Solidaridad mundial

 

La importancia del movimiento revolucionario mexicano es justamente apreciada por los compañeros inteligentes de todo el mundo, y un simpático movimiento de agitación en pro de la causa de los desheredados mexicanos va adquiriendo cada vez mayores proporciones por todas partes. La prensa libertaria excita a los trabajadores de todo el mundo a que cooperen moral y pecuniariamente, para que la noble causa de los desheredados no sea aplastada por los esbirros del gobierno de México o las hordas invasoras de las potencias que intentasen intervenir en los asuntos mexicanos.

— La Protesta, de Buenos Aires, Argentina, publica una correspondencia sobre el movimiento del proletariado mexicano. Dicho querido colega, tan perseguido por los salvajes funcionarios argentinos, no descansa en su empeño de ayudar a los libertarios de México, y excita a todos los trabajadores conscientes de la Argentina a que contribuyan con fondos para la lucha. Termina así la excitativa: “Continuando nuestros hermanos de México en su lucha por conquistar Tierra y Libertad para todos, brevemente se convocará una reunión de las sociedades obreras y grupos anarquistas para reorganizar el Comité”.

El Obrero Panadero,[1] órgano de la sociedad de resistencia de obreros panaderos de Montevideo, Uruguay, habla del carácter esencialmente económico de la Revolución Mexicana, y al referirse a los nuestros, dice:

El proceder de estos revolucionarios no es el mismo que estilan los partidos políticos burgueses que tienen como única aspiración escalar el poder para oprimir al pueblo, sino que, por el contrario, las huestes revolucionarias van hacia la socialización de la tierra y de los medios de producción y de consumo; por lo tanto, pues, los revolucionarios de México son dignos de la solidaridad internacional de todos los hombres que tengan la vista fija en un futuro de bienestar y libertad.

Entre nosotros todas las iniciativas son obra del momento, y después se ahogan, pues hace algunos meses que se trató de hacer algo en pro de los que, en los campos de México, luchan por Tierra y Libertad; pero ahora parece que ya nos olvidamos de que la revolución citada, está en los momentos más álgidos, y por lo tanto es cuando más actividad deberíamos demostrar a fin de que nuestros hermanos de México logren el fin de sus aspiraciones, que son a la vez las nuestras.

Volné Listy, de Nueva York, reproduce en idioma bohemio nuestro Manifiesto de 23 de Septiembre de 1911. Este estimado colega tiene abierta una suscripción en sus columnas a favor de los nuestros, y en cada edición dedica frases de aliento a todos los que nos preocupamos por el triunfo de los ideales del Partido Liberal Mexicano.

L’Era Nuova, de Paterson, N. J., deja sin resuello al vejete de Barre, que con su borregada, hacen el papel del burro de la fábula que pretendió detener a coces la locomotora del progreso. L’Era Nuova publica el artículo del compañero Tarrida del Mármol que apareció en Les Temps Nouveaux, de París, en que se nos hace justicia a los rebeldes mexicanos, declarando que somos sinceros y leales luchadores por la causa del proletariado. Como siempre, L’Era Nuova, llena una gran parte de sus columnas con artículos destinados a popularizar el movimiento sin igual en el mundo que tiene por escenario la tierra mexicana.

O Correio Portuguez, de New Bedford, Mass., da a conocer el carácter económico de la lucha que se desarrolla en México, con datos obtenidos de la prensa burguesa.

La Voz del Obrero, de La Coruña, España, dice:

El veterano y viejo luchador Juan Creaghe,[2] que de la Argentina se pasó a Los Ángeles, California, incita a los trabajadores de todo el mundo desde las columnas de Regeneración, a que se preste apoyo a los revolucionarios mexicanos, por entender que es un movimiento puramente económico, el cual ha estudiado personalmente en la capital de México, por espacio de algún tiempo. No es necesario que el antiguo director del órgano de los revolucionarios argentinos, La Protesta, se esforzase en demostrarlo, puesto que de antemano nos lo han asegurado las valientes plumas de Ricardo y Enrique Flores Magón, Jaime Vidal y Pedro Esteve,[3] en diferentes épocas y periódicos, y nuestro conocimiento era el mismo. Sin embargo, bien hecha está la obra del incansable anciano, el Doctor Creaghe, mi muy querido y particular amigo, a quien, desde estas humildes columnas, envío un cariñoso saludo, al igual que a todos los que, de una manera y otra, luchan por la emancipación de los esclavos del siglo.

 

La Voz del Pueblo,[4] de Tarrasa, España, reproduce un artículo de Regeneración, encaminado a demostrar con hechos que el movimiento mexicano es esencialmente económico y tiene como objeto inmediato la toma de posesión de la tierra.

L’Avvenire Anarchico, de Pisa, Italia, publica una interesante correspondencia del compañero Vittorio Cravello,[5] en la que se trata de los esfuerzos de los libertarios mexicanos por encauzar el movimiento revolucionario mexicano por la vía de la expropiación.

