Golpe tras golpe

El paso audaz dado por Woodrow Wilson de encarcelar a los compañeros Ricardo y Enrique Flores Magón, para ayudar a su aliado Venustiano Carranza y acabar al mismo tiempo con la propaganda de los ideales anarquistas, no le dio el resultado apetecido, porque a pesar de la prisión de nuestros compañeros, otros compañeros y compañeras hemos tomado el lugar de los presos recogiendo las plumas que la tiranía les arranco de las manos, y Regeneración ha continuado viendo la luz pública. Habemos suficientes hombres y mujeres dispuestos a escribir para Regeneración. Caen presos unos, otros quedamos en pie para propagar nuestros queridos ideales.

El gobierno se ha dado cuenta de que Regeneración no puede morir por falta de cooperación literaria. Después de haber cometido el atentado de mandar encarcelar a Ricardo y Enrique, violando para cometer el atentado la Constitución de los Estados Unidos que garantiza la libre manifestación del pensamiento, ha comprendido que su violación a la ley ha sido inútil porque Regeneración continúa viviendo para desesperación de todos los que quieren que subsista un sistema maldito que permite que un puñado de holgazanes viva a expensas de la clase trabajadora.

Para matar a Regeneración, ha tenido Wilson que recurrir a otro expediente no menos arbitrario que el anterior. Carranza, por medio de sus lacayos, le urge a Wilson que del tiro de gracia al periódico, y Wilson, valiéndose de los individuos que están al frente del Departamento General de Correos, va a dar ese tiro de gracia arrebatándole a Regeneración el privilegio de circular por las estafetas como artículo de segunda clase[1].

Se ha recibido en esta oficina una acta enviada por el Departamento General de Correos, en Washington, D. C., en la que se pide que el compañero Enrique Flores Magón[2] se presente personalmente en Washington el 4 de abril próximo a sostener que Regeneración ve la luz pública cada semana y que debe ser considerada esta publicación como un verdadero periódico, pues según la opinión del Departamento de Correos, no ve la luz pública semanariamente y no debe, por lo mismo, ser considerado como publicación periódica.

Pasemos por alto la ironía de mal gusto del Departamento, que sabiendo que le es materialmente imposible al compañero Enrique hacer un viaje a Washington por encontrarse privado de su libertad, se atreve todavía a hacer tal invitación, para entrar a consideraciones más serias.

De lo que se trata es de arrebatar al periódico la franquicia de circular por las estafetas como artículo de segunda clase, y matarlo; por lo mismo, económicamente, ya que ni el arbitrario arresto de nuestros compañeros ha podido dejarlo sin vida.

Sin el registro de segunda clase, tendremos que fijar una estampilla de a centavo a cada ejemplar, lo que aumentaría los gastos semanarios del periódico a una suma superior a nuestras posibilidades.

La explicación que pide el Departamento General de Correos no es más que un pretexto para declarar en seguida que Regeneración no merece circular como artículo de segunda clase. En Saint Louis, Mo., perdió Regeneración el registro, porque más del cincuenta por ciento de su tiro circulaba en México y al bárbaro de Teodoro Rooselvelt, entonces Presidente, le pareció bueno ayudarle a Porfirio Díaz de esa manera. Hoy Wilson, para ayudar a su amigote Carranza, hará lo mismo que aquel bárbaro: arrebatarle el registro a Regeneración.

Desde el 2 de octubre de 1915, el periódico ha salido semanariamente. Del 2 de octubre para atrás no salió el periódico por la enfermedad y muerte de nuestro querido hermano Anselmo I. Figueroa[3], quien murió a consecuencia de la prisión que con Ricardo, Enrique y Librado sufrió en la Penitenciaría de McNeil Island. A Wilson hay que cargarle esa muerte porque a pesar de haber quedado convencido por declaraciones firmadas ante Notario Público, de los testigos que sirvieron para condenar a nuestros compañeros, de que habían declarado mentiras en el jurado por el dinero que el Fiscal Dudly W. Robinson les había dado y por haberlos librado de algunos cargos criminales que sobre ellos pesaban, Wilson se negó a poner en libertad absoluta a nuestros compañeros, declarando ante el Senador Smith, de Arizona, que aún estaba perfectamente convencido, él, Wilson, de la inocencia de nuestros compañeros, no consideraba prudente ponerlos en libertad.

¡No consideraba prudente llevar a cabo un acto de justicia! ¿Qué puede esperarse de un individuo que no considera prudente que la justicia resplandezca?

Tenemos a la vista documentos que sostienen nuestras palabras.

