Solidaridad mundial

 

—    La Société Nouvelle, de Mons, Bélgica, ha venido demostrando su simpatía por la Revolución Mexicana, popularizando de una manera inteligente el carácter de la lucha que se desarrolla en México. En el último número que tenemos a la vista, aparece formando parte de un bien profundo artículo el siguiente trozo:

La revolución mexicana está siempre lejos de capitular. Ella persigue un objeto esencialmente económico y como este objeto es considerado como peligroso, ilegítimo y criminal por todas las plutocracias, los Estados Unidos amenazan intervenir para ahogar en sangre las aspiraciones del pueblo mexicano, beneficiando de esa manera tanto a los gobernantes actuales del país en revolución como a los capitalistas yanquis que tienen intereses en México.

 

Habla también el distinguido colega, de la espontaneidad que caracteriza al movimiento mexicano, y toma información de Regeneración.

La Voz del Pueblo, de Tarrasa, España, se ha visto atacada por un indecente papelucho burgués que aparece con el nombre de La Comarca del Vallés, porque toma empeño en popularizar el carácter del movimiento mexicano. Publica el estimado colega noticias de la Revolución tomadas de periódicos burgueses de España y de México, y termina de esta manera:

Que conste que nosotros no somos alarmistas para nada. Publicamos las notas tal como las reseña Regeneración, órgano de los revolucionarios, y la misma prensa de México y aún más, para demostrar la realidad de lo que dejamos dicho, publicamos informaciones de la prensa burguesa de Barcelona, para demostrar el avance que van tomando los revolucionarios y que no sólo somos nosotros los que hablamos de la importante y hermosa revolución de México, sino también la misma prensa enemiga de esta revolución.

¡Tierra!, de la Habana, Cuba, publica un artículo del compañero Tomás Labrada, en que hace la historia del payaso Lázaro Gutiérrez de Lara[1] y la del braguetero Manuel Sarabia, socialistas políticos, levantando de paso las faldetas al judas Juan Sarabia. Reproduce algunos trabajos de Regeneración. De un artículo titulado “El despertar de los mexicanos”, tomo los siguientes párrafos:

El proletariado mexicano se ha dado perfecta cuenta de que la causa principal de la miseria y de todos los males que aquejan a la humanidad, es la propiedad individual y el gobierno, el cual defiende a los explotadores y explota por su propia cuenta, es por lo que se lanzan a la lucha proclamando la tierra libre para todos y la desaparición de todo lo que indique gobernar. ¡Enviémosles los recursos que necesitan para continuar la lucha! ¡No desmayéis mexicanos, que el triunfo es vuestro, porque contáis con el apoyo de todo el proletariado mundial!

Cultura Obrera, de Nueva York, populariza entre sus lectores el carácter verdadero del movimiento revolucionario, y al efecto, copia trozos de los trabajos publicados en Regeneración. Cultura Obrera ha sido uno de los más firmes y leales amigos de la Revolución de los proletarios mexicanos.

A Guerra Social,[2] de Río de Janeiro, explica con claridad el carácter económico del movimiento de los proletarios mexicanos terminando su brillante exposición con las siguientes líneas: “El dictador y todo el régimen que él sustenta tendrán que ser barridos por la tempestad social actual si los revolucionarios de todos los países ayudan a los heroicos mexicanos. ¡Esta es la ocasión de que afirmen su solidaridad internacional y su fe por la revolución!”.

El Dependiente,[3] de La Habana, Cuba, publica un hermoso artículo del compañero José Peña González,[4] en que se hace una rápida, pero verdadera historia del movimiento del proletariado mexicano. Termina así dicho interesante artículo: “Revolucionarios de todos los países: la revolución de México es una revolución económica, y antes que la revolución filosófica se hará ésta”.

— Nuestro querido colega El Obrero Panadero, de Montevideo, Uruguay, dice lo siguiente:

El telégrafo, aunque nos transmite noticias confusas del carácter de la revolución mexicana, se deduce, sin embargo, de las informaciones que el ejército federal se ve impotente para dominar la revolución en estos precisos instantes. Lo que sí, es necesario que la solidaridad internacional de todos los hombres de sentimientos elevados, no les sea escaseada a aquellos bravos revolucionarios que en tierra mexicana pelean a la sombra del lábaro del verdadero socialismo. Que esta revolución es de carácter esencialmente económico, hoy lo sabe todo el mundo, porque la prensa obrera y anarquista de todo el orbe así lo confirmó, y los hombres más caracterizados por su inteligencia, que militan en el campo anarquista, como Kropotkine, Fabri,[5] Esteve y otros, se ocuparon de esta contienda revolucionaria, estando todos contentos en afirmar que la revolución mexicana, se encamina hacia la socialización de la tierra y de los medios de producción y de consumo. Los revolucionarios de México, necesitan armas y dinero para poder resistir; por lo tanto, urge activar algún trabajo tendiente a ese fin. La Federación Obrera[6] y el Centro Internacional,[7] podrían hacer algo en este sentido empezando por patrocinar una velada literaria, solicitando para ello el concurso de los elementos intelectuales que estén de acuerdo con el indicado fin. Si los citados revolucionarios malogran sus aspiraciones, responsables de ello seremos todos los que participamos de los mismos principios; evitémoslo, pues.

