Notas al vuelo

 

Un periódico local, The Los Angeles Times[1], publica una entrevista que su reportero tuvo con Venustiano Carranza, en Veracruz, el 25 de septiembre.

El reportero encontró a Barbas de Chivo en uno de los departamentos del edificio del faro. Indudablemente que el inteligente reportero ha de haberse imaginado que iba a habérselas con un hombre adornado con plumas, pues que al verlo vestido de una manera “Civilizada”, exclama con cierta desesperación: “caramba no es un individuo pintoresco…”

Preguntando sobre los motivos que tuvo para lanzarse a la revuelta, dijo Barbas de Chivo: “Mi ambición desde un principio ha sido la paz de México. Por esa razón enarbolé la bandera de la revolución contra el dictador Huerta, pues yo sabía que no podríamos tener paz, mientras se cometieran injusticias en nombre de la libertad.”

Cuando decía esto Barbas de Chivo, se encontraba preso Juan Hernández García en nombre de la libertad carrancista, en Monterrey, y en nombre de la libertad carrancista se había quebrado por la soldadesca, un mitin de obreros en la misma ciudad, y puesto preso, también en nombre de la libertad carrancista, a Elfego Lugo, por el delito de redactar un periódico obrero en Monterrey mismo.

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            De repente, Barbas de Chivo tose, se endereza, y con aire de matón dice: “Los generales Villa y Zapata serán eliminados en pocos meses. Por esa razón no creo necesario celebrar conferencias de paz con ellos.”

Te engañas, viejecito: la paz vendrá por sí sola, cuando se haya logrado la eliminación, no de Villa y de Zapata, sino del hambre y la tiranía.

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            Barbas de Chivo sueña ya embolsándose las rentas de la nación, y agua se le hace la boca al pensar en las grandes ganancias que dejarán los aventureros extranjeros que emprendan negociaciones en México. Dijo así al reportero: “Si se fija usted bien, se convencerá de que nosotros necesitamos el capital extranjero, al que, en recompensa le ofrecemos grandes oportunidades de hacer grandes negocios.”

Hermoso premio a los sacrificios del proletariado mexicano que en cinco años de lucha, si Carranza lograra dominar, no obtendría otra cosa que la misma esclavitud del Capital. ¡Hay que aceitar la guillotina, hermanos desheredados!

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            Barbas de Chivo es modesto, no quiere grandes beneficios pecuniarios, como que no va a ser él quien empuje el pico y la pala para engordar a los capitalistas. El Barbas, sentado en el Sillón Presidencial, no tendrá más trabajo que alargar la mano para embolsarse las rentas públicas, mientras los trabajadores se deslomarán para hacerlo feliz y hacer felices a los burgueses, como si no hubieran corrido ríos de sangre proletaria. Dijo al reportero más fresco que una lechuga: “No esperamos de los hombres de negocios otra cosa que una renta equitativa, y por ella recibirán la más amplia protección de las leyes del país.”

¿No queda probado que la Autoridad no es otra cosa que el perro guardián del Capital? ¡Que vayan abriendo los ojos los borregos!

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            Y para que abran mejor los ojos nuestros hermanos lanudos que todavía creen que el gobierno puede ser el protector del débil, ahí van esas líneas por las que se ve que Barbas de Chivo no se ocupa más que por el bienestar de la burguesía: “…desde el principio de la revolución (se refiere a la revuelta carrancista), el deseo, la intención de los constitucionalistas, ha sido siempre indemnizar a todos aquellos que han sufrido pérdidas de propiedad o valores.”

Ni una palabra dice el “primer jefe” sobre la necesidad que hay de aliviar la situación de los pobres. Lo que él quiere, y es por lo que se preocupan todos los gobiernos, es por ayudar, por proteger a los burgueses, lo que demuestra que todo gobierno es el azote de los pobres y el amparo de los ricos.

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            Barbas de Chivo y los suyos odian la idea de poner la riqueza social en manos del pueblo, para el uso y aprovechamiento de todos: hombres y mujeres. Ellos quieren que queden en pie el sistema de la propiedad privada para vivir de las contribuciones. Preparad las orejas, señores borregos, y escuchad: “Se nos acusa de ser confiscadores, ¾dice el tantas veces repetido Barbas de Chivo¾ pero un ligero razonamiento demostrará inmediatamente la falacia de tal acusación. Confiscar la propiedad (para convertirla de propiedad individual en propiedad común) sería tanto como tener en nuestras manos una cosa sin valor; pero cuando esa propiedad es explotada por sus dueños (los burgueses), el gobierno saca de ella una renta, y esta renta es lo que deseamos.”

Más claro no canta un Chivo: los políticos, los aspirantes a puestos públicos no quieren que el pueblo alcance su emancipación económica, porque entonces ellos mismos tendrían necesidad de ponerse a trabajar para vivir, mientras que quedando en pie el sistema de propiedad privada, cuentan con las contribuciones para darse una vida regalona.

