Alto ahí (Continúa)

 

Ya ven los asnos distinguidísimos de Massachusets que si es cosa fácil mentir, fácil también es destruir la mentira. Imbéciles y cobardes al mismo tiempo, cuando escribisteis vuestra cartita, creasteis que vuestro flagelo, Regeneración, estaba muerto para siempre, y que no tendríamos la oportunidad de embarraros en los hocicos vuestra propia inmundicia.

Como ni por un momento queremos que se nos suponga racistas, esto es, que seamos partidarios de una cierta raza humana con exclusión de las demás, cosa impropia de los que profesamos ideas anarquistas, porque los anarquistas consideramos iguales a todos los seres humanos, sin distinción de raza ni color, bueno es que se tenga en cuenta que, cuando empleamos la palabra “gachupín”, no es para designar al individuo de raza española, raza que, como la francesa, como la inglesa, como la negra, como la china, como la japonesa, como todas las que habitan la madre Tierra, no suscita en nuestro corazón sino sentimientos de simpatía, de amor, de fraternidad. Cuando empleamos la palabra “gachupín”, es para designar a personalidades perversas de la raza española en la que, como en todas las demás, no deja de haber malvados.

*          *          *

                 Sigue así la carta de los gachupines de Massachusets: “… tenemos aquí también algunos documentos de conocidísimos compañeros, que nos aseguran que Antonio de P. Araujo salió para España a redactar Reivindicación[1] pero aquí está lo más interesante: dicho individuo salió de aquí diciendo que salía para México y al salir dejó grabada en caucho para que los Magones mandaran las cartas a España, que el mismo Araujo recibiría con un nombre supuesto contando que dichas cartas eran procedentes del campo de operaciones en México. ¿No comprendéis?”

Este enredo quiere decir que Araujo no ha estado en México; que en vez de marchar a México, se fue a España a redactar Reivindicación y, la verdad es que no se puede concebir que exista tanta imbecilidad en cabeza humana, aunque sea una cabeza de gachupín.

No a cien, sino a miles de compañeros, les consta que es una realidad el viaje de Antonio de P. Araujo a México. Muchos compañeros residentes en los Estados Unidos tienen en su poder cartas y tarjetas postales escritas con el puño y letra de Araujo de distintas partes de México, y en cuyos sellos puede verse que las cancelaciones han sido hechas por las diversas oficinas postales mexicanas, donde iba depositando su correspondencia. Pero si se duda todavía, el modo más fácil de comprobar lo que decimos, es hacer que algún compañero vaya a México y pida informaciones de Araujo a Emiliano Zapata.

De esta manera se conseguirían dos cosas: demostrar que los “conocidísimos” compañeros de los gachupines de Massachusets son unos redomados embusteros, y comprobar que cuanto hemos dicho sobre las pláticas de Araujo con Emiliano Zapata es la verdad.

*          *          *

            Cuando Juan Francisco Moncaleano, aprovechándose del hecho de estar presos en la Isla de McNeil, Librado Rivera, Anselmo L. Figueroa, Enrique Flores Magón, y el que esto escribe, quiso apoderarse de Regeneración para su provecho personal, su despecho fue grande al verse descubierto en sus pretensiones y entonces, como recordarán los lectores de Regeneración de aquella época, Moncaleano se soltó injuriando y calumniando como quien da palos de ciego, a los compañeros Blas Lara[2] y Teodoro M. Gaytán[3], representantes de la Junta mientras los miembros de ésta permanecían en la prisión, y a los prisioneros igualmente. Entonces Moncaleano, entre otras mentiras, echó a volar una, la más gorda de todas, la que no puede ser tragada por ningún tragadero, pero que, a los gachupines de Boston y a sus hermanos de Mahón, les parece muy a propósito para hacer añicos de un porrazo, nuestra reputación revolucionaria. Otro papelucho que acoge con cariño cuanto de insultante y calumnioso se publica contra los hombres que formamos la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano, es el periódico político La Justicia Social[4], de Reus, España. Como periódico partidario del principio de autoridad, tiene forzosamente que ser enemigo nuestro, pues mientras que ese periódico cree que es necesario que haya alguien que gobierne al pueblo, nosotros creemos que nadie debe mandar a nadie. De esta diferencia de opinión nace un odio irreconciliable que nos profesa ese periódico, odio que encuentra buenas todas las armas que contra nosotros halla al paso. Por lo demás, agradecemos a La Justicia Social que nos odie. Ese odio nos honra. En cambio, su simpatía nos envilecería: hay fraternidad de zahúrda que causa sonrojo. Además, no queremos tener relaciones de ninguna clase, con los vástagos enclenques de ciertos lupanares de España. Pueden, pues, los “señores” regenteadores de La Justicia Social, de Reus, España, continuar atacando. Del campo enemigo no debemos esperar apretones de manos, sino coces.

