Ramón Rangel[1]

 

Éste es el nombre de uno de los que fueron apóstoles incansables de los principios libertarios del Partido Liberal Mexicano, entre los mexicanos en el estado de Texas. Residía en Cameron, Tex., y trabajaba como jornalero en la plantación conocida con el nombre de Watts Farm, condado de Cameron. Esa negociación tiene una tienda de raya, donde los trabajadores tienen, por fuerza, que hacer sus compras de provisiones, ropa y otros efectos.

El sábado 24 de febrero, como a las diez de la mañana, se presentó el compañero Rangel a dicha tienda a sacar su provisión, la que le fue servida con excepción de veinticinco centavos de macarrón que no había en el establecimiento. El compañero Rangel pidió en dinero lo que no se le daba en mercancía para ir a comprar en otra parte el macarrón. Este simple hecho, esta inocente petición, justísima por cierto, pues constaba en los libros de la negociación en que Rangel estaba trabajando, hizo montar en cólera a un miserable perro guardián del Capital, llamado R. B. Raylandey, encargado de la tienda de raya, quien, por toda contestación, tomó una de las piezas de la romana y se la arrojó a Rangel, haciendo blanco en su cabeza. Viéndose agredido, Rangel, que no llevaba ninguna arma, procuró echarse sobre el cobarde agresor, quien ya había sacado un revólver y se disponía a dispararlo; pero ya era tarde: un primer disparo lo hirió en la tetilla izquierda, cayendo sin sentido, y cuatro nuevos disparos lo dejaron sin vida en medio de un charco de sangre.

He aquí cómo paga la burguesía a los que se sacrifican produciendo oro para ella. El trabajador se desloma, suda, quebranta su salud en los duros trabajos, para recibir la muerte cuando pide que se le den unos cuantos centavos en cuenta de lo que ya tiene ganado.

La colonia mexicana de Cameron envió mensajes telefónicos al Cónsul Mexicano en San Antonio, Tex., y a la Agrupación Protectora Mexicana, de la misma ciudad, comunicando el atentado, y tanto el Cónsul como la Agrupación no se han dado por entendidos del asunto. Por demás es decir que el asesino anda libre, riendo de su hazaña.

Mexicanos: protestemos todos contra este infame asesinato y contra la parcialidad de las autoridades del salvaje estado de Texas que se muestran brutales contra los mexicanos, por el solo delito de ser mexicanos, y son complacientes con los americanos aun cuando éstos hayan cometido los más horrendos crímenes. Enviad vuestras protestas al Gobernador del estado de Texas, para ver si así como es celoso para prestar apoyo a la tiranía de Madero, lo es también para poner en cintura a autoridades que dejan en paz a bribones asesinos de mexicanos.

Estaremos informando del resultado que den las gestiones que está haciendo la colonia mexicana de Cameron para que la muerte del compañero Rangel no quede impune.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 80, 9 de marzo de 1912



[1] Ramón Rangel. Watts Farm, Tex. Jornalero. Presidente del Grupo Regeneración de esa población, diciembre de 1910. Para septiembre, formaba parte del grupo Lázaro S. Alanís de Cameron, del cual abjuró. Aparece en varias administraciones. Asesinado por el encargado de la tienda de raya, un tal R. B. Raylandey, por exigir se le suministrara el dinero correspondiente a mercancía que no se le entregó. Ricardo Flores Magón sostuvo que el cónsul y la Agrupación Protectora Mexicana no hicieron nada al respecto, al igual que el gobernador texano Colquitt.