Il Libertario, de la Spezia, Italia, publica una carta del compañero Juan Creaghe, en que dicho querido compañero enuncia sus impresiones acerca de los compañeros que formamos el grupo editor de Regeneración. También publica Il Libertario, el llamamiento del mismo compañero Creaghe a los compañeros de la Argentina, Uruguay y todo el mundo a favor de la Revolución Mexicana.

A Aurora, de Porto, Portugal, trae una reseña de los acontecimientos más notables del movimiento mexicano, por los que se ve con toda claridad que se trata de un movimiento de carácter económico que merece el apoyo de todos los desheredados del mundo, ya que la causa de los trabajadores es la misma en todos los países bajo el presente sistema capitalista. Comentando las noticias, dice el querido colega:

Hay más noticias de la revolución que cada vez es más grandiosa. Los mexicanos caminan a pasos de gigante hacia su completa emancipación. Necesario es, pues, que todos los ayudemos, ya moral, ya pecuniariamente, ya que, su triunfo, traerá nuevos triunfos a la causa emancipadora en que todos estamos interesados.

— La Acción Obrera, de Buenos Aires, Argentina, trae una extensa información del movimiento revolucionario. Dice nuestro estimado colega:

Éste es el mejor momento para los libertarios que en el campo de batalla luchan denodadamente; mas éstos no pueden ser abandonados de los que por el mundo estamos esparcidos. Debemos doquiera agitar la opinión en pro suya, y recoger fondos para que ahora, más que nunca, a la Junta revolucionaria existente en Los Ángeles, Cal., no le escaseen los medios para mantener altos nuestros principios y poder seguir su labor de agitación y propaganda a las cuales se debe el carácter francamente comunista adoptado por el Partido Liberal Mexicano.

Tiempos Nuevos, de Montevideo, Uruguay, continúa publicando la Historia del Movimiento Social en México, trabajo que se debe a la pluma de nuestro muy querido camarada Jaime Vidal. Además, hace burla de los socialistas políticos de Montevideo y de Buenos Aires por sus mezquindades respecto de los revolucionarios mexicanos, mezquindades comunes a todos los socialistas políticos, que son, después de todo, simples burgueses ambiciosos de poder.

The Agitator, de Home, Wash., que tanta simpatía muestra por el movimiento del proletariado mexicano, dice:

¿Sabéis que la Revolución Mexicana es el movimiento más importante que ha conocido el mundo? No precisamente porque es una revolución, pues ha habido miles de revoluciones, sino por la idea que hay detrás de él. La mayor parte de las revoluciones desean simplemente un cambio de gobernantes. La revolución Mexicana desea un cambio de propiedad.

“Tierra y Libertad” es el grito de guerra de los peones mexicanos. Estos hombres y mujeres ignorantes que nunca oyeron hablar de Marx, Kropotkin o George, están actualmente haciendo la Revolución Social, mientras nosotros, filósofos de pega, continuamos nuestras “sabias” discusiones de salón sobre pequeñas diferencias de credo.

¡Tierra!, de La Habana, es uno de los periódicos anarquistas que más han luchado por popularizar las tendencias emancipadoras del gran movimiento mexicano. En un brillante artículo firmado por el compañero Céfiro Mena, leemos lo siguiente:

Y esto implica que no es un desenfreno de rencillas personales, ni es lucha por conquistas políticas. Los luchadores mexicanos no son, como hipócritamente se les ha querido señalar, salteadores de bohíos, ni bandidos saqueadores; son los que luchan por conquistar la tierra, que los oprimidos hacen florecer con sudor de sangre, para provecho de los bandidos legales; son los que pelean con tesón y bravura por conquistar la libertad, que le arrebataron los explotadores y los usurpadores de todos los tiempos.

Los revolucionarios mexicanos miran lo futuro de cerca, y si nosotros hacemos el esfuerzo solidario que nos presta nuestra convicción anarquista, veremos seguir triunfante por los campos de México el hermoso grito de: ¡Pan, Tierra y Libertad para Todos!

¡Trabajadores… ayudemos a los mexicanos en su obra de reivindicación social! ¡Que no digan los hombres del mañana que fuimos borregos y apáticos, hasta el extremo de permitir que sucumba esta epopeya libertaria que atrae las miradas del mundo civilizado!

¡Ayudémosles!

El Internacional,[6] de Tampa, Fla., se expresa de este modo acerca de la Revolución del proletariado mexicano:

La presente revolución de los productores mexicanos, cualquiera que el fin de la misma sea, ha de tener la doble consecuencia de que la burguesía y los gobernantes la recuerden como saludable lección, y que los proletarios se sientan más rebeldes y por ende más dispuestos al reclamo de sus derechos de lo que hasta hace poco se sentían. Desde ese punto de vista, aun cuando el movimiento económico de México fracasara, sus consecuencias habrán de ser favorables para las clases trabajadoras.

