La imprenta de Regeneración

 

Regeneración vuelve a la lucha después de su largo silencio.

No había muerto: estaba amordazado por la miseria.

Brazos robustos de trabajadores hicieron pedazos esa mordaza.

Regeneración necesitaba una imprenta, y los trabajadores compraron una imprenta para Regeneración.

De los obscuros bolsillos de nuestros hermanos de miseria y de sufrimientos, salieron uno a uno el níquel, la peseta, el tostón, el peso, hasta lograr reunir la cantidad que se necesita para hacer el primer pago de la compra.

¡Emocionante ejemplo! ¡Admirable sacrificio! La imprenta de Regeneración condensa los dolores, las angustias, los desvelos, las fatigas, los sudores, los sacrificios de muchos trabajadores honrados. Al contemplar el engranaje de las máquinas; al echar una ojeada al taller; al divisar los caracteres de metal que descansan en sus alvéolos esperando los dedos nerviosos que han de darles vida alineándolos para representar el pensamiento, la mente se imagina el hogar humildísimo donde el padre de familia reduce todavía más la mermada ración de pan de los suyos, para poder contribuir a la compra de la imprenta que asegura la existencia del periódico revolucionario; o bien con los ojos de la imaginación, se ve a la obrera de cerebro emancipado trabajando horas extraordinarias para poder adquirir una moneda más con la cual contribuir para la adquisición de la imprenta.

¡Hay que adquirir una imprenta para Regeneración! Esta frase resonó en los talleres, en las fábricas, en los campos, en las minas, en las fundiciones, en las secciones de ferrocarril, en todos los lugares donde el ser humano sufre el yugo del sistema burgués, y de los negros bolsillos de los hijos del pueblo comenzaron a caer monedas, monedas, monedas, esto es, la sangre, el sudor y la salud de los trabajadores ofrecidos gustosamente para dar vida al periódico que educa, que emancipa, que dignifica, que inyecta aliento y energía.

Cuántos, para dar unos centavos tuvieron que ayunar; cuántos otros tuvieron que dejar de comprarse lo necesario, y ¡quién sabe si más de un hombre generoso, poniendo en riesgo su libertad y su tranquilidad, no puso la mano valerosa en los bienes que detenta el burgués para poder enviar su óbolo para la imprenta!

La imprenta de Regeneración es la condensación de los dolores, de las angustias, de los desvelos, de las fatigas, de los sudores, de los sacrificios y de las poderosas ansias de libertad y de justicia que alimentan en los pechos de los proletarios anarquistas. No se puede ver el taller, sin que la mente se pueble de pensamientos, y sin que de lo más profundo del ser se escape un suspiro de satisfacción con estas palabras: el proletariado mexicano demuestra que quiere ser libre. Querer es poder: el proletariado mexicano será libre.

La imprenta queda debiendo $190.00 ciento noventa dólares que es preciso pagar lo más pronto posible para librarla del riesgo de ser recogida por su antiguo dueño. Es de esperarse que todos, hombres y mujeres, se apresuren a librar de deudas la imprenta, contribuyendo con lo que puedan.

¡Manos a la obra, hermanos!

Unamos nuestras fuerzas. Que nadie deje de contribuir para un fin tan noble y tan alto.

¡Viva Tierra y Libertad!

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 206, octubre 2, 1915.