La guerra de clases

 

¿Quiénes son los que dudan de que hay en México un movimiento revolucionario, y que ese movimiento tiene por objeto inmediato no la elevación de un nuevo Presidente, sino la toma de posesión de la tierra y de la maquinaria de producción? ¡Solamente unos cuantos bribones que, con su silencio o con sus ataques, ayudan a la burguesía y a la Autoridad restando fuerza moral y material a los que se han levantado en armas enarbolando la Bandera Roja del proletariado mundial!

Esos señores obstruccionistas entre los cuales descuellan un señor Galleani[i] por su virulencia, y un señor Grave[ii] por su jesuitismo, no saben ahora dónde esconder las duras caras para no recibir las salivas de los revolucionarios sinceros de todo el mundo.

Regeneración ha dado a conocer a todo el mundo, citando hechos, casos concretos de expropiación revolucionaria, e1 carácter esencialmente económico de la Revolución Mexicana. Regeneración ha citado regiones en que los trabajadores, por medio de la fuerza, se han apoderado de las tierras de las haciendas, trabajándolas por su cuenta con el fusil terciado a la espalda; igualmente se ha dado cuenta a los lectores del periódico, del gran número de proletarios de distintas regiones que, desconociendo el pretendido derecho de los hacendados sobre las cosechas, las han tomado para sí; se ha probado hasta la evidencia que los soldados rebeldes, cualquiera que sea la bandería bajo la cual militen, no pelean por otra cosa que por la tierra libre.

¿Quién ha desmentido victoriosamente estos hechos? ¿Quién puede negar que en estos momentos el movimiento revolucionario convulsiona a la República Mexicana de uno a otro confín? ¿Quién podrá decir que la ya inmediata guerra entre los Estados Unidos y México no tiene otro origen que el convencimiento, por parte de los reyes del dinero, de que el pueblo mexicano está librando una formidable guerra de clases que tiende a establecer la igualdad social por medio de la expropiación de la tierra y de la maquinaria de producción?

Si esta Revolución tuviera un carácter netamente político, habría muerto con la caída de Porfirio Díaz y la subida al poder de Francisco I. Madero.

Si esta Revolución tuviera un carácter netamente político, los reyes del dinero de los Estados Unidos no estarían empujando a sus soldados hacia la frontera con el propósito, declarado ya, de invadir el territorio de la República Mexicana, pues si fuera político el movimiento, los burgueses americanos tendrían la esperanza de que tarde o temprano se restablecería el orden burgués, y esperarían tranquilos que los mexicanos se echasen por fin a la nuca un yugo de su agrado. Pero como no es así; como el trabajador mexicano se ha levantado en armas para conquistar su bienestar material, bienestar que no puede adquirir de otro modo que con el de la expropiación por medio de la violencia de los bienes que detenta la burguesía, los financieros americanos abogan por la intervención de los Estados Unidos en los asuntos mexicanos.

Bajo el título: “Levantamientos a granel”, dice El Imparcial:

Una persona residente en Puebla nos escribe manifestándonos que tiene noticias de que en breve se levantarán los pueblos de Otlatlán, Xochitlaxco, Omitlán, Tlaquimipa, Tepetzintla, Ahuacatlán, Eloxchitlán, San Cristóbal, Amiztlán. Huahuetla, Caxhuacán, Altiquizayán, Jicolapa, Ixtepec y Comatlán, donde han hecho activa propaganda algunos individuos. El levantamiento es porque se quejan los habitantes de allí de que se les despojó de terrenos y que no se han atendido las instancias que han hecho para que se les brinde justicia. Los pueblos citados son de la sierra de Puebla.

La burguesía, alarmada por el carácter económico del movimiento en general, y del doble carácter económico y antiautoritario que distingue al movimiento del Partido Liberal Mexicano, ha formado una asociación con el nombre de Liga de la Defensa Social,[iii] y en su primera sesión verificada el 17 del último marzo, uno de sus miembros más distinguidos, el licenciado Jorge Vera Estañol,[iv] pronunció un discurso en que analizó el carácter del movimiento revolucionario, declarando (palabras textuales) que “es una guerra social, es la guerra de las clases desheredadas contra las clases ricas”.

Dice El Imparcial refiriéndose a este mismo discurso:

Analizó el orador las causas de esa guerra, diciendo sintéticamente que los campesinos se consideraban despojados de las tierras que un grupo de hombres explotaban como propietarios; y que esos campesinos  habían escuchado que en esa expoliación  fue cómplice un gobierno entonces fuertemente constituido. Estos hombres se levantaron en armas y vieron que su causa triunfaba y creyeron que la propiedad volvería a ellos, arrancándola de manos de los que ellos creían sus detentadores: en una palabra, creyeron que el socialismo se había apoderado del Gobierno. Y como el Gobierno provisional (el de De la Barra) y el Gobierno definitivo (el de Madero) naturalmente han dejado las cosas en el estado que guardaban, en la imposibilidad de que el conflicto social pudiera ser resuelto por medio del convencimiento, ha tenido que buscarse la solución en el ejercicio de la fuerza.

El periódico ultraconservador titulado The Los Angeles Times, de esta ciudad, dice en su edición del 29 del último marzo:

El socialismo ha encontrado un terreno perfectamente abonado en el país [México] durante los últimos años. Esta doctrina está siendo predicada por agitadores en muchas partes de la República. La semilla que estos emisarios están sembrando ahora, se convertirá en una cosecha de calamidades para el gobierno en un futuro no lejano. Desde ahora las masas están siendo colocadas en orden de batalla contra la clase capitalista, debiéndose en gran parte a este hecho la fuerza de Zapata y de Vázquez Gómez. La opinión de las personas que han hecho un profundo estudio de la situación política y económica de México, es de que está ya muy cerca el tiempo en que el conflicto entre la clase trabajadora y la llamada aristocrática o burguesa, tenga que ser resuelto para siempre por medio de la lucha. Este día se está acercando, a pesar de lo que pueda ser el resultado de la presente turbulencia interna.

