Vientos de tempestad

 

Regeneración ha tenido siempre el privilegio de atraer la tempestad, como la cima atrae el rayo. Es que Regeneración es grande; Regeneración es una cima: Regeneración es una eminencia, desde cuya altura se dice la verdad.

Y eso es lo que duele: que se diga la verdad, la verdad bella, grande, dulce para el que sufre, es horrible, es amarga para el que oprime y engaña. De ahí que el pobre la ame, y el tirano la odie y la tema.

Regeneración ha dicho siempre la verdad. Por la verdad ha caído más de una vez arrollada por la tiranía; sus redactores han sido encerrados en presidio, sus imprentas confiscadas, su domicilio violado, sus archivos secuestrados.

Otra vez se anuncia la tempestad. Algo se fragua en la sombra contra el querido periódico en el cual vamos envejeciendo, por el cual sacrificamos los placeres de la juventud florida, al cual hemos ofrendado la única riqueza que puede poseer el pobre: la salud.

El periódico honesto, el periódico luz, el periódico faro, va a ser arrebatado de nuestras manos y arrojado al lodo sin vida, muerto; él, que inyectaba fuerza en el corazón del triste; él, que ponía pinceladas rosas en las mentes obscurecidas por el infortunio; él, que un brazo luminoso, tendido en las tinieblas, señala a los pueblos el camino del deber.

Con su muerte, Regeneración se llevará parte de nuestra vida, por que en sus columnas hemos vaciado sin medida la sangre de nuestras arterias, el fósforo de nuestro cerebro, y en sus líneas apretadas hemos depositado caudales de energía, de voluntad, de sinceridad, de firmeza.

Regeneración es un periódico que, por su naturaleza, tiene siempre la vida en peligro, no porque ofenda la virtud y ame al crimen, que sucede todo lo contrario, sino porque educa, instruye, despierta entusiasmos que ponen en peligro la existencia de un sistema económico, político y social que permite a unos pocos, que nada útil hacen, gozar de todas las delicias de la vida, y condena al resto de la humanidad a la fatiga, al dolor, a la esclavitud, a la muerte.

Naturalmente, los que tienen interés en que perdure tal sistema inicuo —porque de él obtienen ventajas que no obtendrían en otro sistema basado en la libertad, la igualdad y la fraternidad— son los enemigos más encarnizados con que cuenta Regeneración.

Regeneración, a pesar de todo lo que se diga en contrario, es un periódico que ejerce gran influencia en el movimiento mexicano. De ahí que Díaz lo persiguiera a muerte tanto en México como en los Estados Unidos, gastando alrededor de un millón de dólares para conseguir que se nos detuviera por tres años en prisión, pues habiendo sido arrestados en agosto de 1907, en Los Ángeles, fuimos puestos en libertad hasta agosto de 1910.

Después, Madero, gastando una suma semejante, consiguió que se nos retuviera en prisión de junio de 1912 a enero de 1914.

Ahora es Carranza el perseguidor; otro torrente de oro se hará necesario para ponernos de nueva cuenta en prisión. Desde luego ya comenzó a correr ese oro, que no sale de los bolsillos de Carranza, sino del sudor del pobre pueblo, que habita en la región mexicana dominada por sus soldados. Ese pueblo que suspira por su libertad, será obligado a contribuir para comprar sus cadenas, o, lo que es lo mismo, para que se ponga en prisión a los que de veras luchan por la libertad.

La influencia que Regeneración ejerce en los asuntos mexicanos, ha sido confesada por los más prominentes políticos y hombres de negocios de México, y por el senador de los Estados Unidos, Fall[1], quien por la información que personalmente recogió hace unos tres años sobre la ayuda que del extranjero hubiera recibido la Revolución Mexicana, sacó la conclusión de que el Partido Liberal Mexicano, y su órgano Regeneración, eran responsables del estado constante de conmoción en que se encontraba el pueblo mexicano.

Niéguenlo los interesados en confundir al pueblo; a Regeneración y al Partido Liberal Mexicano se debe el progreso asombroso alcanzado por la Revolución mexicana en estos últimos cinco años, y si al fin triunfasen los principios del comunismo anarquista en México, al Partido Liberal Mexicano, y a su órgano Regeneración, se deberá ese hecho.

De varias semanas a esta parte hemos notado que la vigilancia que siempre ha ejercido la autoridad sobre nosotros se ha acentuado, al grado de que ya no es solamente el perro aislado el que nos espía, sino que jaurías enteras nos acechan. Si a esta circunstancia se agrega la insistencia con que los periódicos carrancistas han venido acusándonos de ser nosotros los autores intelectuales del movimiento revolucionario de los mexicanos en Texas, hay ya una fuerte presunción de que algo se trama contra nosotros; que hay el propósito por parte de los Estados Unidos de ayudar a Carranza a desembarazarse de lo que pudiera estorbarle en el desarrollo de los planes que tiene para la consolidación de su gobierno.

Una última circunstancia ha venido a robustecer todavía más la creencia de que se está preparando una acusación contra Regeneración: varios compañeros han recibido una circular girada por el inspector de Correos, W. M. Cookson, de la oficina postal de esta ciudad, en la que se les pide que sirvan de testigos en contra de Regeneración. Algunos compañeros nos han enviado las circulares para que las veamos. He aquí una traducción de dicha circular:

            “Los Ángeles, Cal., noviembre 4 de 1915.

            “Señor:

“Yo estoy informado de que usted es un subscriptor de Regeneración, un periódico publicado en Los Ángeles. Deseo obtener de usted dos o más ejemplares de ese periódico, que le hayan sido enviados a usted por medio de las estafetas durante el mes de octubre de 1915, o de septiembre de 1915.