Cultura Obrera, de Nueva York, deplora no poder detallar los acontecimientos que se desarrollan en México, y advierte a los compañeros que aunque la prensa burguesa quiere dar a entender que se trata de un movimiento político, no lo es en realidad, pues se trata de un movimiento económico. Dice así el simpático colega a quien tanto debe el movimiento mexicano:

Lo que no deben olvidar nunca nuestros compañeros es que los burgueses y los gobernantes jamás han podido comprender un movimiento revolucionario sin un jefe, y así atribuyen al movimiento vazquista el de los que en México se agitan y luchan para obtener libertad y bienestar, como dieron como maderista el mantenido antes de que ocupara la presidencia Madero. Podrá caer Madero y subir Vázquez, pero la revolución seguirá su gestación anárquico-socialista. O el movimiento revolucionario será sofocado en sangre, cosa algo difícil al punto que se ha llegado, o México será la piedra de toque de una conflagración universal.

Teme Norte-América, temen todas las demás naciones intervenir en

México, sabiendo la sangre y el dinero que tal acción les costaría; pero si los nuestros logran con su ejemplo y su propaganda atraer a la masa, derrotar al gobierno constituido y posesionarse de la tierra, entonces los gobiernos intervendrán y el conflicto se universalizará si cada uno de nosotros se mantiene en su puesto.

Tierra y Libertad, de Barcelona, España, se ha visto obligado a tomar de la prensa burguesa española las noticias relativas a la Revolución del proletariado mexicano, en vista de que los eunucos del sifilítico Alfonso XIII han denunciado a dicho colega de tomar sus informaciones de Regeneración.

Le Reveil,[7] de Genève, Suiza, está publicando un estudio de la Revolución Mexicana, obra de la notable pluma del inteligente escritor anarquista Aristide Pratelle.[8] Un capítulo de ese interesante estudio se titula “Regeneración”.

La Voce della Colonia,[9] de Tampa, Fla., dice: “En México, con tenacidad extraordinaria, el pueblo con las armas en la mano, quebrantando el principio de autoridad lucha por la conquista de la tierra y contra la propiedad privada”.

— Por falta de espacio no copiamos las apreciaciones que los demás periódicos obreros del mundo hacen del movimiento que está encauzando el Partido Liberal Mexicano, todas ellas favorables, alentadoras y sinceras. Entre los periódicos obreros que se ocupan  de nuestro grande movimiento, encontramos, aparte de los ya citados, los siguientes buenos colegas: The Herald of Revolt y Arbeiter Freund, de Londres, Inglaterra; Der Freie Arbeiter,[10] de Berlín, Alemania; Wohlstand Für Alle, de Viena, Austria; Freie Arbeiter Stimme, de Nueva York; The Syndicalist,[11] de Londres Inglaterra.

Le Libertaire, de París, Francia, que con ejemplar constancia populariza los fines de la Revolución Mexicana, reproduce el artículo de Luigi Molinari[12] que apareció en la importante revista L’Università Popolare, de Milán, Italia, sobre el movimiento del proletariado mexicano. Inserta, igualmente, el notable capítulo titulado “Regeneración”, del estudio que Aristide Pratelle ha venido publicando en nuestro colega Le Reveil, de Genève, Suiza. Ese capítulo es como sigue:

Regeneración

Quedan por ser escritos otros capítulos sobre el régimen de Díaz. Pero esos otros trabajos requieren, y es necesario que acopiemos, una serie de cuadros típicos que puedan dar una idea general de la situación de México durante las tres décadas de dictadura porfirista. En un capítulo suplementario, dos de mis amigos estudiaron las perspectivas que ofrece México por lo que respecta al porvenir intelectual de la raza humana. Antes de cerrar esta serie, vamos a decir en este artículo algunas palabras sobre Regeneración, el valiente órgano del partido revolucionario mexicano, que merece la simpatía y el aliento de los hombres de corazón de todo el mundo. Al presente, todos los redactores de Regeneración, de común acuerdo, aconsejan la expropiación, la posesión inmediata de la tierra y de la maquinaria de producción, la práctica del comunismo anarquista en una escala desconocida hasta hoy. Cierto es que ningún movimiento que tuviese a este respecto un carácter práctico y positivo, había sido iniciado entre los trabajadores y los oprimidos de todos los países. Habiendo adquirido una clara visión de las realidades de la existencia, de las necesidades que hay que satisfacer y de los medios más rápidos y más seguros que hay que emplear para obtener resultados positivos, los trabajadores mexicanos se han entregado a una vida fecunda que tarde o temprano, por la fuerza misma de las cosas, los revolucionarios de todos los países tendrán que imitar. Cuando los revolucionarios mexicanos se apoderan de un pueblo de importancia, no olvidan quemar los archivos. Es el instinto popular, que en la primera ocasión, se vuelve acción revolucionaria. Cada peón mexicano sabe perfectamente que el hacendado, el acaparador de la tierra, es su enemigo. El peón mexicano sabe, por una larga y cruel experiencia, que este amo tiránico se sirve de los funcionarios y del mecanismo gubernamental para aplastarlo y mantenerlo bajo su yugo. Menos dominado que el trabajador de occidente por las múltiples influencias que crea alrededor de éste una civilización artificial, el peón mexicano no se deja desviar del buen camino por consejos engañosos e interesados. Más cerca que nosotros de la naturaleza, él la conoce mejor y se conoce mejor a sí mismo. Tiene menos necesidad que nosotros de una larga y lenta educación revolucionaria, de un adiestramiento metódico de la acción violenta para llegar a los dinteles de una humanidad consciente, feliz y libre. No conoce más que un medio único de recobrar la tierra que le ha sido robada, y es el de no hacer aprecio a los papelotes administrativos, y lo que es mejor aún, el de hacerlos desaparecer y ponerse en seguida a labrarla, a sembrarla y a recoger en paz los productos sin que éstos pasen por las manos de comerciantes parásitos.