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            Que los periodistas vendidos al capitalismo son esbirros, no cabe duda. Un periódico barbachivista, de El Paso, Texas, asegura que nosotros somos los responsables de los levantamientos en el Sur de Texas, y para que se le crea dice: “Los Flores Magón no son socialistas, como se les ha querido llamar, son en verdad anarquistas. Los referidos Flores Magón han intentado hacer cosa semejante en otras épocas, por lo que han estado en las cárceles de este país.”

¡Que honra para la prensa burguesa! ¡Sus escritores son capaces de vender a la madre que los parió por migajas que les arrojaran sus señores!

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            Con la misma insistencia con que se negaba que hubiera disgustos entre Villa y Barbas de Chivo; se niega ahora que existan diferencias entre éste y Álvaro Obregón, y entre éste y Pablo González, y entre éste y el mismo Barbas de Chivo.

La verdad es que las ambiciones de estos distinguidos parásitos, presagian días amargos a Barbas de Chivo, porque ellos, y unos más, aspiran a ser también “primeros jefes”.

Dejémosles que se destrocen pues de esa manera se debilitará más aún el principio de Autoridad, con gran provecho para la verdadera revolución, la que va contra la Autoridad, el Capital, y el Clero.

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            Grande alarde hacen los periódicos barbachivistas de los triunfos militares alcanzados por los generalillos de su facción sobre las fuerzas villistas.

¡Como si todo fuera cuestión de triunfos militares! Villa derrotado militarmente, no es la Revolución aplastada. Villa es solamente un incidente de la Revolución; pero no es la Revolución.

La Revolución es el ansia de libertad y de bienestar del pueblo puesta en acción, y esa ansia subsistirá mientras subsistan los males que la exacerban: la miseria y la tiranía, y la muerte del villismo no es la muerte de la miseria y de la tiranía. La miseria y la tiranía no pueden ser aplastadas sino de un modo: haciendo que la tierra, las casas, la maquinaria, los medios de transportación, y en suma, todo lo que es obra de la Naturaleza y lo que la inteligencia y el brazo del hombre han creado sean propiedad de todos, hombres y mujeres.

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            Juan Francisco Moncaleano, el aventurero que ha dejado tristes recuerdos en más de un hogar proletario por su afición a manosear niñas de corta edad, edita, en compañía de su consorte, un papasal[2] en que se ven barbaridades como esta: “Instruid a la mujer y el triunfo de la Anarquía será breve.”

Triunfo breve, esto es, un triunfo corto que será seguido casi inmediatamente por la derrota , por el lastre o por el fracaso. ¡Y tener el cinismo de darse el título de profesores racionalistas!

Pero no es todo: he aquí otra muestra de la intelectualidad de los pobres ostiones que garrapatean la hoja de referencia: “La única puerta para entrar en la libertad es la Anarquía”.

Entrar en la libertad, es tanto como decir, entrar en alguna parte en burro, en caballo, en cualquier cosa o en cualquier acémila, hasta en Moncaleano, y la libertad, señor asno, ni es caballo, ni nada parecido. Ya que tenéis la manía de escribir para el público, bueno sería que estudiarais un poco, señores profesores.

Puesto que de Moncaleano se trata, bueno será que explique este caballo por qué hace más de tres años, cuando esperaba medrar a la sombra del Partido Liberal Mexicano, aseguraba que el movimiento mexicano era de carácter económico y social, y ahora le niega ese carácter. En uno de los últimos números de su mamarracho, dijo, refiriéndose a la Revolución Mexicana “…hasta hoy no ha habido un hombre o grupo que con las armas en la mano haya peleado ¾en México¾ contra los tres poderes imperantes y que luchen francamente por implantar los ideales de la anarquía.”

¿Cómo se explica entonces el hecho de que hayan muerto con las armas en la mano tantos anarquistas miembros del Partido Liberal Mexicano?

Decididamente, Moncaleano no sabe hacer otra cosa que estuprar niñas.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 207, octubre 9, 1915.



[1] The Los Angeles Times. Periódico fundado en 1881. Propiedad de Harrison Gray Otis, próspero empresario estadounidense, defendió la política de Porfirio Díaz. De tendencia conservadora, se caracterizó por combatir al movimiento obrero del sur de los Estados Unidos. Desde las columnas del diario emprendió una cruzada de desprestigio en contra de la causa del PLM, que se intensificó a partir de 1911, durante la campaña del PLM en Baja California, lugar en el que tenía grandes intereses por ser dueño de la Colorado River Land Co.

[2] Probable referencia a Pluma Roja (Los Ángeles, Cal., 1913-1915). Dir. Blanca de Moncaleano. Se distinguió por su discurso feminista.