“Se necesitan estos ejemplares del periódico en la investigación de un asunto que está siendo estudiado por el Departamento de Correos, y por lo mismo le agradecería a usted me enviase bajo el sobre rotulado que le incluyo, el cual no necesita ser estampillado, los ejemplares de “Regeneración” que usted haya recibido por medio de las estafetas de los Estados Unidos, durante el mes de octubre de 1915, ejemplares que serán cuidadosamente conservados para ser devueltos a usted después de que hayan sido utilizados para lo que se les necesita.

“Para este asunto le agradecería a usted que ponga sus iniciales en cada ejemplar para su identificación, así como para certificar que el periódico fue recibido por usted por medio de las estafetas de una manera regular.

“Adjunto un sobre rotulado para el envío de los ejemplares, y le agradeceré obsequie mi petición lo más pronto que usted pueda.

“De usted, atento seguro servidor.

“El inspector, W. M. Cookson.”

Como se ve por la presente circular, el asunto es serio. Se trata de iniciar un proceso contra “Regeneración”, y para que una acusación contra un periódico pueda ser admitida en las Cortes, se necesita demostrar que circula por medio del Correo. El testimonio de que circula por medio del Correo es lo que quieren obtener de nuestros compañeros las autoridades postales.

La acusación contra Regeneración tiene que ser fundada en algún escrito de los que aparecieron en las ediciones correspondientes al mes de octubre, por lo que se ve en la circular del inspector Cookson. Se trata, por lo mismo, de violar en contra nuestra una de las garantías constitucionales: la de la libertad de escribir sobre cualquier materia, libertad que se concede, y amplísima, a todos los escritores: al socialista, al librepensador, al republicano, al demócrata, al prohibicionista, a todos, menos al anarquista con lo que se demuestra que las famosas libertades políticas, tanto en los Estados Unidos como en el resto de los países de la Tierra, son una farsa cuando se trata de demostrar con la verdad que el sistema que actualmente sufrimos los seres humanos es malo, y que es preciso derribarlo para echar los cimientos de uno nuevo que esté más de acuerdo con la libertad y la justicia.

Compañeros: se ve con claridad el propósito que se tiene de acabar con Regeneración, suprimiendo el periódico y arrojándonos al presidio. Es preciso defenderse de ese asalto brutal a la libertad del pensamiento. Se necesita que en estos momentos de prueba estemos todos, como un solo hombre, alrededor del periódico. Dos cosas se necesitan desde luego, sobre la marcha, sin tardanza: la protesta y reunir fondos para hacer frente a la persecución.

En la tercera plana encontraréis una protesta redactada en español y en inglés[2]. Firmadla todos los que estiméis en algo la vida del periódico, y dirigidla a Woodrow Wilson, Washington, D. C.

Para hacer frente a la persecución que se acerca, enviad fondos sin pérdida de tiempo, pues nosotros carecemos de ellos. Recordad que todo lo hemos sacrificado en esta larga contienda que hemos venido sosteniendo, y que no contamos con otra cosa que con la solidaridad de los trabajadores honrados.

Venustiano Carranza quiere cimentar un gobierno con el apoyo de los Estados Unidos. Por eso se nos persigue. No permitamos que tal gobierno se haga fuerte, porque si eso sucediera, se perdería lo que se ha obtenido mediante tanto sacrificio. ¡Ayudadnos!

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 212, noviembre 13, 1915.



[1] Albert Bacon Fall (Frankfort, Kentucky, 1861- El Paso, Texas, 1944). Político estadounidense afiliado al Partido Republicano. Senador por Nuevo México entre 1912 y 1921 y Secretario del Interior en el gabinete de Warren G. Harding (1921-1923). Socio de Edward Doheny y de William C. Green —respectivos propietarios de la Mexican Petroleum Company y de la Green Consolidated Copper Company, a la que pertenecía la mina de Cananea, Sonora—. Abogado en Estados Unidos del terrateniente chihuahuense Luis Terrazas. Durante la Revolución asumió la defensa de los intereses petroleros y mineros estadounidenses en México. Conspiró contra los gobiernos de Madero, Carranza, De la Huerta y Obregón. Acusado por el Secretario de marina Joseph Daniels de apoyar a Huerta en 1913, año en que propuso la invasión de México con un ejército de medio millón de hombres. En 1917 se le relacionó con un complot que pretendía la creación de una república independiente con los estados del norte apoyada por los Estados Unidos. En 1919 promovió el rompimiento de relaciones diplomáticas con México acusando a Carranza de apoyar al comunismo estadounidense. En ese mismo año fue nombrado presidente del Comité del Senado encargado de investigar la destrucción de propiedades estadounidenses desde el inició de la Revolución mexicana. El Comité Fall recomendó en mayo de 1920 el no reconocimiento del gobierno mexicano a menos que se indemnizara a los intereses estadounidenses, se les eximiera de los efectos del Artículo 27 de la Constitución y se preservará el derecho de los Estados Unidos a intervenir militarmente en el país. En 1929 fue el primer miembro de un gabinete presidencial en la historia estadounidense en purgar una condena de prisión por su participación, en contubernio con Edward Doheny, en una trama de corrupción y sobornos relacionada con las reservas petroleras de su país.

[2] Vid. “Cupón de Protesta” (212, 3). Hasta enero de 1916, el Departamento de Justicia Norteamericano, registró 762 cupones enviados, bajo nombres de origen hispano o no, todos ellos provenientes de 16 poblaciones de Texas, California y Arizona.