En defensa de los mexicanos

 

La Compañía Refinadora de Azúcar de Chino, Cal., tiene un capataz llamado Trinidad Almanza. Este individuo nació decididamente para llegar a burgués. Tenía tratos con un dueño de una tienda para que le diera diez centavos por cada peso de mercancías que vendiera a los trabajadores de la fábrica, encargándose Almanza de obligar a los pobres trabajadores a comprar en dicha tienda. Ahora, Almanza mismo es tendero; su tienda está a tres millas de distancia del pueblo, y hasta allá tienen que ir a hacer sus compras los trabajadores, so pena de perder el trabajo. Tiene otro negocio: alquila carpas, y en cada una de ellas acomoda como sardinas a cuantos trabajadores caben cobrando cincuenta centavos a cada uno por mes; en la época de la cosecha, y cuando hay que quitar las hojas del betabel, paga veinticinco centavos más a unos cuantos animales, para que se apuren, hagan más que los otros, y poder así obligar a todos a deslomarse; amigo de frailes, hace que los trabajadores engorden al cura del lugar. El curita en cuestión se desvivía colectando fondos y más fondos para levantar una iglesia. Muchos contribuyeron al principio, pero ahora, abiertos los ojos, no quieren dar más a los proletarios.

 

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¿Pudiera decirnos el constable de Fresno, Cal., por qué razón no se les paga a siete mexicanos, que después de deslomarse haciendo leña en el rancho llamado Kerne, se encuentran ahora en la miseria, debiéndoseles más de cien dólares?

 

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El cura de Corona Cal., anduvo prometiendo a los mexicanos, casa por casa, que les iba a dar regalos de navidad. No hubo tales regalos, pero ahora, desde el púlpito, dice a voz en cuello que dio esos regalos. Nos informan algunas personas que el cura de referencia permite que ocupen los asientos del templo americanos únicamente. A los mexicanos se les tiene de pie, amontonados, humillados. Mexicanos: no vayáis a la iglesia donde a la vez que se os embrutece se os humilla. Los que dais para los frailes, dadlo para el progreso de la causa del Partido Liberal Mexicano, que no os ofrece dichas para cuando estéis bien muertos, sino que os invita a tomar todo lo que existe para vuestro bienestar.

 

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El compañero Luz Salas[1] celebró contrato con un ranchero americano llamado Tom Trimm, cerca de Waco, Tex., por el cual el americano se comprometió a dar al compañero 80 acres de tierra y $24 por mes, para él y un pariente suyo, para que la cultivasen, y, al levantarse la cosecha, quedarse el burgués con toda la ganancia, como es de uso corriente. A los pocos días le pareció al burgués americano que era mucho el dinero que había prometido, y así se lo manifestó al compañero. Éste decidió salir del rancho; pero el negrero lo dejó ir solamente cuando el pobre trabajador le hubo devuelto los pocos dineros que había recibido para provisiones, a pesar de haber trabajado durante todo ese tiempo, de manera que ese trabajador, en vez de haber sido pagado, tuvo que pagar. Si nuestro compañero hubiera ocurrido a la Autoridad, ésta habríase puesto de parte del rico.

 

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El 22 de febrero pasado ocurrió en la mina de carbón número 5 de Leigh, Oklahoma, una terrible catástrofe: se incendió  una barrica de aceite prieto en el tiro, y el humo asfixió a ocho trabajadores, entre los que se encontraban dos compañeros, Wenceslao Hernández, joven de diecinueve años de edad, cuyos padres, Melitón Hernández y Pabla Sánchez, residen en Cuerámaro, Guanajuato. El otro compañero muerto es Juan García, de cincuenta y seis años de edad, natural de Ciudad del Maíz, San Luis Potosí, de donde salió hace veinticinco años. La persona que sepa de los deudos de los dos compañeros muertos se servirán avisarlo a nuestro querido compañero Juvencio Díaz, Leigh, Oklahoma, U.S.A. Hay que advertir que hay un individuo que se propone  estafar a las familias de los muertos, haciéndoles creer que él va a arreglar que la compañía minera dé indemnizaciones. No hay que fiarse de ese pícaro. Para mejores informes, dirigirse al compañero Juvencio Díaz.

 

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La señora María Flores, residente en Winkelman, Ariz., se ha visto despojada de una humilde casita, porque su compañero sacó $2.40 de provisión el día primero de enero de este año. La casita es de la pobre mujer; su compañero anda fuera del lugar buscando trabajo; pero como las leyes se han hecho para que los ricos puedan hacerse más ricos, aunque la pobre mujer nada debe, se encuentra ahora sin abrigo, porque la casita ha sido embargada por los dueños de la tienda que fió las provisiones.

 

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Román Rodríguez[2] e Isidro Martínez, jóvenes mexicanos, vecinos de Muldoon, Tex., caminaban al caer de la tarde de uno de los últimos días de enero por la ruta de Flatonia, con rumbo a su casa, cuando de improviso salió de un potrero un americano montado, e insultándolos, les ordenó detuvieran su marcha. Desarmados como iban, aquellos obedecieron al americano, quien después de colmarlos nuevamente de insultos, les disparó dos tiros de pistola. Los mexicanos corrieron y el salvaje americano los tiroteó por espacio de algunos minutos, aunque sin hacer blanco. Los americanos de Flatonia declaran públicamente que los hombres blancos son los dueños de Texas y que los mexicanos no tienen derecho a nada. Se nos dice que ya es imposible viajar por los ranchos de Texas sin ir bien armado.