¿Por qué se le ha de quitar el registro a Regeneración, cuando en las manos de Enrique no ha dejado de salir? No hay más que una respuesta: porque a Wilson y a Venustiano Carranza les conviene que muera este periódico, y esa conveniencia está sobre los fueros de la justicia, sobre los intereses de la civilización, sobre el prestigio del pueblo Americano. Conviene a Wilson y a Carranza que Regeneración desaparezca, porque este periódico es escudo del débil y látigo para los opresores, y no importa que para hacerlo desaparecer se lastime el derecho, y se escupa a la cara del progreso.

¡Ah!, pueblo americano, pueblo dormido, cuánta vergüenza arrojan sobre ti tus gobernantes!

Regeneración no morirá a pesar de todas las persecuciones, Regeneración no debe morir. Los desheredados, los pobres tenemos que salvarlo. Redoblemos nuestros esfuerzos, hermanos de miseria. Nuestros enemigos son poderosos; nosotros los desheredados también lo somos. Solidaridad: que esa sea nuestra divisa. Unidos todos, vencemos al enemigo.

Nuestros opresores los burgueses, los sacerdotes y los gobernantes, están empeñados en que muera Regeneración, en que desaparezca el portavoz de los oprimidos, para que los desheredados abandonemos la esperanza de la redención de nuestra clase. No lo permitamos. Se trata de dejarnos sin voz, de reducirnos a la impotencia para que nos explote más a sus anchas el burgués, para que el sacerdote obscurezca nuestras conciencias con sus mentiras, para que no alcemos la vista ante quien nos oprime y podamos ver que es nuestro igual y por lo mismo no tiene derecho a mandarnos.

Debemos estar prevenidos desde ahora. Si nuestras protestas no valen y de todos modos se lleva a cabo la infamia de quitarle a Regeneración el registro de segunda clase, redoblemos nuestros esfuerzos para que no muera el periódico. En ese caso, pondremos en práctica el siguiente sistema de distribución del mismo: en vez de enviar el periódico a cada subscriptor como lo habíamos venido haciendo, enviaremos un paquete para cada pueblo conteniendo los ejemplares de los subscriptores que haya en dicho pueblo, rotulando el paquete a uno de los compañeros residentes en la localidad, para que él se encargue de hacer la distribución y de colectar los fondos destinados para el periódico. Esperamos que el compañero que reciba el paquete, tomará empeño en distribuir los ejemplares a sus dueños.

Desde ahora, rogamos a nuestros compañeros nos digan a la mayor brevedad posible, como lo demandan las circunstancias, quiénes están dispuestos a desempeñar el trabajo de distribuir el periódico entre los subscriptores de su respectiva localidad.

Esto es de suma importancia, porque disminuirá algo el gasto de estampillas que tendremos que hacer en caso de supresión del registro.

Como habrán que hacerse gastos de estampillas para los paquetes, aumentaremos el precio de subscripción a veinticinco centavos mensuales para poder hacer frente a los gastos de propaganda. El compañero encargado de hacer la distribución se servirá colectar de cada subscriptor dicha cantidad de veinticinco centavos mensuales.

Trabajadores: no es grande el sacrificio que se os pide, y grande es la ventaja que se obtendrá no muriendo Regeneración. Este es el momento de demostrar a los opresores, que los esclavos sabemos ser unidos, que somos más fuertes que ellos.

Nuestros opresores cuentan con que los desheredados no sabremos desprendernos de unas cuantas monedas para sostener nuestra prensa. Probémosles que se equivocan.

Manuel Saavedra

Regeneración, núm. 231, 25 de marzo de 1916



[1] Privilegio postal que permitía a las publicaciones así clasificadas circular a través del correo sin pago de franquicia.

[2] Enrique Flores Magón, aparece como Editor de Regeneración del número 206 de 2 de octubre de 1915 al núm. 260 del 6 de octubre de 1917, la dirección del periódico durante esa época era 2325 Ivanhoe Ave. LosÁngeles, California.

[3] Anselmo L. Figueroa (1870-1915). Originario de Yuma, Arizona. Miembro y líder de la Sección de Hispanoparlantes del Partido Socialista en Los Ángeles, Cal. En 1907, promovió que los abogados socialistas Job Harriman y R. Holston se hicieran cargo de la defensa de los miembros de la JOPLM presos en esa ciudad- Artículo los vínculos del PLM con grupos socialistas y radicales californianos. Miembro del grupo de Regeneración de la ciudad de Los Ángeles desde octubre de 1910 Hacia 1911 se integra a la Junta. Editor de Regeneración desde el número 1 del 3 de septiembre de 1910  hasta el número 205 del 6 de marzo de 1915, de la última época del semanario. Fue arrestado junto con Enrique y RFM el 14 de junio de 1911, permaneció en prisión hasta septiembre de ese año. En 1912 se le enjuició y fue declarado culpable de violación a las leyes de neutralidad. Murió el 14 de junio de 1915, dos meses después de haber salido de la cárcel de McNeil Island, donde purgó una condena de 23 meses. Mantuvo siempre una actitud discreta dentro de la JOPLM.