El gran mérito del partido liberal revolucionario mexicano, y particularmente de los hermanos Ricardo y Enrique Magón, habrá sido el de conocer bien esta tendencia instintiva de todo un pueblo oprimido hacia la expropiación de la riqueza social, y de aprovecharse de las circunstancias para impulsar la revolución hacia una dirección diametralmente opuesta a la de las reformas políticas y a la de reemplazar un tirano por otro tirano. La revolución mexicana, a pesar de lo que se diga en contrario, es una revolución económica y social. Reconquistar la tierra, las riquezas naturales y la libertad que las dictaduras y las plutocracias les han robado, tal es, actualmente, el deseo preciso de todo un pueblo que el partido liberal revolucionario mexicano no ha cesado de guiar desde hace once años hacia su liberación. El partido liberal revolucionario mexicano comprendió desde un principio la importancia fundamental del problema de la toma de posesión de la tierra por sus legítimos propietarios. La libertad económica del campesino mexicano, como una consecuencia del uso libre del suelo sobre el cual ha nacido y que riega con su sudor, debe ser para él la base de todas las otras libertades. La libertad de hablar y de escribir y todas las demás llamadas libertades, no son otra cosa que mentiras

en tanto que subsista la esclavitud económica. Son éstas las verdades axiomáticas que, según nosotros, dan a la lucha titánica emprendida por el partido liberal un interés de los más grandes. Desembarazado ahora de todos los tímidos y de todos los elementos equívocos, Regeneración, el órgano del partido revolucionario mexicano, ofrece a todos los anarquistas que saben leer el español o el inglés, páginas de literatura social absolutamente excelentes tanto en el fondo como en la forma. A pesar de lo que se haya dicho en Europa y en América, nosotros estamos seguros de que éste es el único órgano independiente dirigido por mexicanos que da siempre relaciones serias sobre la situación en México. Es el único que merece ser citado y sostenido pecuniariamente. Es preciso que Regeneración no desaparezca. El porvenir del movimiento revolucionario mundial depende de ese hecho. A los trabajadores de los dos continentes muestra Regeneración el único camino que tarde o temprano deberán seguir, si quieren de una vez por todas romper las cadenas de la esclavitud.

Fue el 25 de mayo de 1911 cuando Díaz y Ramón Corral anunciaron al universo que renunciaban, el primero a la presidencia, el otro a la vicepresidencia de la República Mexicana. Francisco [León] de la Barra sucedió a Díaz como presidente interino, y el futuro dictador, Francisco I. Madero sirvió de “consejero” a De la Barra durante su efímero reinado.

Antes de convocar al pueblo a “elecciones”, De la Barra y Madero se sirvieron de fuerzas federales y maderistas combinadas para aplastar las fuerzas liberales. Como se previó,  la caída de Díaz no debía marcar el fin de los privilegios sobre la tierra y la maquinaria que detentan los amos de México. Se puede decir igualmente que, como consecuencia de la paralización general de los negocios, la situación de los sin-trabajo empeoró. Hubiera sido insensato suponer por un solo instante que Madero, que es uno de los grandes propietarios de tierras en México, habría de mostrarse partidario de la entrega de la tierra a los que la cultivan. Antes de caer del poder, Díaz anunció que iba a consagrar 80 millones de pesos a la compra de tierras a los ricos para darlas en seguida a los pobres. Madero, por su parte, hizo la misma promesa. Sintiendo que la tempestad se acercaba, Porfirio Díaz y Francisco I. Madero buscaron la manera de ganarse la estimación pública. ¿Pero qué podía esperarse de bueno de una bestia feroz cuyo reinado entero no fue sino una larga historia de muerte y de sangre? ¿Qué podía esperarse de bueno de un vil negrero que ha amasado millones de pesos con el sudor de los peones en el estado de Coahuila?