La mentira echada a volar por Moncaleano es ésta: dice que Blas o Teodoro, pues parece que no ha podido determinar todavía quien de nuestros dos representantes fue, le propusieron, para hacer negocio, que no se diera a conocer en Los Ángeles, sino que con Blanca, la mujer del payaso de la Escuela Moderna, se fuera a vivir fuera de la ciudad, y que desde donde estuvieran enviaran noticias sobre la Revolución Social, y con solo eso llegaría tanto dinero a la oficina de Regeneración, que bastaría para pagar el déficit que pesaba sobre el periódico. He aquí cómo se expresan los gachupines de Massachusets a este respecto: “Esta misma proposición se la han hecho a un compañero de aquí, diciéndole que fuese a vivir fuera de la localidad él y su familia y que sus gastos serían costeados por los fondos de Regeneración con tal que escribiera semanalmente unas notas de la “revolución”, constando que venían del campo de la lucha. Dicho compañero se negó a ser instrumento de tal estafa”.

*          *          *

            Esta mentira causa risa, porque el pobre Moncaleano será rufián manoseador de niñas de diez años de edad, y todo lo que se quiera, menos escritor, y nuestros compañeros Blas Lara y Teodoro M. Gaytán tienen el juicio necesario para no confiar a un individuo tareas que no pueda desempeñar. Moncaleano puede hilvanar difícilmente unas cuantas palabras. Como buen gachupín, es bruto por excelencia, y, buen escritor que hubiera sido, Regeneración no necesita inventar noticias como ha quedado plenamente demostrado, no sólo al principio de esta ya larga contestación a los majaderos de Massachusets, sino con la colección entera del periódico en la que se ve que cada noticia que se publica, es referida al periódico de donde se toma. No había, por lo mismo, necesidad alguna, de solicitar los servicios de Moncaleano para que fingiera enviar noticias del campo de la lucha, cuando en realidad se estaban recibiendo, y en abundancia. Además, ¿con qué dinero se iban a pagar los gastos de semejante servicio, cuando el periódico vivía, como siempre, en medio de las mayores dificultades?

*          *          *

            En realidad, nunca se propuso tal cosa a Moncaleano. Suponiendo que no fuéramos honrados en nuestras informaciones, que retamos a cualquiera que nos lo pruebe, no existió nunca la necesidad de tener que encomendar a un pelagatos la tarea de confeccionar noticias revolucionarias. Revísese con cuidado la colección de Regeneración y se podrá ver si alguna vez ha existido la necesidad de inventar noticias. Siempre se ha dicho de qué periódico se toman, para que los que tengan “dudas”, busquen esos periódicos que, por lo demás, es fácil encontrar, porque siempre nos referimos a su fecha y lugar donde se publica.

*          *          *

            En esta contestación hemos procurado no pasar por alto ninguna afirmación hecha por nuestros enemigos. Nuestro empeño, muy justificado por lo demás, es que quede depurada la verdad de una vez por todas. Y que queden deslindados de una vez los campos. Trabajadores como somos en la tarea de orientación del movimiento revolucionario mexicano, es nuestro deber demostrar que obramos de buena fe, que nuestros procedimientos en la lucha han sido siempre honrados y que de nada tenemos que avergonzarnos, ni nadie tiene derecho a señalarnos con el dedo. Nuestro pasado es un libro abierto a todas las miradas, a todas las investigaciones. No hay secretos, no hay rincones donde pudiera esconderse la indignidad. Veintitrés años puestos al servicio del oprimido contra el opresor, sirven siquiera para indicar que nuestra vida ha sido empleada en cosas más útiles para la humanidad que la invención de mentiras. Así, pues, adelante. (Continuará)

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 214, noviembre 27, 1915.

