Anselmo L. Figueroa[1]

 

El abnegado luchador con cuyo nombre encabezamos estas líneas, murió el 14 de junio de este año.

Luchador honrado, murió en la obscuridad, en el abandono, en la miseria… ¡En la miseria, precisamente en los momentos en que nuestros enemigos se enronquecían llamándonos explotadores!

Anselmo L. Figueroa formaba parte de la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano, y con los miembros de esa Junta sufrió persecuciones, miseria, calumnias, atentados, todo lo que un hombre honrado sufre cuando tiene el valor de decir la verdad y de ponerse al lado de la justicia.

Con los miembros de la Junta fue internado en el presidio federal de McNeil, estado de Washington, reo del “delito” de fomentar la insurrección del trabajador mexicano contra el Capital, la Autoridad y el Clero, en México. ¡Lástima que los detractores de los trabajos del Partido Liberal Mexicano no hubieran sido los jueces que nos juzgaron, pues nos habrían puesto en libertad, “convencidos” como están de que no tiene ese Partido ninguna influencia en los asuntos mexicanos!

La sentencia de 23 meses de trabajos forzados que nos fue impuesta, fue para Anselmo una sentencia de muerte, porque en el presidio contrajo el mal que lo arrastró al sepulcro.

En vez de dársenos en el presidio los cinco dólares diarios y de pasarnos en él una vida regalona, como aseguran nuestros pequeños enemigos, se nos hacía trabajar bajo la lluvia y la nieve, a una temperatura glacial, en aquel lugar del extremo norte de ese país. Nuestras ropas, destilando agua, se secaban al calor de nuestros cuerpos, por la noche mientras dormíamos en nuestros calabozos. La alimentación que se nos proporcionaba no bastaba para que nuestros cuerpos recobrasen las fuerzas perdidas en las duras faenas del presidio.

Anselmo salió enfermo, agotado, aniquilado, y en medio de nuestra miseria no pudo obtener los cuidados médicos que su enfermedad reclamaba, ni los alimentos nutritivos que su debilitado organismo requería, sucumbiendo al fin a sus dolencias, en Palomas, Arizona, adonde había ido en busca de un clima más favorable a su salud.

Anselmo pagó con su vida, con su valiosa e importante vida, su devoción a la causa de los oprimidos, de los pobres, de los que tienen hambre de pan y de justicia. La causa de la libertad humana ha perdido uno de sus mejores campeones. Modesto, desinteresado, abnegado, valiente, talentoso, orador elocuente, polemista admirable, no sabe el proletariado la pérdida que ha sufrido con la desaparición de este hombre bondadoso, de este luchador insuperable, todo corazón, todo cerebro.

Los que con ansia queremos que termine este sistema político, económico y social conocido con el nombre de sistema burgués, debemos imitar a Anselmo. Él nunca se quejó de la miseria que sufría, sino de la miseria que sufrían sus hermanos de clase. En el martirio, cuando sus carnes amoratadas por el frío se iban saturando de la enfermedad que debía cortarle la existencia, su cerebro pensaba en los millones y millones de seres humanos que en el mundo sufren hambre, sed, desnudez, injusticia, y en el fondo de su calabozo extendía los brazos como queriendo proteger con ellos a la humanidad que sufre. ¡Bello gesto de león encadenado que quiere defender a sus cachorros!

Compañeros, hermanos: la muerte de Anselmo deja en nuestras filas un vacío difícil de llenar. Desgraciadamente las madres no paren Anselmos todos los días; las piedras preciosas no abundan como guijas, y ya que no es posible encontrar otro Anselmo, imitemos al mártir; hagamos esfuerzos poderosos por parecernos a él; tomémosle como modelo de luchador sincero y desinteresado.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 206, octubre 2 de 1915.



[1] Anselmo L. Figueroa (Palomas, Ariz. 1870- Palomas, Ariz. 1915). Originario de Yuma, Arizona. Miembro del Partido Demócrata por el que buscó ser elegido al Congreso estatal de Arizona. Alcaide de la Penitenciaría Federal de Arizona. En 1900, emigró a Los Ángeles. En 1905 se incorpora a la rama de habla hispana del Partido Socialista en Los Ángeles, Cal. , desde la que promueve que los también socialistas y abogados, A. J. Holston y Job Harriman asuman la defensa legal de los miembros de la JOPLM encarcelados en 1907. En 1911 se integra a la JOPLM y a la redacción de Regeneración. Fue arrestado junto con Enrique y RFM el 14 de junio de 1911, permaneció en prisión hasta septiembre de ese año. En 1912 se le enjuició y fue declarado culpable de violación a las leyes de neutralidad. Murió el 14 de junio de 1915, meses después de haber salido de la cárcel de McNeil Island, donde purgó una condena de 23 meses.