Como se ha podido ver por esta demasiado rápida exposición, el viejo Díaz tiene miles y aun millones de crímenes sobre su conciencia. La lista de los revolucionarios liberales asesinados, envenenados, torturados en los calabozos mexicanos, o bien pasados por las armas en los Estados Unidos, es espantosamente larga; el número de los insurrectos que Navarro mató o hirió es inmenso, y sin embargo, Madero, al fin, ¡le salvó la vida! Gracias a Madero, Porfirio Díaz y su familia pudieron llegar a Europa sanos y salvos. En el número de 27 de Mayo de 1911, The Appeal to Reason, el gran periódico socialista de Girard, Kansas, tenía por título: “Díaz ha dimitido”, que comenzaba con esta frase: “La Revolución Mexicana ha terminado”. ¡Por una estimación realmente exagerada de su propio papel, The Appeal to Reason creía haber llevado a cabo él solo la revolución mexicana!

La revolución mexicana ha comenzado apenas. Díaz ha caído, pero queda Madero y es fácil prever que Madero, a quien le falta la tenacidad que hizo que durase el éxito de su predecesor, y encontrándose en presencia de un ejército revolucionario aguerrido por más de un año de lucha, no tendrá sino un reinado efímero de algunos años a lo más (conviene decir que los acontecimientos han marchado tan aprisa, que Madero estará en el poder solamente algunos meses, si no cae dentro de unas cuantas semanas). Se asegura igualmente  que el día, cercano sin duda, del ajustamiento de las cuentas, él no saldrá vivo de México. Como quiera que sea, la lucha por la tierra y la libertad está siempre bajo la amenaza de una intervención de parte de los Estados Unidos.

Los que poseen vastos dominios en México, encontrándose desposeídos, pueden reclamar medidas enérgicas contra los revolucionarios.

Una de las más urgentes necesidades a cuya satisfacción podrán dedicarse los órganos anarquistas y revolucionarios europeos, es la de poner a los elementos avanzados de Europa al corriente de las fases sucesivas y de las fluctuaciones de la revolución mexicana. Para este fin, nos parece que el mejor medio de hacer conocer la verdad sobre lo que ocurre en México, es hurgar en esa mina tan rica de documentos que sigue siendo Regeneración. Aunque no dice pertenecer a algún “ismo”, Regeneración es un órgano profunda y sinceramente anarquista que abunda en hechos, mostrando a cualquiera que conozca suficientemente el inglés y el español, que nuestras ideas han entrado al terreno de la práctica en una vasta escala. En junio de 1911, Regeneración tiraba 21 000 ejemplares. Por su inmensa difusión, por su estilo literario irreprochable, por su estabilidad después de un año y medio a pesar de una constante penuria de fondos, Regeneración constituye un verdadero esfuerzo sobrehumano, tanto más meritorio, cuanto que existe en México una rígida censura y se ha encontrado el país por largo tiempo en un estado perpetuo de inestabilidad. Esta circulación de Regeneración es la prueba evidente de que el partido liberal revolucionario mexicano, tiene ramificaciones en toda la extensión de la República Mexicana.

¿Existe actualmente en toda la extensión de los Estados Unidos de América y aun de la vieja Europa un solo periódico semanario que con el desinterés, la sinceridad, el valor heroico de Regeneración aconseje la toma de posesión de la tierra y de los instrumentos de trabajo por los productores de la riqueza social, y milite en favor de los derechos imprescriptibles del individuo? ¿Hay uno solo que sostenga abiertamente un movimiento que tiene por objeto poner en práctica los principios mismos de la sociología contemporánea? ¿Hay alguno de este género, que como Regeneración, vibre en todas las latitudes del globo, en Asia, en África, en Australia, en los Estados Unidos, en la América española y aun en Europa a pesar de tantas malas voluntades?

¿No es éste en realidad un hecho inmenso, y no debemos regocijarnos que en el actual momento miles de hombres, de mujeres y de niños, ayer aún esclavos, ayer aún condenados a una vida vil y miserable no carezcan más de pan, de abrigo, de algo que les pertenezca?  ¿No es una buena nueva que, gracias a la revolución mexicana, estos hermanos hayan tomado al fin posesión de la tierra bien amada que los financieros y los amos les habían arrebatado? ¿No es este, por ventura, un hecho bastante alentador y bastante sintomático, un hecho lleno de agradables presagios de un porvenir próximo para los trabajadores de todos los países? ¿Puede haber causa más bella y que deba ser auxiliada, que la de estos hombres heroicos que ofrecen a la humanidad civilizada un ejemplo tan alto? ¿Y el órgano de los revolucionarios mexicanos, Regeneración, no merece el apoyo y el óbolo de todos los hombres de corazón, sin vacilación y sin reserva?