 

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Un inteligente mexicano nos escribe de Texas de esta manera:

La Agrupación Protectora Mexicana, establecida en San Antonio, Texas, no creo que pueda luchar contra la burguesía del estado que odia intensamente al mexicano. Tengo datos sobre una azotaína a golpe de fuete que un burgués americano, del pueblo de González, dio en el camino público a un mexicano miembro de dicha Agrupación Protectora; de un vaquero americano (cowboy) que agredió a balazos a dos jóvenes mexicanos entre Flatonia y Muldoon, hijos éstos de otros miembros de la Protectora; de un constable americano que en Burlington golpeó con el cañón de su pistola a un mexicano y al día siguiente lo multó, siendo el mexicano miembro de la Protectora. La tal Agrupación no ha obtenido justicia en esos casos. Los texanos se ríen de los mexicanos y de la Protectora. En las llamadas cortes de justicia, el mexicano no alcanza justicia en contra del americano, aunque sea éste más brutal que un animal carnicero. En general, los liberales de Texas no simpatizan con dicha Agrupación, máxime cuando a su frente se encuentran en San Antonio, tipos de la calaña de Miguel González Dena y Amado Gutiérrez,[3] el primero, camaleón político, y el último, maderista con sueldo del actual gobierno de México. Con muchas Protectoras, los mexicanos seguirán siendo igualmente linchados en este estado. Ahora ya no se permite al mexicano entrar a una barbería o a un restaurant a lo largo de cinco líneas férreas fuera de las grandes ciudades. Puedo decir que hay 500 pueblos y villas, en Texas, en que se niega al mexicano su derecho a vivir y alimentarse. Ni hoteles ni restaurantes, ni barberías pueden ser pisoteados por las suelas de zapatos de mexicanos. ¡Y la situación crece peor día con día!

 

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A propósito de la Agrupación Protectora Mexicana: no sabemos que hasta la fecha haya tomado alguna resolución respecto de los presos mexicanos Pedro Perales, Fernando Palomares, Rosendo A. Dorame, Silvestre Lomas, Pedro Solís, y las perseguidas compañeras Margarita Ortega y Rosaura Gortari,[4] a pesar de nuestras instancias. ¿Por qué será eso?

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 80, 9 de marzo de 1912



[1] Luz Salas. En su itinerario por Texas como agricultor mediero participó y fundo diversos grupos del PLM en distintas localidades de la entidad. Fue miembro del Grupo Regeneración de Gurley, fundado el 20 de julio de 1911. En septiembre de ese mismo año se trasladó a Chilton, donde se unió al Grupo Regeneración local. En 1912, residente en Riesel, organizó el Grupo Regeneración Higinio Tanguma, del que fue secretario. En abril de 1913 fundó en Guda el Grupo Regeneración Tierra y Libertad. En enero de 1914 colaboró con las campañas en favor de los presos de Texas. En noviembre de 1913 fue herido en un ojo durante el enfrentamiento con una banda de provocadores, encabezada por Juan Ramírez, que atacaron a balazos la casa del liberal Teodoro Velázquez en Gurley, Texas. Puso por nombre Aurora Anárquica a su hija nacida el 26 de octubre de 1915. En 1917 colaboró con la campaña de defensa de Raúl Palma.

[2] Román Rodríguez. Residente de Muldoon, Tex., en 1911. Ese mismo año buscaba a sus hermanos Santos y Clara, quienes habían sido internados en el orfelinato de San Antonio diez años antes y luego de cinco pasados en la institución habían desaparecido.

[3] Amado Gutiérrez. Periodista residente en Del Río, Texas. Editor de varios periódicos liberales texanos: El filopolista, (1894, editado con Clemente López); el masónico El Liberal de Del Río (con varias épocas: 1905-1911); El Mensajero; El Latinoamericano (editado en Alice, Texas, en 1913), y El Internacional (entre 1923 y 1927). Algunas fuentes lo mencionan como participante en la revuelta encabezada por Catarino Garza en 1892. En 1905 ofreció poner las páginas de El Liberal al servicio de Francisco I. Madero. En 1906, el cónsul Francisco Villasana de Eagle Pass, lo identificó como representante de la JOPLM en Del Río y lo acusó de participar en los preparativos para un levantamiento armado en territorio mexicano. En 1907 participó en la organización de los levantamientos que tendrían lugar al año siguiente. Escribió una carta a Librado Rivera en la que le solicitaba ser incorporado al “ejército de los valientes”. Aunque fue acusado por participar en el ataque a Las Vacas, de junio de 1908, los cónsules mexicanos en los Estados Unidos no pudieron encausarlo de ello. En octubre de 1909, el cónsul Manuel Cuesta, de Del Río, en carta a Ignacio Mariscal, recomendaba destruirlo “sea cual fuere el medio que se llegue a emplear” ya que le consideraba “el primer propagandista de todo aquello que esté en contra de nuestro gobierno”. En ese año se le acusó del asesinato del amante de su esposa José A. Villarreal, ocurrido el 10 de abril de 1909. En 1911 residía en San Antonio y fungía como secretario de relaciones de la Agrupación Protectora Mexicana, organización que se proponía buscar protección legal de la población de origen mexicano, defenderla de la desposesión ilegal de sus propiedades, así como enfrentar la violencia de los anglos.

[4] Hija de Margarita Ortega. Murió en agosto de 1912.