Cuestión Agraria

 

Un escritor burgués dijo hace pocos días en una entrevista: “cuando el sistema político está en desacuerdo con el sistema social, el primero debe desaparecer. El sistema político actual, en México, no se conforma con las aspiraciones de la sociedad; luego, se impone la desaparición del Gobierno del señor Madero”.

Nueva Era, el órgano de Madero, echando espumarajos de rabia, agrega lo siguiente:

Sabido es que el pretexto principal de la revuelta presente, es la miseria de los campesinos, que contrasta de modo notable con la exagerada opulencia de los terratenientes […] El Gobierno ha empezado a trabajar en favor de la miseria campesina, en la medida de sus facultades legales; pero su “sistema político”, no concuerda con el “sistema social” que, en el concepto del joven escritor mencionado, tiene concreción en los rebeldes del Norte y del Sur. Pensando de esa manera, se llega a esta conclusión: …es impracticable e inaceptable, la distribución de terrenos en la forma legal iniciada por el Gobierno; esa distribución debe hacerse, sin estudio, sin moderación, violenta y arbitrariamente. En una palabra, lo que conviene en este instante, es la abolición de la ley.

Pues bien, eso es precisamente lo que debe hacerse, señora Nueva Era: expropiar sin respetar la ley, pues si se la respeta, claro está que no podrá resolverse el problema, desde el momento en que la ley ordena que se respete la propiedad privada.

Abolir la ley, ésa es la tarea de los libertarios. Eso es lo qué están haciendo todos los que están tomando la tierra para que sea de todos. Los dignísimos habitantes del estado de Durango están tomando la tierra. Según el último número recibido de El Imparcial, casi todas las haciendas del estado de Durango están ahora en poder de los habitantes del mismo.

Ahora, hermanos expropiadores, escuchad estos fraternales consejos: no dejéis las armas por ningún motivo; trabajad las haciendas en común, pues si dividís la tierra, os ganaréis el pan con tanto sacrificio como os lo ganáis actualmente, mientras que reunidos todos los brazos de cada comunidad para trabajar la tierra, se trabajará menos y se cosechará más; si dividís la tierra, correréis el peligro de que a la larga, más o menos tarde, la tierra irá quedando poco a poco en unas cuantas manos otra vez y condenáis con ello a vuestros hijos a hacer una nueva Revolución para expropiar la tierra.

Trabajad en común la tierra, como lo hicieron nuestros padres los indios, y consumid en común según las necesidades de cada cual.

No paguéis contribuciones de ninguna clase, pues no necesitáis pagar esbirros que cuiden vuestros intereses, desde el momento en que todos y cada uno de vosotros seréis vigilantes y productores a la vez.

No saquéis el ganado de las haciendas. Todo eso debe servir para la subsistencia de las comunidades libres.

Poneos a trabajar la tierra desde luego, para que nadie carezca de lo indispensable durante el movimiento. No esperéis a que se haga la paz para poneros a sembrar, porque entonces se correrá el peligro del hambre.

Hermanos de Durango: ¡Adelante!

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 84, 6 de abril de 1912