 



[1] Reivindicación. «Defenderá la Revolución expropiadora de Méjico y publicará literatura de Regeneración Social». Sabadell, Barcelona, Esp. (3 de junio de 1915-1916) Dir. Eusebio Carbó. Aparecieron artículos bajo la firma de Carbó, RFM, Jamie Aragó, Higinio Noja Ruiz, Enrique Llobregat y Eliseo Reclús. RFM era su «agente para Ámerica» y lo consideraba «un buen amigo de la Revolución Mexicana». Promovió sin éxito la formación del PLM Rama Española a principios de 1916. Regeneración reprodujo algunos de sus artículos como «Regeneración» (215,3); «Seamos francos y nobles» (217,2) «El Carácter de la Revolución Mexicana (218, 2); «Insisto en lo mismo. La revolución de México es económica» de Enrique T. Chas. (231, 1) «¡Anarquistas, alerta! (235; 1). En julio de 1916, Regeneración anuncia la tercera época de Reivindicación, nuevamente editada en Barcelona » debido a que el grupo de compañeros que lo publicaba en Sabadell se ha dedicado a organizar un grupo de quinientos camaradas abnegados que con la acción o la propaganda vayan a México a ayudar al proletariado de dicha región a emanciparse» (240, 3)

[2] Blas Lara Cáceres. Obrero jaliciense. En Guadalajara fue repartidor del semanario Aurora Social de Roque Estrada y fundador de la Unión de Canteros y Albañiles. Emigró a Estados Unidos en 1903. Dos años después se incorporó a la Liga Socialista de Fort Bragg, Cal. A través de Lázaro Gutiérrez de Lara estableció contacto con el PLM. En 1908, viviendo en San Francisco, California, colaboró con el Comité de Defensa de Presos Políticos de Chicago. En julio de 1911, se trasladó a Los Ángeles y se integró a la redacción de Regeneración. En este año realizó viajes de propaganda promoviendo la organización de Grupos Regeneración en Texas. En octubre publicó una carta titulada “Una carta para un leader”, en la que manifiesta su indignación por la adhesión al maderismo de Ramón Morales, su antiguo compañero y maestro -“por ud. conocí la lucha de clases.” En junio de 1912, Lara participa muy activamente en las movilizaciones de protesta que se realizan en el momento mismo en que el juez Olin Wellborn sentencia a RFM, EFM LR y ALF a un año y 4 meses de cárcel en el presidio de McNeil Island. Al conocerse la condena una muchedumbre atacó a los policías que cuidaban la corte siendo dispersada a macanazos. La muchedumbre marcha entonces hacia la calle Maine gritando consignas revolucionarias ahí se les une el contingente de la sección angloamericana de los IWW. El zafarrancho dura una hora, pero aun después de que la policía dispersa a los manifestantes algunos de ellos se dirigen a La Platica donde se realiza un mitin. Ahí Blas Lara toma la palabra. En julio de 1912, Blas Lara, William Owen y Trinidad Villarreal realizan diversos esfuerzos por obtener la revocación de la sentencia de los presos de la JOLPM. Apelan el fallo, cuando la solicitud es denegada. buscan presionar a Washington a través del senador por California John Nolan; este les hace vagas promesas pero les dice que en Washington cualquier asunto – según Lara- “avanza rápidamente si había mucho dinero, más lentamente si había poco y no avanzaría en lo absoluto si no había nada.” Mediante un texto manuscrito y firmado, RFM, EFM, LR y ALV delegan la representación de Regeneración, en Blas Lara, Francisca J. Mendoza y Rafael Romero Palacios, mientras ellos purgan su condena en McNeil. En el semanario aparecen algunos artículos firmados por Lara, como “Avanzando”, en el que saluda a las guerrillas que se han insurreccionado contra Madero, confiado en que los levantados pronto se deslindarán de jefes, como Pascual Orozco. Tras la ruptura entre los magonistas, primero con Palacios, y luego, con el grupo de Moncaleano y Carmona, Blas Lara trabaja arduamente para sostener e imprimir el semanario. Lo acompañan en la tarea Teodoro M Gaitán, Antonio P. Araujo y W. C. Owen. A la salida de la cárcel de los dirigentes del PLM, Lara hace labor de organizador y propagandista: fomenta la creación de grupos Regeneración en el área de Los Ángeles, como en Irwindale o el Puente y participa como orador en diferentes mítines. En mediados de 1914, Blas Lara se moviliza a Arizona en “gira de agitación” y desarrolla intensa actividad por la libertad de Rangel, Guerra y los «mártires de Texas». A fines de 1916, Blas Lara se separa del grupo editor por problemas con EFM. En enero de 1917, Lara actúa en el papel de Ramón en el estreno del drama “Tierra y Libertad” de RFM, en el T. M. A. Hall de Los Ángeles. Tras la separación de los hermanos Magón, Lara toma partido por Ricardo. En marzo de 1918, participa en la campaña de defensa de Raúl Palma. En 1954 publicó sus memorias bajo el título de La vida que yo viví. Novela histórico-liberal de la Revolución Mexicana.

