ésta un buen negocio para los buitres del dinero de este país.

El pueblo mexicano está en lucha por su libertad económica y no dejará de luchar por ella hasta que la obtenga o hasta que muera el último de los mexicanos.

España, Inglaterra, Francia y Alemania están urgiendo al Gobierno de este país a que envíe tropas al interior de México para sofocar la Revolución. Estas noticias no hacen más que ahondar el sentimiento profundísimo que hay en México contra los aventureros americanos, y es ya tan notable ese sentimiento hostil, que de todas partes de la República están saliendo los americanos por miles, temerosos de ser asesinados.

Los rebeldes, en distintas secciones del país, se han posesionado de haciendas, minas y fundiciones, una de éstas pertenecientes a los Gugghenheim, quienes han pedido a Taft que envíe cuanto antes tropas contra México; pero Taft no se decide. Al principio se decía que iban a ser enviados cien mil soldados americanos sobre México; después, al pulsarse el ánimo de los mexicanos, los más grandes personajes de la política americana dijeron que no había ninguna intención de invadir a México por parte del Gobierno de los Estados Unidos; pero como los grandes negocios se están perjudicando con la Revolución, los señores del dinero están de continuo insinuando a Taft a que sin vacilaciones se emprenda la intervención.

Entretanto, los americanos vuelan por millares hacia los Estados Unidos; los negocios se paralizan; la tierra va cayendo en manos proletarias a pesar de los esfuerzos de los vazquistas por que los proletarios no toquen la “propiedad” de los pobrecitos señores ricos.

La Revolución avanza; la expropiación se generaliza y la intervención tendrá que ser un hecho, tarde o temprano; pero como lo he manifestado alguna vez, no serán los Estados Unidos los que emprendan por sí solos esa colosal guerra de conquista. Serán las grandes potencias unidas las que, de común acuerdo, pretendan intervenir; pero entonces comenzará la Revolución Social en todo el mundo.

Adelante, mexicanos; es preferible morir de pie, luchando como hombres, a vivir como esclavos del Capital y de la Autoridad.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 79, 2 de marzo de 1912