ARISTIDE PRATELLE.

Mexicanos: debéis sentiros satisfechos de que los mejores periódicos del mundo y los hombres más inteligentes de la tierra admiren y aplaudan los esfuerzos que hacéis por alcanzar la verdadera libertad, la que se basa en la libertad económica. Ahora, a no desmerecer ante el concepto de esos periódicos  y de esos hombres. Redoblad vuestros esfuerzos para ser siempre dignos de la simpatía que por vosotros siente todo el mundo inteligente y bueno. ¡Adelante, hermanos!

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 82, 23 de marzo de 1912



[1] El Obrero Panadero, “Órgano de la Sociedad Cosmopolita Unión de Obreros Panaderos”, Montevideo, Uruguay (1895-1914). Se mantuvo en contacto con la causa del PLM hasta 1914.

[2] Juan Creaghe. Médico y periodista (Los Ángeles, 1912-1916). Nacido en Irlanda. Emigró a los Estados Unidos en 1866, luego a Inglaterra, donde ejerció la medicina en los barrios pobres de Sheffield y creó el periódico The Sheffield Anarchist en 1891. En 1892, viajó de Inglaterra a Luján, Argentina, donde fundó varios periódicos anarquistas, como El Oprimido, en 1894. A partir de 1897, se hizo uno de los responsables de La Protesta Humana, que dirigió durante 18 años. El 1 de abril de 1904, La Protesta se volvió diario. Creaghe participó también en la fundación de una Escuela Ferrer, en Lujan. El 14 de noviembre de 1909, cuando el anarquista Simón Radowitsky mató al jefe de la policía de Buenos Aires, la imprenta del periódico fue destruida. La Protesta reapareció clandestinamente en Buenos Aires y en Montevideo. Después de enviar desde su país una colaboración de $50.00 para Regeneración, Creaghe llegó a Los Ángeles en enero de 1912 para radicarse y poner al servicio de los anarquistas de esta ciudad sus servicios profesionales. Estableció su consultorio, primero, en la casa número 125 1/2, de la West Pico Street y luego en 225 Sunset Boulevard. En el mismo mes de su llegada, Regeneración publicó su “Excitativa a los compañeros de Argentina, Uruguay y de todo el mundo”, en la que cuenta que, durante la estancia de 20 días que hizo en México durante su viaje , cobró gran simpatía por el zapatismo y se convenció de que “el movimiento social mexicano merece todo esfuerzo y todo sacrificio de nuestra parte (…) en mi concepto México debe la suerte de estar a la cabeza de esta hermosa revolución económica y agraria”, y llamó a los anarquistas del mundo a apoyar la causa de Regeneración. Envió artículos y cartas a Argentina y otros lugares del planeta llamando a la solidaridad con la causa de los indígenas de México y con los pelemistas. Escribió en Regeneración y participó como orador en actos organizados por el PLM. También participó muy activamente en la polémica desatada en las publicaciones anarquistas de todo el mundo sobre el carácter de la Revolución Mexicana, argumentando en favor de ésta, a la que caracterizaba como una “Revolución social, económica y libertaria”. Creaghe regresó a Argentina, y luego volvió a los Estados Unidos; allí murió en el hospital de Washington el 19 de enero de 1920. Al enterarse de su muerte, RFM escribió: me he enterado de que nuestro viejo amigo Creaghe falleció el 19 de febrero último (…) Ahora está libre y descansando. Los últimos desafíos de este gran luchador por la libertad fueron de tal naturaleza que hacen a uno estremecerse. Él, que amó a la humanidad, fue blanco de todos los tratamientos inhumanos. Él, que soñó la libertad, fue privado de todos los privilegios humanos. Él, que luchó para que cada criatura humana pudiera tener un hogar, no tenía un albergue propio. ¡El pobre viejo veterano de la lucha de clases! Ahora está libre y descansa. La Muerte es la gran libertadora. Es un absurdo representar a la Muerte como una cosa terrible que inspira horror. Estoy cansado de ver a la Muerte pintada como un esqueleto humano, llevando en una mano una guadaña y en la otra un reloj de arena. Si yo fuera artista, representaría a la Muerte completamente diferente, como una bella doncella. Por ejemplo, en el acto de tirar una cortina que oculta una magnífica recámara, y con una dulce sonrisa en su faz amorosa ofreciendo la entrada a cada mortal. Nuestro querido Juan Creaghe es feliz ahora, como lo es el que goza de un sueño profundo.

