¡Los traidores!

 

Mexicanos: Pascual Orozco, el vazquista que está recibiendo cientos de miles de pesos de los Terrazas, de los Creel, de los grandes millonarios de Chihuahua bastante conocidos como “científicos” o porfiristas, ha decretado que todos aquellos que tengan armas de fuego las remitan inmediatamente al cuartel general establecido en la ciudad de Chihuahua, bajo la pena de severos castigos que se aplicarán a los que no cumplan con esa orden. Pascual Orozco pretende desarmar a todos para que las tierras expropiadas no puedan ser defendidas por los valerosos expropiadores, y para impedir que sean expropiadas las que todavía no lo son.

No deis las armas, mexicanos. Tenedlas en vuestro poder; ellas son la garantía de vuestra libertad. Un hombre sin arma no puede ser libre. Responded a balazos la orden de ese majadero.

Orozco ha ofrecido formalmente a los Terrazas, a los Creel, a todos los grandes terratenientes, que fusilará a todo aquel que intente arrancar de las manos de esos ricos la tierra. Tened en cuenta que Terrazas, solamente, es dueño de casi toda la tierra del extensísimo estado de Chihuahua. Si no volvéis las armas sobre vuestros jefes vazquistas, para desembarazaros de ellos, y llegan a encaramarse al poder Vázquez Gómez o Creel, a quien prefiere Pascual Orozco, seréis todavía más desgraciados que bajo la férula de Díaz y del imbécil Francisco I. Madero.

Nosotros os decimos la verdad. Recordad que nuestras profecías se han confirmado siempre. Recordad lo que os dijimos de Madero: que sería peor que Díaz y los hechos están justificando nuestras predicciones. Si no tomáis desde luego la tierra, la maquinaria de producción y las provisiones, seréis esclavos. ¡Arriba, desheredados! ¡A fusilar jefes! ¡A fusilarlos, porque ellos serán mañana vuestros verdugos! ¡Ellos serán los que gocen de vuestro sacrificio, mientras los que sobreviváis volveréis al fondo de la mina, regresaréis al surco, os deslomaréis en las fábricas exactamente lo mismo o peor que antes!

Para confirmar que Orozco y Vázquez Gómez están de acuerdo con los “científicos” o porfiristas, basta leer los últimos decretos del mequetrefe que se ha dado el título de “generalísimo”, el citado Orozco. Orozco dice que se declaran nulas las concesiones, empréstitos y demás operaciones ruinosas para el país llevadas a cabo bajo el efímero gobierno de Francisco I. Madero, y que los bienes de Madero y de su numerosísima familia serán confiscados, y Madero, sus hermanos, su padre, su tío, sus parientes, serán pasados por las armas si son aprehendidos antes del triunfo de la Revolución. Así rezan los decretos de Pascual Orozco. No me parece malo todo eso; pero ¿por qué solamente son condenados los Madero y sus bienes? ¿Por qué no se sigue la misma conducta con todos los favoritos de Porfirio Díaz? ¿Por qué no se desconocen los empréstitos contratados por el gobierno de Díaz que suman centenares y centenares de millones? ¿Por qué no se confiscan los bienes de todos los ricos?

Porque Pascual Orozco y el pobre diablo de Vázquez Gómez han vendido la Revolución a los ricos, la han traicionado, porque no se está haciendo este movimiento para proteger los intereses de los burgueses que chupan la sangre de los desheredados de México, sino precisamente para despojarlos de todo lo que tienen para que los pobres no tengan hambre, para que los pobres tengan qué vestir y casa qué habitar, para que los pobres levanten al fin la frente dichosos de ser libres.

Mexicanos: si os dejáis arrear como rebaños, merecidas tendréis las cadenas que los jefes os están forjando. ¡Abajo los jefes! ¡Tomad todo lo que existe, porque todo es vuestro! ¡Viva Tierra y Libertad!

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 82, 23 de marzo de 1912