Muchos de los grandes terratenientes [sigue diciendo el Times], que conocen el temperamento y las secretas aspiraciones de las masas, se están preparando para lo que ellos creen que será el resultado del descontento general que se está manifestando [la expropiación de la tierra y de la maquinaria], vendiendo sus vastas propiedades a precios verdaderamente ruines. Se ha estado efectuando una salida general del país de estos ricos poseedores de tierras, durante los últimos meses […] Se alega que la situación angustiosa de los campesinos, se debe en gran parte a las cargas que

sobre ellos echaron los ricos hacendados, y este hecho ha dado origen a que se robustezca el fuerte sentimiento que se ha despertado a favor de la confiscación y división entre las masas de las grandes propiedades.

Por muchos motivos, las condiciones en México ofrecen al economista uno de los más interesantes estudios de la época. En México hay problemas que resolver que tal vez nunca se le han presentado a ningún gobierno en el mundo.

¡Adelante, mexicanos, en vuestra lucha! Para el gobierno, según dice el Times, habrá una cosecha de calamidades, ¡tanto mejor! Calamidad para el Gobierno quiere decir beneficio para los desheredados. Lo que es malo para la Autoridad, es bueno para el pueblo; la desgracia del verdugo no es la desgracia de la víctima. Que se debilita la fuerza de la garra que nos tiene cogidos por el pescuezo, ¿y quién de los esclavos es tan majadero que se ponga a llorar por eso?

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 84, 6 de abril de 1912

 



[i] Luigi Galleani (1861-1931). Editor de Cronaca Sovversiva en Lynn, Massachusetts, y el más famoso anarquista italiano en los Estados Unidos, donde arribó en octubre de 1901 a los 40 años contando ya con una larga trayectoria de lucha y persecuciones. Proclamaba la resistencia armada, incluyendo el uso de explosivos (publicó un manual para fabricar bombas en 1905). Extraordinario orador, carismático. Participó en las movilizaciones de apoyo a la huelga de Paterson, Nueva Jersey, de 1902, por lo que fue perseguido y obligado a refugiarse durante un tiempo en Canadá. En 1903 inició la publicación de Cronaca Sovversiva, en Lynn, Massachusetts Opositor radical a la Primera Guerra Mundial. Fue encarcelado en 1917 y su periódico suprimido. En 1919 fue deportado a Italia, donde fue perseguido y recluido en prisión por el régimen de Mussolini. A los seguidores de las ideas de Galleani se les denominaba los galleanistas; entre ellos, Nicola Sacco y Bart Vanzetti. Varios de ellos realizaron ataques con bombas en los Estados Unidos. A partir de haber recibido una carta de obreros italianos, los más provenientes del estado de Kansas, en la que expresaban su decepción por la Revolución en México, después de haber permanecido algunos día en Tijuana en junio de 1911, desde las páginas de Cronaca Sovversiva, Galleani acusó de falsarios a los pelemistas, refiriéndose a la Revolución Mexicana como una mera lucha política de unos ambiciosos por el poder y emprendió una campaña para que los anarquistas del mundo retiraran su apoyo a la JOPLM, por lo que RFM lo acusó de ser un bribón que le hace el juego a la reacción mexicana y de los Estados Unidos refiriéndose a la publicación de Galleani como “La Crónica Sumisa”. Durante 1911 y 1912, Regeneración, y en particular su sección italiana, sostuvieron una ardua polémica con Galleani y Cronaca Sovversiva, ejemplo de la cual es el artículo “Silenzio Assassino, Luigi Galleani e la Cronaca Sovversiva”, muy probablemente redactado por Ludovico Caminita, que aparece en el órgano pelemista el 20 de agosto de 1911, en que acusa al periódico de Massachusetts de boicotear a los revolucionarios mexicanos. Pese a que el enfrentamiento entre Galleani y la JOPLM fue muy ríspido, en octubre de 1916, Regeneración llamó a solidarizarse con Galleani, un “camarada, a cuyo favor se ha levantado una justa ola de indignación obrera”, cuando éste fue arrestado por apoyar a huelguistas de Pensilvania.

[ii] Jean Grave. Anarquista francés. Editor de Le Révolté (después La Révolte y Les Temps Nouveaux), el más importante periódico francés anarquista. Publicó numerosos libros y panfletos, como La société mourante et l’anarchie (1893) y Le mouvement libertaire sous la 3e République (1930).

[iii] Liga de la Defensa Social. Agrupación política conformada por elementos católicos y conservadores, destinada a conseguir la pacificación del país e impedir el avance de las reivindicaciones revolucionarias. Entre sus integrantes destacan: Aquiles Elorduy, Carlos Pereyra, Jorge Vera Estañol, Enrique González Martínez y Francisco T. Mascareñas.

[iv] Jorge Vera Estañol (1873-1958). Abogado y político capitalino. Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes en las postrimerías del Porfiriato. Colaboró en la redacción de México, su evolución social. Durante el Gobierno de Huerta volvió a ocupar la Secretaría de Instrucción Pública. A la caída de éste se exilió en Europa y luego en los Estados Unidos; retornó a México en 1931.