Escucha

 

Mexicano: entre el rico y el pobre no tiene ni debe haber nada en común, a no ser que el odio.

¿Eres pobre? Entonces eres de los nuestros, porque pobres somos nosotros, y tu deber, seas hombre o seas mujer, es unir tus fuerzas a las nuestras, tu cerebro a nuestro cerebro, para alcanzar lo que deseamos: la abolición del hambre y de la tiranía.

Huye de todo aquel que te hable de que lo ayudes a subir para hacerte feliz, porque ése es tu peor enemigo. Huye de todo aquel que te diga que es necesario tener un gobierno que decrete la felicidad, porque, sábelo, los gobiernos están instituidos para hacer la felicidad de los ricos, y como el interés del rico es que siempre haya pobres a quienes explotar, mientras que el interés del pobre es que no haya ricos para que lo roben, resulta que el gobierno, protector de los ricos, tiene que ser forzosamente el verdugo de los pobres.

Toma un fusil, o ayuda con tu inteligencia o con tu dinero; pero ayuda, no te cruces de brazos mientras tus hermanos arriesgan su libertad o su vida.

Comprende que ningún periódico mexicano es tu amigo, con excepción hecha de Regeneración. Nuestro periódico es tu único amigo, el único que te dice la verdad para que no des tu sangre por echarte sobre la nuca un nuevo yugo. Ya ves que los yugos nuevos aprietan tanto como los viejos. El yugo de Madero es tan pesado como el de Díaz. Te advertimos esto desde que te vimos enamorado de Madero, y hoy volvemos a repetírtelo. Si no tomas posesión de la tierra y de la maquinaria de producción en estos momentos de suprema dislocación del funesto principio de Autoridad; si esperas a que un jefe te haga libre, preferible será que sueltes las armas y que te largues a poner a las órdenes de tus patrones, pues al menos ahorrarías sangre.

Ayuda a Regeneración, porque si este periódico muere, no habrá otro que te diga la verdad. Ayuda sin pérdida de tiempo, con centavos, con pesos, con billetes de banco, o toma las armas para poner en práctica desde luego los principios salvadores consignados en el Manifiesto de

23 de Septiembre de 1911.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 83, 30 de marzo de 1912