El proceso de Regeneración[1].

 

El proceso contra Regeneración constituye el atentado más grande que se ha cometido en este llamado país de las libertades, contra el derecho de pensar y de estampar el pensamiento por medio de la imprenta. Este proceso del ideal anarquista, pues es el ideal anarquista lo que se propaga por medio de Regeneración.

En el escrito de acusación se inculpa a nuestros compañeros Ricardo y Enrique Flores Magón y William C. Owen, de incitar a cometer los delitos de homicidio, incendiarísmo y traición, y que esa incitación se llevó a cabo por medio de Regeneración, haciendo circular el periódico por las estafetas de los Estados Unidos y México.

En el escrito de acusación, se citan fragmentos de artículos[2] de Ricardo y Enrique para fundarla; pero no se cita uno solo del compañero Owen[3], y sin embargo se hace contra él la misma acusación que se hace pesar sobre los primeros. Esto hace sospechar que el gobierno tenía en la mente matar a Regeneración por falta de cooperación literaria, lo que no logrará, porque habemos otros dispuestos a continuar la obra de propaganda anarquista que nuestros perseguidos compañeros venían haciendo.

En los fragmentos de artículos que reproducimos en otra parte se basa el gobierno para estar sobre nuestros compañeros Ricardo y Enrique de incitar a cometer homicidio, incendiarismo y traición a los Estados Unidos.

La acusación es ridícula, sobre toda la de traición a los Estados Unidos, porque nuestros compañeros no son ciudadanos americanos para que pudieran incurrir en ese delito. Ricardo y Enrique son internacionalistas. No recogen una patria particular, sino la patria universal. Su patria es el Planeta Tierra , y sus compatriotas, todos los seres humanos que pueblan el mundo.

El gobierno de los Estados Unidos debería premiar a los hermanos Magón, mejor que tenerlos presos, porque por el párrafo citado, por la acusación y que se refiere a los crímenes que cometieron los “rangers” de Texas en personas inocentes[4], no se hace otra cosa que excitar a que se haga justicia fusilando a los criminales, a los “rangers”. El gobierno no ha fusilado a los criminales “rangers”; pero ha encarcelado a los que clamaban justicia. ¿Se comete el delito de traición cuando se desea con vehemencia que haya justicia en los Estados Unidos?

Todos recordarán, cómo los “rangers”, —policía rural de Texas,— con el pretexto de perseguir a los revolucionarios de ese Estado, aprehendían a personas inocentes y las mataban por centenares, siendo asistidos los “rangers” por particulares de sanguinarios instintos. Tan escandalosos se hicieron los crímenes de los “rangers”, que el mismo gobierno, que tanto necesita de individuos de carácter rufianezco para polizontes, tuvo que ordenar que cesaran los “rangers” en su tarea de perseguir a los revolucionarios, encomendando ese trabajo a la milicia. ¡Y ahora se procesa a los que condenaron esos crímenes! ¡A los que con sus escritos se esforzaban porque se hiciera justicia para que no se deshonrara el pueblo americano! Si hubiera algún gobierno honrado, mejor que castigarlos, premiaría a nuestros compatriotas presos.

En el artículo al cual corresponde el fragmento a que nos venimos refiriendo, se explica que si la revuelta de Texas tomaba incremento se debía a la brutalidad de los “rangers” de asesinar a inocentes, lo que hacía que muchos, por salvarse de la criminal carnicería, se hicieran revolucionarios. Por eso se dice que, justicia, y no balas, es lo que se necesita en Texas. ¿Este sano consenso puede constituir el delito de traición? ¿No es ridícula la acusación?

Vemos, por esta parte, que no hay tal incitación al homicidio, al incendiarismo, y a la traición; que lo que hay es un fuerte llamamiento a la justicia, y quienes quieren la justicia no deben estar en la cárcel, sino libres para que puedan seguir prestando a la humanidad sus utilísimos servicios.

Otro de los fragmentos en que se basa la acusación se refiere a que Wilson[5] ayuda a Carranza porque este viejo bribón le ha prometido atar al pueblo mexicano de pies y manos, para que los burgueses americanos lo exploten a su antojo[6]. Esa es la verdad, las condiciones bajo las cuales fue reconocido el gobierno de carrancista y que son conocidas por todos, implican la restauración del sistema porfirista en todo lo que tenía de expoliador y tiránico. ¿Decir la verdad es incitar al homicidio, al incendiarismo y a la traición? Decir la verdad aquí y dondequiera que haya cerebros sanos, es honrado y meritorio. Por lo mismo, nuestros compañeros deberían estar libres para que continuaran diciendo la verdad, porque la verdad es fuente de progreso y material. La verdad nunca es nociva más que para los que obran mal, para los burgueses, los sacerdotes y los gobernantes.

Por lo que respecta a los consejos que se dan a los soldados carrancistas, hay que convenir desde luego en que México se encuentra en un estado de guerra, de revolución, en que diversas facciones se esfuerzan por hacer predominar sus ideales. Las facciones están en lucha activa, con las armas en la mano, y en caso semejante, el triunfo de una facción sobre las demás no puede esperarse que dependa de otra cosa que de la violencia. En una revolución, cada partido busca aniquilar al partido contrario como se pueda, por la buena o por la mala, como dice Ricardo. ¿Qué de extraordinario tiene entonces que se aconseje a los soldados carrancistas que hagan fuego sobre sus oficiales y sus jefes? ¿No hubieran querido los del Norte, en la guerra de secesión, que los soldados del Sur jefes y oficiales[sic], y recíprocamente, los del Sur no se habrían sentido satisfechos si los soldados del Norte hacían algo semejante?

