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Al periódico The Los Angeles Times, correspondiente al 27 de febrero último, pertenece la noticia que aquí copiamos. He aquí la noticia: “Ciudad de México, febrero 26. —La Casa del Obrero Mundial[1] que amenazó con una huelga que tenía que estallar mañana en varias ciudades de la República, si no se concedía a los trabajadores un aumento en sus salarios de un sesenta por ciento en oro, fue informada hoy que cualquier atentado al orden sería sofocado por medio de la fuerza.

“El general Pedro Rodríguez, Jefe del Estado Mayor del general Pablo González[2], hizo hoy la siguiente declaración: El general Carranza ha ordenado que cualquiera alteración del orden publico por parte de los trabajadores, sea sofocada por medio de la fuerza. Se ha aconsejado a los trabajadores que desistan de su intento de paralizar la industria por medio de una huelga general; que las demandas que tengan que hacer, las hagan de una manera racional, y que el gobierno los ayudará en lo que sea razonable. El gobierno ha asegurado a los gerentes de las poderosas compañías explotadoras, darles completa protección, garantizándoles que les cuidará sus propiedades.”

No puede apetecerse mayor descaro de Carranza. El viejo bandido está dispuesto a impedir, por medio de la fuerza, que los trabajadores consigan un aumento de unos centavos más sobre sus miserables salarios. ¿No es Carranza un segundo Porfirio Díaz? ¿No advertimos a tiempo a nuestros hermanos de cadenas que iban a ser traicionados por Carranza?

Y así como hoy son traicionados por Carranza, lo serán mañana por Obregón o por cualquier otro gobernante o aspirante a gobernante, lo que enseña que el bienestar y la libertad de la clase trabajadora no dependen del hombre que se encuentre en el poder, sino de la desaparición del sistema capitalista basado en el derecho de propiedad privada. Que muera ese sistema, y el ser humano será libre.

La única solución de este asunto es la expropiación de la riqueza social por el pueblo, para hacer de todo lo existente la propiedad de todos, sin distinción de sexo ni de raza. Óbrese según lo aconsejado en el Manifiesto de 23 de septiembre de 1911, que enseña la única salvación posible de las garras de la miseria y de la tiranía.

El paso que da Carranza contra los trabajadores, es el que daría cualquiera otro. El deber del gobierno es apoyar al capitalista. Para cortar de raíz el mal, hay que desconocer resueltamente el llamado derecho de propiedad privada.

No hay que dejarse envolver otra vez por los políticos por radicales y amigos del pueblo que parezcan, pues cuando los políticos necesitan del pueblo, bajan hasta él, para aplastarlo después.

Celso Marquina

Regeneración, núm. 228, 4 de marzo de 1916



[1] Casa del Obrero Mundial (COM). Organización anarcosindicalista fundada en la ciudad de México el 22 de septiembre de 1912, bajo los principios del Grupo Luz y las ideas del colombiano Juan Francisco Moncaleano, seguidor de Francisco Ferrer Guardía y la Escuela Racionalista, quien fuera expulsado del país por Madero tan sólo unos días antes de la fundación de la agrupación. Participaron al principio sastres, zapateros, conductores de tranvías, hilanderos y canteros. Entre sus fundadores y militantes destacados estuvieron Antonio Díaz Soto y Gama, Pioquinto Roldán, Manuel Sarabia, Celestino Gazca, Santiago R. de la Vega, Lázaro Gutiérrez de Lara, Rafael Pérez Taylor, Luis Méndez, Juan Lozano, Fredesvindo Elvira, Jacinto Huitrón y Rosendo Salazar y Ernesto Velasco. Su primer acto fue la conmemoración de los Mártires de Chicago. Creció muy rápidamente, se extendió por diversas partes del país y se convirtió en la principal organización obrera en México entre 1912 y 1918; años en los que organizó huelgas, paros, manifestaciones y sabotajes. Fue clausurada el 27 de mayo de 1914 por Victoriano Huerta. Tras la entrada de Obregón a la capital, el general entregó a la COM el Colegio Jesuita y las máquinas del periódico La Tribuna, las que utilizó para imprimir su órgano El Ariete. En 1915, tras un intenso debate, la COM realizó una alianza con el Constitucionalismo e integró los Batallones Rojos que combatirían a las fuerzas de la Convención. En agosto de ese año Carranza les entregó la Casa de los Azulejos, que hasta entonces albergaba al aristocrático Jockey Club. En noviembre a raíz de una huelga ferrocarrilera y la radicalidad de algunos grupos afiliados a la Casa, Carranza decretó su militarización, clausuró la COM de Monterrey y dictó orden de aprensión contra su dirigente Rosendo Salazar. El 3 de enero de 1916, Obregón licenció a los Batallones Rojos. En mayo de 1916 la COM rompió formalmente con Carranza y acordó la creación de la Confederación del Trabajo de la República Mexicana, que enarboló como táctica de lucha la acción directa y la lucha de clases como principio. El día 22 de ese mismo mes estalló una huelga general en la Ciudad de México con participación del Sindicato Mexicano de Electricistas, la Federación de Tranviarios y la Federación de Sindicatos Obreros del Distrito Federal. Más de 80 mil trabajadores se fueron al paro. Carranza respondió la detención de muchos huelguistas y restableciendo una vieja ley de 1862 que fijaba la pena de muerte para los “trastocadores del orden público”. Ante la amenaza de que los aprendidos fueran ejecutados y a petición del general Álvaro  Obregón, los trabajadores levantaron la huelga y suspendieron las actividades de la organización. Con la aparición de la Confederación Regional Obrera Mexicana, de Luis M. Morones, respaldada por Obregón, la COM se extinguió. De sus restos anarcosindicalistas surgió en 1921 la Confederación General del Trabajo (CGT).

[2] Pablo González Garza (1879-1950) Revolucionario neoleonés. Se sumó al maderismo en 1910. Combatió la rebelión orozquista en 1912-1913. Hombre de confianza de Venustiano Carranza, colaboró estrechamente con él cuando éste ocupó el gobierno de Coahuila. En el curso de la campaña contra el gobierno huertista fue nombrado general en jefe del Ejército del Noreste, que mandaba a las fuerzas destacadas en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. Tras la caída de Victoriano Huerta y en durante la lucha de facciones fue nombrado jefe de operaciones de la Ciudad de México, por lo que a lo largo de 1915 se mantuvo en guerra contra los ejércitos convencionistas que asediaban la capital. Durante su ocupación militar de la ciudad emitió un decreto que establecía el descanso dominical y la jornada laboral de ocho horas. Al año siguiente centró sus esfuerzos en el combate al zapatismo en el estado de Morelos, labor que desempeñó con rigor y ferocidad. En 1919 se distanció de Carranza por no considerarlo para la sucesión presidencial, sin embargo no se adhirió al Plan de Agua Prieta. En Monterrey (1920), intentó organizar un levantamiento contra el gobierno delahuertista, pero fue aprehendido, juzgado y condenado a muerte. La ejecución fue suspendida por orden del presidente Adolfo de la Huerta, a cambio de que González se exiliara en los Estados Unidos, de donde volvió en 1940. A su regreso se estableció en Monterrey