Contra el vazquismo

 

A las primeras de cambio, los vazquistas comienzan a descubrir lo que son: simples políticos que ambicionan el poder para poder darse un hartazgo a la sombra del iluso Emilio Vázquez Gómez, y a costillas del proletariado mexicano.

En el número anterior de Regeneración dimos a conocer las palabras de Vázquez Gómez contenidas en su manifiesto a la Nación, palabras que demuestran que, como todo pícaro que quiere llegar al poder, considera como su principal apoyo el que le preste la burguesía nacional y extranjera. Dijo así Vázquez Gómez:

Hago especial recomendación [a los vazquistas] respecto de los extranjeros, ellos han contribuido y seguirán contribuyendo eficaz y poderosamente, con los capitales y con las enseñanzas a la elevación de los mexicanos y al progreso del país, y es necesario que tengan en nuestra conducta honrada y digna una garantía y protección reales para sus vidas y sus INTERESES.

Díaz, Madero y Vázquez Gómez están de acuerdo en la protección de los intereses de la burguesía, como lo estará cualquier otro que ambicione escalar el poder.

Los traidores al Partido Liberal Mexicano, hoy vazquistas, Emilio P. Campa,[1] Inés Salazar, Lino B. Ponce,[2] Roque Gómez,[3] Demetrio Ponce,[4] Enrique Portillo,[5] Tomás Loza[6] y Rodrigo Quevedo,[7] hablan de esta manera:

Deseamos que los ciudadanos de la República hermana [Estados Unidos] se convenzan de que nuestro movimiento será ordenado y disciplinado, y de que ejerceremos todo nuestro poder y nuestra influencia moral sobre nuestras tropas, para proteger las vidas y LOS INTERESES de los ciudadanos pacíficos, sin distinción de nacionalidades somos ciudadanos patriotas y progresistas que comprenden que México necesita del capital extranjero para su progreso.

El órgano oficial del vazquismo, La Voz de Juárez,[8] da cuenta de la toma de Coyame por los vazquistas, y hace alarde del respeto de éstos por el “sagrado” derecho de propiedad individual, probando su dicho con las siguientes palabras del administrador local de Correos: “Al tomar la plaza (los vazquistas), fue pacíficamente, dando los revolucionarios toda clase de garantías a familias e INTERESES.” Y agrega, por su cuenta, el pobre papasal del famoso Paulinín: “En los mismos términos  se expresan más o menos todos los funcionarios públicos destituidos por la revolución. Dan (los vazquistas) garantías a los vecinos y protegen TODOS LOS INTERESES”.

De esta manera consideran prestigiar su pobre causa los pobres vazquistas, sin pensar que tales procedimientos abren los ojos del proletariado, que ve en ellos a simples farsantes que no quieren otra cosa que ocupar los puestos que ahora tienen Madero y sus compinches, dejando al pueblo sumido en la misma miseria o peor que la que antes padecía. ¿Por qué no abren las tiendas e invitan a los pobres a tomar lo que en ellas se encuentra? ¿Por qué no expulsan a los hacendados de las haciendas y ponen en las manos de los peones la tierra, los instrumentos de trabajo y las existencias de provisiones? Pues porque tienen que proteger los intereses de los ricos. ¡Desheredados, muera el vazquismo!

The Los Angeles Times,[9] en su edición del 5 de este mes, trae una noticia que no deben echar en saco roto los desheredados, por lo que respecta a la suerte del movimiento, si tienen confianza en Vázquez Gómez, en Orozco, o en cualquier otro bribón que aspire, como éstos, a estar sobre los demás. He aquí la noticia:

Un millón de pesos ha sido reunido por banqueros, hombres de negocios y hacendados para derribar a Madero.

Los más poderosos adinerados del Estado (Chihuahua) confían enteramente en el ex-jefe del ejército de Madero en Chihuahua (Pascual Orozco).

El orden en Chihuahua es perfecto (horas después de haber tomado la plaza Orozco, en nombre del vazquismo). Los Bancos y las tiendas están abiertos.

The Los Angeles Record[10] de la misma fecha, dice: “El General Orozco parece que ha dominado bien la situación en la ciudad de Chihuahua. Han sido estacionadas guardias a lo largo de las calles principales para impedir saqueos, y todas las tiendas están abiertas para los negocios”. Y, confirmando lo que dice el Times, añade: “Los hombres de negocios y los hacendados del Estado (Chihuahua), se sabe, han dado al General Orozco, $1 000 000 un millón de pesos para pagar los gastos de la campaña vazquista sobre la ciudad de México”.

Por todo lo anterior se ve que el vazquismo es decidido partidario de la burguesía; que está dispuesto a respetar los intereses de los ricos; que tiene como principal propósito proteger el Capital extranjero y se burla del pobre, del hambriento, del que tiene ansias de libertad económica, política y social, con sus falsas promesas de dar tierra para “después del triunfo”.