Vamos, señora Autoridad, ¡déle usted a un lado tanta hipocresía! Si los Estados Unidos emprendieran una guerra con Alemania o el Japón, ¿se atrevería usted a encarcelar al que aconsejara a los soldados alemanes o japoneses que mataran a sus jefes y oficiales?

No; el verdadero motivo de la acusación es el encono con que todos los explotadores, todos los gobernantes y todos los sacerdotes ven la propaganda que de los principios anarquistas hacen nuestros compañeros presos. Es al anarquismo al que procesáis, señores dominadores; es el ideal anarquista lo que queréis tener detrás de las rejas del presidio, y en vuestra locura pisoteáis la ley, de la que tan celosos defensores pretendéis ser, la ley que garantiza la libertad de pensar y de escribir… pero como acomode a vuestros intereses de clase.

Venustiano Carranza se hunde y tratáis de salvarlo encarcelando sus enemigos.

¡Cómo deshonráis al pueblo americano, sirviendo a un tirano extranjero!

Celso Marquina

Regeneración, núm. 227, 26 de febrero de 1916



[1] El 18 de febrero de 1916, un gran jurado de la Corte de Los Ángeles, California, acusó a Ricardo y Enrique Flores Magón y a William C. Owen de violación de la sección 211 del Código Penal de 1910, al depositar en el correo copias de Regeneración que contenían “lenguaje vil e indecente”. Como antecedentes de este proceso, pueden citarse la circular del 4 de noviembre de 1915 emitida por el inspector postal en Washington, Walter M. Cookson y dirigida a los suscriptores de Regeneración solicitándoles la entrega de ejemplares fechados en septiembre y octubre de 1915. El propio Cookson, en carta al inspector postal en San Francisco, refiere que agentes de Venustancia Carranza habían puesto una queja en contra de Regeneración vinculándolo con la violencia destada en la frontera de México con Texas. (Vid. Colin MacLachan, Anarchism and the Mexican Revolution. The Politicals Trails of Ricardo Flores Magón in the United States, Los Ángeles, Calif., University of California Press, 1991, p. 154).

[2] Refiérese a los artículos de RFM “Los levantamientos en Texas”, Regeneración, núm. 206, octubre 2, 1915; “A los soldados carrancistas”, núm. 211, noviembre 6, 1915; así como a “Carranza es otro Díaz” y “La publicidad”, escritos por Enrique Flores Magón y publicados en el núm. 217, diciembre 18, 1915.

[3] William C. Owen. Escritor y periodista. (Dinapore, India, 1854- Worthing, Ingl-, 1929). Emigró a los Estados Unidos en 1882. Fue miembro de la International Workmen’s Association, a la que se unió en California. Contribuyó como editor en Truth y Nacionalist (Los Ángeles y San Francisco, Cal., respectivamente), y fue colaborador de la londinense Commonwealth, órgano de la Socialist League de William Morris. Fue fundador, con Severino Merlino, de la Novairoquesa Socialist League de Nueva York en 1890, de la que fue expulsado a los dos años. Cercano a los círculos anarquistas de Piotr Kropotkin (traductor de algunas de sus obras, como Palabras de un rebelde), Enrico Malatesta, Emma Goldman y Alexander Berkman, entre los que promovió el apoyo a la Revolución mexicana y al PLM. Colaboró con los periódicos Free Society y Mother Earth. A partir de abril de 1911 se encargo de la sección en inglés de Regeneración, hasta 1916. En 1912 publicó el folleto La Revolución mexicana; su progreso, propósitos y probables perspectivas. En 1914 y 1915 publicó, además, su propio periódico Land and Liberty. Durante ese último año vivió en una pequeña granja avícola en Washington. En 1916, fue perseguido junto con Ricardo y Enrique Flores Magón por el “uso del correo para difundir publicaciones que incitaban a la violencia, el asesinato y la traición”. A diferencia de los hermanos Magón, logró escapar a Inglaterra, donde evadió la persecución del gobierno norteamericano que exigió su extradición, ya que Owen había adquirido la ciudadanía estadounidense. En Inglaterra colaboró con el periódico Freedom y en el Commonwealth Land Party, que luchaba por la entrega de la tierra a los que la trabajaban. En 1926 vivió en una pequeña colonia cooperativista en West Sunsex, Inglaterra. Autor de: The Economics of Herbert Spencer, Crime and Criminals y Anarquism versus socialism.

[4] Refiérese a “Los levantamientos en Texas”, Regeneración, núm. 206, octubre 2, 1915.

[5] Woodrow Wilson. (1856-1924). Político norteamericano. Profesor de derecho en la Universidad de Princeton, de la que fue rector de 1902 a 1910. Gobernador de Nueva Jersey de 1910 a 1912, año en que fue electo presidente de los Estados Unidos, por el Partido Demócrata,l contendiendo contra Taft. Ocupó el cargo de 1913 a 1917 y fue reelecto para el periodo 1917-1921. Durante su gestión estalló la I Guerra, conflicto al que ingresó Estados Unidos en 1917. Mientras duró la guerra, el gobierno estadounidense desató una dura represión contra las manifestaciones antibelicistas y propició una política xenófoba y anti-radical, sustentada en un nacionalismo extremo y en el credo liberal. Terminado el conflicto Wilson desempeñó un papel central formulando sus célebres 14 puntos y proponiendo la formación de la Sociedad de Naciones. En 1919 recibió el premio Nobel de la paz. Se retiró de la política en 1921.

[6] Véase. “A los soldados carrancistas”, Regeneración, núm. 211, noviembre 6, 1915