[3] Pedro Esteve. Catalán. Tipógrafo (1911-1916). Militó en el Arte de Imprimir barcelonés, grupo al que representó en el congreso madrileño del Pacto de Unión en 1891. En ese año realizó una gira por España con Enrico Malatesta. Marchó a Nueva York y asistió a la Conferencia Anarquista Internacional de Chicago en 1893, donde presentó el trabajo “Apuntes sobre la situación española”. En 1901 se refugió en Tampa, Florida, de donde poco después huyó por la represión patronal a una huelga tabacalera. En marzo de 1911 publicó el folleto Reflexiones sobre el movimiento revolucionario de México y, en ese mismo año, organizó el Grupo Regeneración Pro-Revolución Mexicana de Tampa, que agrupaba sobre todo a españoles e italianos. En 1911, Esteve organizó diversas colectas para Regeneración entre los obreros de las fábricas de tabaco de Tampa (como la Philadelphia, Rosa Española, El Carmen, la Flor de Cuba, La Trocha, El Naranjal y otras), en las que reunió fondos importantes para la causa del PLM (tan solo en julio de ese año juntó 360 dólares). En mayo de 1911, Esteve escribió el artículo “A los revolucionarios”, en el que hizo “un formal llamamiento a la solidaridad de los trabajadores conscientes en pro de la Revolución Mexicana”. El artículo se publicó en L’Era Nuova y Cultura Proletaria, de Nueva York, y lo reprodujo La Escuela Moderna de Valencia, España. En ese mismo año, Esteve publicó en El Internacional de Tampa, “un llamado a todos los trabajadores para contribuir con la ‘revolución social’ que se desarrolla en México”. En ese momento mantuvo una estrecha relación con Rafael R. Palacios, administrador de Regeneración, quien se distanciará de los hermanos Magón en 1914. En 1912, Esteve emigró a Paterson, Nueva Jersey, donde colaboró de manera anónima con L’Era Nuova. A fines de 1911, Pedro Esteve se convirtió en el editor del nuevo periódico Cultura Obrera, de Nueva York, órgano de la Unión de Fogoneros del Atlántico, agrupación de la que era secretario el español Jaime Vidal. Este periódico sustituyó a Cultura Proletaria, que desapareció en noviembre de 1911. Regeneración saludó efusivamente la aparición de Cultura Obrera, que “se ocupa[ba] ampliamente de la Revolución Social de México”. En ese año, Esteve polemizó con Luigi Galleani, el editor de L’Era Nuova, acerca del carácter del movimiento revolucionario en México. Mientras el italiano sostenía que en México sólo se estaba dando una lucha por el poder y no una verdadera revolución igualitaria, Esteve apoyaba las tesis pelemistas que afirmaban que el país estaba viviendo una auténtica Revolución Social. El grupo editor de la biblioteca La Internacional, de La Coruña, España, editaba el folleto Reflexiones…, Esteve también fue colaborador del boletín de la sociedad de impresores, Mother Earth, El Despertar y Doctrina anarquista socialista, entre otros, y autor de: A los anarquistas de España y Cuba (1893), Reformismo, dictadura, federalismo (1922), I congressi internazionali (1900), Socialismo anarquista, La ley, La violencia, El anarquismo y La revolución Social (Paterson, 1902).

[4] La Voz del Pueblo, “Órgano de los sindicatos obreros de Tarrasa”, Tarrasa (1907-1908, 1910-1914). Periódico bisemanal. Difundió los pormenores de la Revolución Mexicana, insertando en sus páginas escritos tomados de Regeneración; mantuvo una postura solidaria hacia el PLM al menos hasta mediados de 1913.

[5] Vittorio Cravello. Anarquista de origen italiano. Hacia 1904 formaba parte del Gruppo Diritto all’Esistencia, de Paterson, Nueva Jersey. En 1911 trabajó en la oficina de Regeneración de Los Ángeles. El 26 de marzo de 1911 presidió el mitin de protesta por la intervención del gobierno de los Estados Unidos en México, celebrado en el Italian Hall de esa ciudad. En mayo de ese año, participó en la formación del Comité Internacional del PLM, organismo integrado por Cravello, Ludovico Caminita y Andrea la Morticella (italianos), W. C. Owen (norteamericano), Rudolph Wirth (alemán), A. P. Cherbak y P. H. Leiffert (rusos), K. Jozefoski y W. Lazicki (polacos), así como por los mexicanos RFM, Anselmo L. Figueroa, A. M. Ojeda, F. Velarde y Francisco Martínez. Este comité se propuso difundir internacionalmente la postura del PLM frente al gobierno de Francisco I. Madero y su primera acción fue publicar un “Llamamiento a los Trabajadores del Mundo”. En este año, Cravello comenzó a publicar diversos artículos en la Sección Italiana de Regeneración que dirigía Ludovico Caminita. También envió a Italia notas y artículos sobre la Revolución Mexicana que se publicaban en periódicos como L’Avvenire Anarchico, de Pisa. En 1913 fue miembro fundador de la Junta Consultiva de la Casa del Obrero Internacional de Los Ángeles. En ese mismo año se hizo cargo de la secretaría del Fondo de Defensa Rangel-Cline. Cuando José María Rangel y Charles Cline se encontraban amenazados de ser condenados a muerte, el Fondo de Defensa se propuso no sólo reunir fondos para los presos de Texas, sino encargarse de difundir su asunto y organizar las defensas jurídica y pública de los detenidos. La necesidad de reunir los 15 mil dólares que solicitaron los abogados para la defensa de los presos de Texas obligó a Cravello y la JOPLM a organizar una intensa campaña. Cravello insistió en que el Congreso Anarquista, que se celebrara en Londres del 29 de agosto al 6 de septiembre de 1914, abordara el caso de la Revolución Mexicana, ya que muchos “anarquistas honestos” del mundo “todavía no creen que se trate de un movimiento libertario. Debemos ver que los anarquistas del mundo entiendan de una vez por todas que la lucha que se está dando en México es vital”.