Mexicanos: los banqueros, los hombres de negocios que son los vampiros que os chupan la sangre, que son las boas que os oprimen con sus anillos formidables, que son los negreros que os tienen en la miseria, en la ignorancia, en la esclavitud, están proporcionando dinero a los jefes vazquistas para derribar a Madero, al ver que este desgraciado no puede sofocar el movimiento de los que quieren Pan, Tierra y Libertad. La burguesía necesita la paz para entregarse tranquilamente, sin sobresaltos a su tarea de explotación del trabajador. La burguesía ve que Madero no puede hacer la paz deseada por ella, y se echa en brazos del bandido Vázquez Gómez con la esperanza de que éste llegue a la Presidencia y se haga la paz y se restablezca el “orden” burgués.

Si os dejáis engañar por Vázquez Gómez, sufriréis el mismo chasco que recibisteis al ayudar a Madero. No hay gobernante bueno para los pobres; no lo olvidéis. Si queréis ser libres, no esperéis a que se os encarame al pescuezo ningún hombre; tomad la tierra y la maquinaria de producción desde luego, sin dilación, sin esperar a que se os dé. Pedir es una bajeza: ¡arrebatad!

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 80, 9 de marzo de 1912



[1] Emilio P. Campa. Originario de Nazas, Durango. Militó en el PLM de 1906 a 1911. Residió en Cameron, Texas, donde participó en la creación de un grupo afiliado al PLM. Formó parte del grupo de 45 hombres comandado por Práxedis Guerrero que incursionó en el país el 19 de diciembre de 1910. A principios de 1911 fue nombrado delegado general de la JOPLM y jefe de las armas en Coahuila. En mayo estableció su cuartel general en Las Vacas, Coahuila, y lanzó una proclama firmada el día 20 en el “Campo de operaciones en la Sierra del Burro”, invitando a la población a unirse al levantamiento que no tenía más consignas que “tierra para todos, pan para todos, libertad para todos”. En junio, con una fuerza que Regeneración calculaba en 600 hombres, controlaba once pueblos de Coahuila. Fue en esos días que Valeriano Pérez y Calixto Guerra lo invitaron a unirse al maderismo, a lo que Campa se negó. Esta negativa suscitó enfrentamientos entre ambas fuerzas según los informes que envió a la JOPLM. Sin embargo, para julio, Campa ya realizaba gestiones a través de Jesús Flores Magón para agregar al maderismo sus fuerzas militares, que para entonces sumaban 160 hombres. Para mediados de agosto la JOPLM lo consideraba ya un traidor, junto con Lázaro S. Alanís y José Inés Salazar, y denunciaba su colusión con Antonio I. Villarreal (entonces ya escindido del PLM y enfrentado a la JOPLM) para presentar supuestas pruebas de que la causa liberal estaba siendo financiada por “científicos”, como Luis del Toro. Asimismo, afirmó que Campa fue expulsado por sus compañeros en la sierra del Burro por ladrón y cobarde. El 18 de febrero de 1912, en Casas Grandes, Chihuahua, firmó junto con Inés Salazar y Demetrio Ponce un manifiesto desconociendo al gobierno de Madero por traición al Plan de San Luis y reconociendo a Pascual Orozco primer insurgente y general en jefe del ejército libertador. Campa tomó Ciudad Juárez el 27 del mismo mes en unión de José Inés Salazar. RFM le acusó de recibir dinero de Luis Terrazas. Combatió al gobierno de Madero en Chihuahua. Los antiguos liberales empezaron a ser llamados Los Colorados por periódicos de Texas, ya que enarbolan una bandera roja, lo que enfureció a RFM y a la JOPLM, que se indignaron por el uso del emblema libertario. Campa fue derrotado en Hidalgo del Parral por Francisco Villa. Se unió al general Benjamín Argumedo en Durango. Fue abatido por las fuerzas al mando de Aureliano Blanquet en Avilés y Sabinos, Durango. Se refugió en la sierra de San Joaquín, Chihuahua. Para octubre de 1912, cruzó la línea fronteriza, fue aprehendido y enviado a la cárcel de Tucson, Ariz. En 1913 reconoció el gobierno de Victoriano Huerta, y, en marzo, éste lo nombró general brigadier. Tomó parte en la segunda e infructuosa defensa de Torreón frente a Francisco Villa el 1 de octubre de ese año. Pocos días después de que Huerta lo ascendiera a general de división, el 6 de marzo de 1914, y le encargara la toma Matamoros, Tamaulipas, Campa se exilió en los Estados Unidos. Regresó a México amnistiado por Carranza y ofreció sus servicios para combatir a Villa, pero murió repentinamente en 1919.

[2] Lino B. Ponce. Cabecilla revolucionario chihuahuense. Participó en la toma de Casas Grandes, Chihuahua., en abril de 1911, al frente de una columna del PLM. Se afilió al maderismo y posteriormente se sumó al orozquismo.

[3] Roque Gómez. Alcanzó el grado de coronel en las fuerzas orozquistas a fines de 1912. En junio de 1914, Regeneración lo acusaba de hacer propaganda en la zona de Durango controlada por los hermanos Arrieta, junto a Juan Sarabia y Fernando Iglesias Calderón.

