La invasión americana

El ataque de los villistas a la población americana de Columbus[1], Nuevo México, y las consecuencias que pueda acarrear, ha sido el plato del día tanto para los patriotas americanos y mexicanos como para los no patriotas.

Una guerra entre los Estados Unidos y México ha estado a punto de estallar y, parece que todavía no se conjura el peligro. Todo depende de la actitud que adopte Venustiano Carranza.

Hasta el momento de escribir estas líneas, no han entrado todavía a territorio mexicano las fuerzas americanas destinadas a perseguir a Francisco Villa. La dilación se ha debido primero, a la circunstancia de que era preciso para el gobierno americano obtener de Carranza el permiso para que entraran las fuerzas americanas a perseguir a Villa. El permiso fue obtenido: pero con la condición de que Wilson permitiera a su vez la entrada de fuerzas mexicanas a territorio de los Estados Unidos, cuando se tratase de perseguir bandas que se internasen en este país, después de haber cometido en México lo que Carranza llama actos de bandidaje.

Wilson consintió en la reciprocidad de derechos, y ya parecía que iba a comenzar la entrada de fuerzas americanas a territorio de México, y aun algunos periódicos amarillos dieron como efectuada la invasión, cuando se descubre que nuevas circunstancias han determinado la suspensión de la entrada de las fuerzas americanas destinadas a la persecución de Villa.

Por lo que se deduce de las noticias de la prensa diaria, parece que Wilson quiere pulsar el estado de ánimo del pueblo mexicano, porque aunque Carranza ha consentido en permitir que fuerzas americanas penetren a México para exterminar a los villistas, parece que no cuenta con la aprobación de todos los mexicanos y en este último caso, como habría resistencia por parte de la población mexicana a la invasión, las fuerzas americanas destinadas a perseguir a Villa, serían insuficientes para enfrentarse a la resistencia popular.

Además, por las mismas noticias de la prensa diaria, parece que en el Congreso Americano no están todos los Senadores y Diputados de acuerdo con Wilson en la política que hasta hoy ha seguido en lo que concierne a los asuntos mexicanos, y hay preludios de que una fuerte oposición va a desatarse contra los actos del Presidente.

La situación por lo mismo, es bastante seria tanto para Wilson como para Carranza.

Wilson puede salir derrotado en las próximas elecciones.

Carranza… se hunde, acabará de hundirse bajo el peso de una situación agravada por los últimos sucesos.

Para Carranza, el problema que tiene enfrente es demasiado escabroso. Si al pueblo mexicano le disgusta la entrada de fuerzas americanas al territorio de México, aunque sólo sea con el carácter de perseguir a Villa, Carranza tiene que echar a andar por cualquiera de estos dos caminos: o se hace aliado del gobierno americano y lo ayuda a perseguir a Villa, y en este caso la caída del carrancismo será rápida, o se pone del lado del sentimiento popular, y en este caso el gobierno de los Estados Unidos le negará el apoyo que le ha estado prestando y gracias al cual ha podido sostener a flote a su desvencijado barco, y se hundirá en el océano revolucionario que en vano ha tratado de aplacar.

Veremos, veremos.

Celso Marquina

Regeneración, núm. 230, 18 de marzo de 1916



[1] Refiérese al ataque a la población de Columbus, Nuevo México, por parte de fuerzas de Francisco Villa la madrugada del 9 de marzo de 1916. Aunque se han aducido distintas razones que llevaron a Villa a llevar al cabo dicho asalto, todas ellas se enmarcan dentro de la política del presidente Woodrow Wilson de favorecer a la fracción de Venustiano Carranza frente al villismo.