[3] Teodoro M. Gaitán. Residente de Phoenix, Ariz. En 1908, tras los acontecimientos de Viesca, Las Vacas y Palomas, vivió clandestinamente en Albuquerque, N. Méx. con su esposa Carmen Castillo, Práxedis G. Guerrero y EFM. Los cuatro liberales se hacían pasar como la familia Morán. Gaitán y Enrique trabajan como peones de albañil. En enero de 1911 se encontraba en California, donde participó en la organización del Grupo Regeneración Praxedis Guerrero de Tumco; desde ahí envío a Regeneración un texto en tributo a la memoria de Guerrero. Participó en la toma de Tijuana, B. C. el 22 de mayo de ese mismo año. Junto con Antonio de P. Araujo, formó la comisión de gobierno designada por la JOPLM para tratar las cuestiones civiles en esa plaza. En diciembre, realiza una gira por la franja minera de Arizona, haciendo los preparativos para una incursión armada en Sonora. Sus movimientos fueron seguidos de cerca por los agentes del gobierno mexicano, como Julio Mancillas, infiltrado en el grupo liberal de Phoenix. A partir de 1912 se integró a la redacción de Regeneración. Entre junio de 1912 y junio de 1914 se encargó de la administración del semanario. En marzo de 1913, Juan F. Moncaleano, Pilar A. Robledo, Pedro Soto Ramírez y Rómulo S. Carmona, intentaron arrebatar la administración del semanario a Blas Lara y Teodoro M. Gaitán, estos recibieron el apoyo de los presos de McNeil. En noviembre de 1913, Gaitán publicó una protesta por el silencio que sobre la Revolución Mexicana sostenía la prensa ácrata de distintos países: “¿Por qué ese silencio? ¿Por qué esa acción? Es muy fácil comprenderlo. Porque, el movimiento que actualmente está en toda su fuerza en desarrollo en México fue comenzado por mexicanos.” Gaitán fue tesorero del “Rangel-Cline Defense Found”. Autor del folleto The Mexican Revolution 1906 – 1914 , que distribuyó el PLM. Organizó la publicación de la declaración de Paul Smith, acerca de los falsos testimonios orquestados por la fiscalía en contra de los miembros de la JOPLM. Se separó de la redacción de Regeneración en junio de 1914 para “atender su quebrantada salud” y viajó a Phoenix, Ariz. Tan sólo un mes después, Gaitán es detenido, acusado de participar en los preparativos de una insurrección en Phoenix. Salió libre en noviembre del mismo año. Mantuvo contacto con la JOPLM hasta 1918.

[4] La Justicia Social. Reus, España (1911-1914). Semanario socialista, vinculado a la Unión General de Trabajadores (UGT), partidaria de un sindicalismo moderado.