[6] El Internacional, Tampa, Florida (1906-1912). Director: José Gil. Órgano de la Asociación Internacional de Tabaqueros de Tampa, vinculada con la American Federation of Labor.

[7] Le Réveil /Il Risveglio, Ginebra (1900-1940). Llamado también Le Réveil Anarchiste,  Il Risveglio Anarchico. Editor: Luigi Bertoni. Redactor: Georges Herzig. Semanario anarquista redactado en francés y en italiano. Dedicó buena parte de su espacio a la propaganda antimilitarista y a la información sobre movimientos sociales internacionales. En mayo de 1911 reprodujo en sus columnas el “Manifiesto a los trabajadores de todo el mundo” suscrito por la JOPLM; y entre julio de ese año y febrero de 1912 publicó el trabajo de Aristide Pratelle titulado “Le règne de Diaz”, sobre la situación social de México.

[8] Aristide Pratelle. Seudónimo del militante, escritor y propagandista ácrata francés Albert Charles Achille Préau (1877-1942). Participó en el Congreso Anarquista Internacional de Ámsterdam (1907); fungió como secretario de la Liga Internacional para la Educación Racional, fundada en París por el pedagogo Francisco Ferrer Guardia. Colaborador de los periódicos ácratas L’Art pour tous, L’Ecole Renovée, Le Combat Social y Les Temps Nouveaux, entre otros. Entró en contacto con la causa del PLM desde 1908, dando a conocer las condiciones de opresión del pueblo mexicano bajo la dictadura de Porfirio Díaz. A partir de 1910, en mítines y conferencias sociológicas puso énfasis en las repercusiones internacionales que podría acarrear consigo la Revolución de México. A comienzos de 1912 se había convertido ya en prominente y activo propagandista de la causa liberal en lengua francesa. Sus escritos en defensa del carácter social de la Revolución Mexicana fueron reproducidos en diversos órganos de la prensa ácrata francófona, como Le Réveil, Les Temps Nouveaux, Le Libertaire y La Bataille Syndicaliste. Algunos de sus artículos en este sentido fueron reproducidos también en Regeneración, traducidos al inglés y al español. Se mantuvo en contacto con la JOPLM al menos hasta 1913. Entre sus obras destaca el libro de divulgación científica titulado La constitution de l’univers (París, 1912), que alcanzó cierta difusión en los medios ácratas hispanohablantes. Murió durante la ocupación nazi de Francia.

[9] La Voce della Colonia, Tampa (1911-1914). Editores: Vincenzo Antinori y Arturo Massolo. Periódico consagrado a los temas obreros y de simpatías socialistas. Redactado en inglés e italiano. En 1912 Massolo fue sustituido por L. Otero, y a partir de entonces se incorporó una sección en español al periódico. Tuvo una segunda época que se publicó hasta fines de la década de 1920.

[10] Der Freie Arbeiter, Berlín (1904-1914). Órgano de la Federación Anarquista Alemana. Redactor: Sepp Örter, quien fue enviado como delegado de la federación ácrata al Congreso Anarquista Internacional de Ámsterdam (1907). Se trata de uno de los principales periódicos anarquistas germanos publicados en territorio alemán.

[11] The Syndicalist, Londres (1912-1914). Publicación semanal editada por la Industrial Syndicalist Education League.

[12] Luigi Molinari (1866-1918). Abogado, profesor racionalista y militante libertario italiano. En 1894 fue arrestado bajo la acusación de instigar a la rebelión a los campesinos sicilianos que aquel año se sublevaron contra el alza de los precios de la harina. Promotor de la educación libertaria, fundó a comienzos del siglo XX la revista L’Universitá Popolare, bajo cuyo sello editorial publicó numerosos folletos de divulgación de las ideas ácratas. Autor de una biografía de Francisco Ferrer, publicada en 1909. Durante la Primera Guerra Mundial se concentró en la propaganda antimilitarista. Un extracto de su escrito a favor de la Revolución de México se publicó en la página inglesa de Regeneración con el título “Molinari understands”, núm. 74, enero 27, 1911.