¡Traición!

 

Estamos en presencia de un crimen que no debemos consentir con nuestro silencio. Los jefes del movimiento vazquista se han vendido descaradamente a los “científicos”; el movimiento del estado de Chihuahua ha sido traicionado, defraudando las esperanzas de los desheredados que creyeron que a la sombra del movimiento vazquista conquistarían la tierra que a gritos les ofrecieron los jefes de esa revuelta para atraerlos a sus filas. Un millón de pesos ha sido entregado a los jefes de ese movimiento por los grandes hacendados y los grandes negociantes del estado de Chihuahua, y banqueros y financieros americanos del este de los Estados Unidos, están en tratos con Emilio Vázquez Gómez para ayudarlo con dinero, quedando Vázquez Gómez obligado a cederles tierras, minas, negocios y los brazos de los trabajadores mexicanos.

Desheredados: todavía es tiempo de impedir la consumación del crimen: ¡desconoced a los jefes vazquistas! Trabajadores: alistaos en las filas vazquistas, pero con el propósito de armaros, de deshaceros de vuestros jefes y oficiales como podáis y de entregaros desde luego a la expropiación de la tierra y de la maquinaria de producción, para el uso en común de todos, hombres y mujeres.

Los vazquistas os están ofreciendo la tierra “para después del triunfo”. Eso mismo hizo Madero y no pudo cumplir sus promesas. Menos podrán cumplir las suyas los vazquistas, desde el momento en que son los Terrazas, los Creel y los grandes hacendados del estado de Chihuahua los que prestan su apoyo a ese mezquino movimiento, pues los hacendados y los grandes negociantes no podrían prestar su apoyo a un movimiento que estuviera directamente dirigido a llevar a cabo la expropiación. El estado de Chihuahua y las tierras de todo México quedarían en las manos de unos cuantos, de los mismos que os han oprimido por tantos años, si lograse predominar el movimiento vazquista.

Para convenceros de que los jefes vazquistas son unos bribones que quieren alcanzar el poder sin preocuparse de vuestra miseria, está el hecho de que esos jefes viven en continua borrachera, hartándose de suculentos manjares, mientras los pobres soldados no tienen un puñado de harina para hacer una taza de atole, y está también el hecho de que la tierra, en el estado de Chihuahua, continúa en poder de los grandes hacendados, cuando ya debiera estar en las manos de los trabajadores.

Acaba de confirmar el hecho de que los vazquistas están vendidos a los científicos el nombramiento que Orozco ha hecho de los abogados Manuel Luján,[1] marido de la sobrina de Luis Terrazas, y Juan Prieto,[2] que fue cónsul en Baltimore bajo la Dictadura de Porfirio Díaz, como representantes de su revuelta en Washington. Esos dos individuos son de reconocida filiación científica.

Soldados vazquistas: tenéis las armas en vuestras manos; vosotros sois la fuerza. Contaos: sois miles y vuestros jefes y oficiales unos cuantos. Vuestros jefes y oficiales serán los aprovechados de este movimiento, si no queréis oírnos. Deshaceos de vuestros jefes y de vuestros oficiales; no les obedezcáis; invitad a vuestros hermanos los pobres a que tomen todo lo que necesiten y si alguien se opone, aplastadlo. ¿O es que todavía creéis en promesas? ¿Cumplió Madero? ¿Cumplieron todos los revolucionarios desde nuestra independencia política de España hasta Francisco I. Madero? ¿Seréis tan necios de no aprovechar las dolorosas lecciones que habéis recibido de todos vuestros gobernantes? ¿No habréis comprendido al fin que los gobiernos son vuestros peores enemigos?

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 81, 16 de marzo de 1912



[1] Manuel Luján. Abogado chihuahuense. Miembro de la familia Luján, poseedora de grandes latifundios en el estado, emparentada con las familias Terrazas y Creel. Su esposa era sobrina de Luis Terrazas. Fue cónsul porfirista en Baltimore y representante de Pascual Orozco en Washington, cuando éste se levantó en armas contra Madero. Sus vínculos con vazquistas y orozquistas se han esgrimido como pruebas del respaldo de los latifundistas chihuahuenses al Pacto de la Empacadora.

[2] Juan Prieto Quemper (¿?-ca. 1950). Abogado y político chihuahuense. Diputado en la XXVII Legislatura local (1909-1911). Se desempeñó como representante de Pascual Orozco en Washington y en Nueva York. En esta última ciudad fue estrechamente vigilado por agentes de la Meehan Detective Agency, pues el gobierno maderista sospechaba que Prieto era el encargado de conseguir armas para la rebelión orozquista. Posteriormente se estableció en Baja California donde fungió como juez de primera instancia.