A Aurora, de Porto, Portugal, analiza inteligentemente el movimiento del proletariado mexicano, y afirma, como toda opinión honrada lo hace, que nadie puede negar que se trata de un movimiento esencialmente económico.

Quisiéramos consignar en este número todas las muestras de sincera simpatía que nuestros hermanos de todos los países hacen públicas; pero estando completo ya el material de este número, nos vemos precisados a continuar esta reseña de la solidaridad mundial en el número siguiente. Nos faltan por revisar muchísimos periódicos anarquistas y sindicalistas, decididos amigos de nuestro movimiento.

La importancia de este movimiento de simpatía a favor de los que luchan por Tierra y Libertad, es grandísima, porque si alguna vez alguna potencia quiere intervenir en los asuntos mexicanos, miles, millones de voces de protesta se dejarán escuchar en todo el mundo, así como hoy se escuchan los aplausos de todos los hombres y de todas las mujeres de bien.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 84, 6 de abril de 1912



[1] Lázaro Gutiérrez de Lara (1870-1916). Abogado y periodista regiomontano. Se desempeñó como juez de primera instancia en Chihuahua hacia 1902. Entró en contacto con el PLM en 1905. Colaborador de los periódicos Revolución y Regeneración. Participó como propagandista en la huelga de Cananea en junio de 1906. Acompañó a John Kenneth Turner en el viaje por México que originaría el reportaje México bárbaro. En 1911 se unió al maderismo y rompió con la dirigencia del PLM. Murió asesinado en Sáric, Sonora. Es autor del ensayo El pueblo mexicano y sus luchas por la libertad (1914) y de la novela política Los bribones (ca. 1908).

[2] A Guerra Social, “Periodico anarquista”, Río de Janeiro, Brasil (1911-1912). Editores: Astroglio Pereira, Paulo Jurema.

[3] El Dependiente, “Periódico sindicalista. Órgano defensor de los cocineros, dependientes de cafés, fondas, restaurants, hoteles y obreros de la Isla de Cuba”, La Habana (1911-1913). Colaboradores: Ángel Falco, Aquilino López, Carlos Loveira, entre otros. Abrió a través de sus páginas una suscripción en pro de los liberales mexicanos, cuyo monto remitían a la JOPLM a través de Cultura Proletaria (Nueva York). Insertó asimismo artículos, circulares y llamamientos de la Junta tomados de Regeneración. A mediados de 1912 comenzó a publicar informaciones, enviadas desde Veracruz, sobre el panorama de las luchas obreras en México.

[4] José Peña González. Militante anarcosindicalista probablemente afiliado a los IWW. Se desempeñó como corresponsal de El Dependiente (La Habana) en Chicago. Durante 1912 envió regularmente a ese semanario habanero una columna titulada “Desde Chicago” en la que ofrecía una vasta reseña de las movilizaciones obreras y de las actividades libertarias en la Unión Americana.

[5] Luigi Fabbri (1877-1935). Escritor, periodista y militante ácrata italiano. Activo colaborador en la prensa libertaria de América y Europa. Fue delegado al Congreso Anarquista Internacional de Ámsterdam (1907), en representación de las asociaciones italianas de trabajadores. A causa de sus actividades políticas en Italia fue encarcelado en varias ocasiones, por lo que se exilió en Londres y en París. Hizo propaganda antibelicista durante la Primera Guerra Mundial. Luego del ascenso del fascismo en Italia se exilió en Uruguay. Prolífico autor de obras teóricas y de divulgación del ideal anarquista, entre las que destacan: ¿Qué es la anarquía?, El ideal de la libertad, Dictadura y revolución, entre otros. Sus trabajos fueron traducidos a distintos idiomas. Junto con Malatesta, es considerado uno de los intelectuales más prominentes del anarquismo italiano.

[6] Refiérese a la Federación Obrera Regional Uruguaya, fundada en 1905; central sindical de tendencia predominantemente anarquista que agrupaba a los trabajadores en sindicatos de oficio. Tuvo cierta influencia en el movimiento obrero uruguayo durante los primeros años del siglo XX, hasta poco después del triunfo de la revolución bolchevique cuando la Federación sufrió varias escisiones.

[7] Se refiere al Centro Internacional de Estudios Sociales de Montevideo, Uruguay. Asociación difusora de la cultura ácrata, fundada hacia 1897 y situada en la calle Río Negro 274, que llegó a constituirse en uno de los principales núcleos anarquistas del Río de la Plata. Sus actividades consistían en la organización de conferencias de divulgación científica, filosófica y literaria, la distribución de prensa libertaria internacional, así como la edición de libros y folletos de tendencias libertarias. Prominentes figuras del anarquismo del Cono Sur, como Alberto Ghiraldo, Rafael Barrett, Ángel Falco, José Ingenieros y Rodolfo González Pacheco impartieron conferencias en el Centro. Fungió además como sede de periódicos radicales, grupos obreros, sindicatos y federaciones gremiales. Funcionó hasta 1928.