Notas al vuelo

 

Dice el pobre diablo de Inés Salazar[1] que si lo sigo atacando o si continúo “malaconsejando” a los rebeldes, impedirá que Regeneración circule en el estado Chihuahua.

¡Alto ahí amiguito! ¿Eres el dueño del estado de Chihuahua?

Este individuo se ha vendido a los Terrazas, los señores feudales de

Chihuahua, en la suma de $12 000.

 

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Dice el ostión Manuel Sarabia: “Ricardo Flores Magón es un procaz calumniador del género humano (sic), llegando su infinita pasión hasta insultar a su propio hermano porque aceptó servir a su país en un puesto que le deja menores utilidades que su profesión de abogado”.

Mi hermano Jesús, como funcionario público, no presta ningún servicio al país, porque forma parte de la maquinaria gubernamental que en México, como en cualquier otro país, no tiene otro objeto que defender a la clase propietaria de las justas rebeldías de la clase proletaria, o en otras palabras: el Gobierno sólo tiene por objeto perpetuar, por medio de la fuerza, la injusticia social que consiste en que los que no trabajan gozan toda clase de placeres, mientras que los que trabajan sufren toda clase de dolores, de humillaciones, de miserias, de injusticias. Jesús, como parte del Gobierno, es opresor y es mi deber de revolucionario atacarlo.

 

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Y continúa la pobre almeja de este modo: “Si ni su hermano Jesús se escapa de sus calumnias, a pesar de que éste, como funcionario ha demostrado una rarísima honradez política, preguntamos, ¿quién se escapará?”

Nunca he calumniado a mi hermano. Cuando he dicho que él sostiene hojas asquerosas para que me insulten, no lo he calumniado, pues él mismo ha declarado haber costeado los gastos de impresión. En cuanto a la honradez política, no sé que exista en el mundo esa rara avis. Todo hombre se corrompe desde que comienza a ser funcionario.

 

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A propósito de mi hermano Jesús; ahora es ministro de Gobernación. Le fue dado ese puesto por el Chato para ver si de esa manera se aplaca el movimiento revolucionario. Si Jesús quisiera servir a su país de una manera efectiva, como lo afirma el ostión, renunciaría a ese puesto; pero no sucede eso, sino que lo acepta a pesar de que está convencido de la impopularidad del gobierno de Madero, a pesar de estar presenciando los latrocinios del mismo, las ejecuciones injustificadas de personas inocentes, las levas escandalosas. ¡Vaya un modo de servir al país!

 

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Emiliano Zapata, obrando honradamente, ha lanzado un manifiesto firmado por él, su hermano Eufemio y otros rebeldes surianos, en el que se declara que el movimiento del sur no tiene nada que ver con la revuelta vazquista, que tan respetuosa se muestra de la burguesía.

 

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Hecho un energúmeno, grita un maderista: “Mercaderes cretinos, creíais que vuestros denuestos y vuestros gritos iban a demoler el monumento prestigiado de un gobierno electo por la voluntad de todo un pueblo”.

Y mientras esto gritan los aduladores, Madero se hunde, se hunde, se hunde.

 

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Todos los días aparecen en la prensa americana mensajes del aturdido Chato, concebidos casi siempre en los siguientes términos: “La situación mejora notablemente”.

Estará con el lazo en el pescuezo, y todavía oiremos que dice: “No hay nada; la situación mejora notablemente”.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 80, 9 de marzo de 1912



[1] José Inés Salazar. Casas Grandes, Chihuahua. Miembro del club liberal Santos Degollado de Metcalf, Ariz., en diciembre de 1907. Participó en el ataque a Palomas, Chih., el 1 de julio de 1908 con el grupo de Praxedis G. Guerrero. De nuevo con él, se levantó en diciembre de 1910. Tras la muerte de Guerrero, el 29 de diciembre de ese año en Janos, Chihuahua, Salazar se convirtió en el jefe de la partida revolucionaria. Se incorporó a las fuerzas de Francisco I. Madero el 5 de marzo de 1911, y participó en la batalla de Casas Grandes. A mediados de julio, con otros jefes de antigua filiación liberal, como Lázaro Alanís, Luis A. García, José C. Parra, Leonides Zapata y Tomás Loza, decidió romper con Madero, alegando “la poca voluntad” que se había mostrado con ellos y pidió su separación del ejército. La respuesta de Madero fue desarmarlos y encarcelarlos por conducto de Orozco y Villa. Los argumentos del presidente provisional fueron que ellos hacían proselitismo para un partido “socialista” y que por ello merecían que se les celebrara consejo de guerra. Cuando se les trasladaba a la cárcel de Ciudad Guerrero, Alanís y Salazar escaparon en estación Mata Ortiz. Tras lo cual, Salazar desconoció los tratados de Ciudad Juárez y con Alanís y Jesús M. Rangel atacó Ojinaga en junio de 1911 y tomó Boquilla de San Antonio y El Sabinal, Chihuahua. A principios del año siguiente, Salazar, Alanís, Campa, Demetrio Ponce y Antonio Rojas encabezaron el grupo conocido como Los Colorados, mismo que todavía se asumía como guerrilla del PLM. En febrero de 1912, las fuerzas de Salazar se unieron a las de Pascual Orozco, y cuando el JOPLM se deslindó de éste, no sólo desconoció tal decisión, sino que proclamó a Orozco jefe del ejército libertador. En marzo de 1913, Salazar reconoció la presidencia de Victoriano Huerta y defendió Chihuahua de las fuerzas villistas. Cuando intentó reclutar en sus filas a antiguos militantes del PLM de la franja fronteriza, Regeneración lo denunció, acusándolo de haberse vendido a los Terrazas, “señores feudales de Chihuahua”, por 12 mil pesos. En las páginas del órgano del PLM, Araujo escribió:

Salazar, Campa y Alanís son tan criminales como lo fue Madero, como lo es Félix Díaz, y por lo tanto, hay que combatirlos sin piedad […] Compañeros liberales: Hacemos constar clara y terminantemente que Emilio P. Campa, Inés Salazar y Lázaro S. Alanís no tienen ningún acuerdo con esta Junta ni pueden pertenecer al Partido Liberal Mexicano, por sus traiciones y su reconocimiento a las instituciones gubernamentales.

Tras la toma de Ojinaga por las fuerzas de la División del Norte, en enero de 1914, Salazar se refugió en los Estados Unidos, donde fue apresado y acusado de violación de las leyes de neutralidad. En marzo del mismo año, y mientras estaba en prisión, el gobierno de Huerta le otorgó el grado de general de división. Regresó a México en 1916 para combatir a Carranza y fue hecho prisionero en Chihuahua. En septiembre de ese año, fue liberado por Pancho Villa. Se refugió otra vez en los Estados Unidos, donde nuevamente fue aprehendido. En agosto de 1917 ingresó por última vez al país; se unió al villismo y murió asesinado en agosto en las cercanías de la Hacienda de Nogales, Chihuahua.