[4] Demetrio Ponce. Originario de Casas Grandes, Chihuahua, y administrador de la aduana de Palomas. Participó en las guerrillas liberales que operaron en el norte del estado en 1908 y 1910. Tras la muerte de Praxedis G. Guerrero, en diciembre de 1910, se separó de José Inés Salazar y Lázaro Alanís, y con una pequeña partida se dirigió a Galeana, donde se reunió con Francisco I. Madero, quien lo nombró jefe político del distrito el 15 de abril de 1911. Tras la aprehensión en Ciudad Juárez de Salazar, Alanís, Campa y otros liberales, por orden de Madero, Ponce continuó a su lado; según explicaría más tarde, no por traidor, sino para intentar liberar a sus compañeros. En 1912, como otros antiguos miembros del PLM se sumó a la rebelión de Pascual Orozco y firmó el Pacto de la Empacadora, en el que aparece con el grado de coronel.

[5] Enrique Portillo. Originario de Casas Grandes, Chihuahua. Participó en las guerrillas liberales que operaron en el norte del estado en 1908, 1910 y 1911. En 1912, como otros antiguos miembros del PLM, se sumó a la rebelión de Pascual Orozco y firmó el Pacto de la Empacadora, en el que aparece con el grado de coronel. Aliado del régimen huertista combatió a Francisco Villa en 1913. En noviembre formaba parte de las fuerzas que defendían Ciudad Juárez del ataque de la División del Norte. Tras la caída de la población fue aprehendido y fusilado por orden de Villa.

[6] Tomás Loza. Minero chihuahuense. Formó parte de las fuerzas armadas del PLM en Chihuahua, al lado de Lázaro S. Alanís, José Inés Salazar, Luis A. García y Leonides Zapata. En colaboración con las fuerzas maderistas tomó parte en la toma de Casas Grandes, tras la cual los revolucionarios del PLM se separaron del ejército maderista. Acusados de insubordinación por Madero, Loza y los demás cabecillas liberales fueron aprehendidos y encarcelados en Ciudad Guerrero. Tras fugarse de la prisión operó por un tiempo como guerrillero del PLM hasta que se adhirió en 1912 a la rebelión orozquista. Posteriormente se sumó al vazquismo.

[7] Rodrigo Quevedo (1889-1967). Participó al lado de Praxedis Guerrero en los levantamientos armados de Chihuahua organizados por el PLM en 1908 y en la toma de Janos en los últimos días de 1910. A la muerte de Praxedis, se unió a la partida de José Inés Salazar. En febrero de 1911 se incorporó al maderismo en Sonora. Tras la caída de Díaz ingresó al Cuerpo de Rurales al mando del Coronel José de la Luz Blanco. En febrero de 1912 se sublevó contra Madero con otros ex liberales, que serían conocidos como Los Colorados, y se unió a la revuelta de Pascual Orozco. En marzo de 1913 se unió al huertismo y combatió en Chihuahua a la División del Norte de Francisco Villa. En enero de 1914, tras la derrota federal en Ojinaga, se refugió en los Estados Unidos. En enero de 1916 se unió a Villa y enfrentó a las fuerzas carrancistas de Francisco Murguía. En 1918 se rindió al gobierno de Carranza y, al año siguiente, fue nombrado jefe de Jiménez y Parral. En 1920 se sumó al Plan de Agua Prieta. En 1924 obtuvo el grado de general brigadier. En 1932 fue electo gobernador de Chihuahua, tras lo que ocupó la jefatura de distintas zonas militares en el país. En los años sesenta fue senador por el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Su descendiente, Arturo Quevedo Rivero, publicó en 2000, Los Colorados, una novela diferente de la Revolución, en la que da cuenta de la historia de su ancestro.

[8] La Voz de Juárez, ciudad de México (1908-1913). Director: Paulino Martínez. Continuación del periódico homónimo que dirigiera el propio Martínez en Ciudad Juárez en 1907. Simpatizó con el zapatismo.

[9] The Los Angeles Times. Periódico fundado en 1881. Propiedad de Harrison Gray Otis, próspero empresario estadunidense, defendió la política de Porfirio Díaz. De tendencia conservadora, se caracterizó por combatir al movimiento obrero del sur de los Estados Unidos. Desde las columnas del diario emprendió una cruzada de desprestigio en contra de la causa del PLM, que se intensificó a partir de 1911, durante la campaña del PLM en Baja California, lugar en el que tenía grandes intereses por ser dueño de la Colorado River Land Co.

[10] The Los Angeles Record (1895-1933). Editor fundador: Edward W. Scripps; continuación del efímero Los Angeles Post Record. Mantuvo una postura de corte liberal ante las movilizaciones de los IWW y criticó los excesos represivos del régimen porfiriano. Llevó a cabo una minuciosa cobertura informativa de la lucha revolucionaria en México, que fue frecuentemente retomada en Regeneración. Durante la Primera Guerra Mundial mantuvo una postura moderadamente crítica frente a la política internacional de los Estados Unidos.