Los payasos de Chihuahua

 

Sigue la farsa entre los jefecillos de la revuelta chihuahueña. Pascual Orozco declara que no es personalista, que no es su candidato el bandido Emilio Vázquez Gómez; que es purísimo de intenciones; que no sostiene a personalidad alguna, a no ser a los Terrazas, a los Creel, a los grandes burgueses de Chihuahua que le están llenando de oro los bolsillos, oro sacado del peonaje de las grandes haciendas, oro que representa el trabajo, el sacrificio de todos los explotados por los Creel, por los Terrazas, por todos los que tienen en sus manos la colosal riqueza del Estado en que han sentado sus reales, los revolucionarios cuyo manifiesto dimos a conocer en nuestro número anterior.

Dice Orozco que no tiene candidato para la Presidencia, y que a su tiempo se convocará a elecciones. Eso es precisamente lo que no queremos los liberales: elecciones.

Elección significa cambio de yugo, y los liberales no queremos yugos ni viejos ni nuevos. Sabemos que Gobierno es yugo, es opresión en cualquiera de sus formas, es perro guardián del Capital, y no lo queremos.

Mexicanos: no os dejéis embaucar por los revolucionarios burgueses como Emilio Vázquez Gómez, Pascual Orozco, etcétera, etcétera. Aprovechaos de ellos para que pongan en vuestras manos los elementos que necesitáis para la lucha. No permitáis que ninguno de vuestros caudillos se haga fuerte y se constituya en gobernante.

Si no nos escucháis tendréis que sufrir la guerra por más largo tiempo del que duraría, si todos, como un solo hombre, os decidierais a ejecutar a todo aquel que quisiera llevar galones en su vestido, ó tener un buen empleo, o de alguna manera pasar vida fácil a costa del sudor y de la sangre de los humildes.

Leed todos el Manifiesto de 23 de Septiembre de 1911, y enarbolando la Bandera Roja, gritad: ¡Muera el Capital! ¡Muera la Autoridad! ¡Muera el Clero!, y echaos sobre todo cuanto existe. No perdáis tiempo; esta es la mejor oportunidad para hacerlo.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 86, 20 de abril de 1912