A armarse

 

Madero se está quedando sin soldados y llama a gritos a todos los hombres para que empuñen las armas a su favor. Ésta es la mejor oportunidad, mexicanos, que se presenta para hacerse de armas y luchar por los principios enunciados en el Manifiesto de 23 de Septiembre de 1911.

El Partido Liberal Mexicano es pobre; no cuenta con millonarios que armen sus huestes. Así, pues, los nuestros deben aprovecharse de las circunstancias, concertarse entre sí, diez, quince, veinte o más compañeros y sentar plaza de maderistas en cualquiera de las poblaciones donde haya guarnición del Gobierno. Una vez conseguidas las armas, a lanzarse a la lucha que tiene por base la expropiación.

Vázquez Gómez, por su parte, necesita también soldados. A sentar plaza de vazquistas, armarse y lanzarse en seguida a luchar, a luchar sin descanso por Pan, Tierra y Libertad.

Obrando de esta manera se consiguen dos cosas importantes: el debilitamiento del enemigo y el robustecimiento de los nuestros.

No hay, pues, que desperdiciar tan bella oportunidad, y, a la vuelta de unos meses, el Partido Liberal Mexicano contará con la fuerza material suficiente para sostener las reivindicaciones del proletariado.

Nuestros enemigos, para oprimirnos a los pobres, hacen uso de toda clase de medios. Imitémosles para conquistar la libertad.

Contra el fuerte no solamente debemos emplear nuestro valor: hay que echar mano de la astucia.

Somos los débiles y es urgente que igualemos nuestras fuerzas, por la buena o por la mala; atacando de frente o buscando el flanco del enemigo, como se pueda, que es ésta una lucha sin cuartel, una lucha de vida o muerte. O somos definitivamente vencidos o triunfamos para siempre.

Compañeros: fingíos maderistas o vazquistas para tener armas o municiones con que luchar por Tierra y Libertad.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 81, 16 de marzo de 1912