La industria del salmón

 

Los trabajadores mexicanos, portorriqueños, filipinos, y de otras nacionalidades que acostumbran cada año ir a los mares de Alaska a trabajar en la industria del salmón, nos comunican de San Francisco, Cal., que han enviado a la Industrial Workers of the World (Trabajadores Industriales del Mundo) su petición para que se les admita en el seno de dicha unión.

Estos bravos trabajadores no quieren ser por más tiempo objeto de los abusos que hasta el presente han venido sufriendo, y han decidido unirse para luchar por su mejoramiento. Dicen así esos hermanos de cadena:

Por años, nuestra situación ha sido verdaderamente vergonzosa y la rapacidad de las compañías ha llegado a un grado increíble. El trato que se da a la gente es peor que el trato que se da a un rebaño. Un gran número de trabajadores ha regresado sin un centavo en la bolsa después del trabajo que, pude decirse, se desempeña por la comida ¡y qué comida! Arroz sin manteca, galletas duras, unos cuantos frijoles, y, de vez en cuando, como lujo, unos pedacitos de tocino, y todo eso dos veces al día. Esa alimentación es la acostumbrada antes de que empiece la corrida, pues cuando ésta ha dado principio, entonces se aumenta esta comida con unos cuantos granos más de arroz. Como es natural, el trabajador, para saciar su hambre, necesita comprar alimentos, pues no podría sostenerse en pie con lo que dan las compañías, y entonces se le venden artículos alimenticios a precios exagerados. Además, por medio del juego, los capataces limpian del último centavo los bolsillos de los trabajadores, y en cuanto al tratamiento que reciben éstos, es peor que el que recibían los esclavos de las épocas bárbaras.

Las demandas de los trabajadores del salmón son las siguientes:

I. Jornal mínimo de $200.00 doscientos pesos.

II. Abolición de la dieta china, y sustitución en su lugar de comidas regulares y nutritivas.

III. Abolición de la llamada manigua (juego) a bordo de los buques en la ida a Alaska y retorno.

IV. Abolición de la venta de comestibles y otros artículos de consumo corriente a precios exagerados.

V. Abolición de multas y otros abusos.

VI. Demandamos un acuerdo directo con las diversas compañías.

La comunicación anterior está firmada por los compañeros J. Pujol[1] y José H. Alonso, secretario interino este último de la nueva rama IWW.

Ahora bien, los patrones se han dado cuenta de los esfuerzos que hacen esos simpáticos trabajadores por su mejoramiento económico, y tratan ahora de sustituirlos con inconscientes. Hay agentes de las compañías contratando gente aquí en Los Ángeles y en otras partes. No vayáis a trabajar, hermanos desheredados, pues si así lo hicierais, vuestros hermanos que se han agrupado para resistir la inmoderada explotación y los abusos de los capitalistas se verían derrotados, y precisamente por los que como ellos tienen la necesidad de alquilar sus brazos para poder llevar a sus familias un pedazo de pan.

No vayáis, pues, a trabajar en la industria del salmón. Dejad que vuestros hermanos de San Francisco ganen. Si vais a quitarles sus puestos, no haréis otra cosa que traicionar a vuestra clase.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 83, 30 de marzo de 1912

 



[1] Se refiere probablemente a José Pujal Yllá. Anarquista catalán nacido hacia 1868. Dirigió temporalmente ¡Tierra! entre finales de 1911 y mediados de 1912. Mantuvo una estrecha relación con la JOPLM y emprendió labores de propaganda en favor de la Revolución Mexicana en Cuba, entre 1911 y 1914. Organizador del grupo Regeneración Humana (La Habana), en 1913. El órgano impreso del PLM publicó una veintena de artículos suyos sobre la lucha revolucionaria, así como llamamientos a la solidaridad con el movimiento. En 1914, promovió la causa de los liberales presos en Texas, desde las páginas del semanario El Dependiente (La Habana), y se encargó de remitir a la JOPLM los fondos recaudados por los periódicos Fiat Lux, El Dependiente y El Obrero Industrial.