Extranjeros perniciosos.

Carranza está poniendo en vigor el artículo 33 de la Constitución Política de la República Mexicana, que prevé que todo extranjero que de alguna manera se haga nocivo a la sociedad, puede ser deportado a su país de origen.

La aplicación de este articulo ha tenido esta particularidad; la de recaer únicamente contra personas de origen extranjero que, por sus actos, se han atraído la inquina de los múltiples tiranuelos que han pesado sobre el pueblo mexicano. Todo extranjero que se a atrevido a criticar los desmanes de los gobernantes mexicanos, ha sido expulsado del país como “pernicioso” aunque su crítica haya sido justa, aunque con su criterio haya procurado señalar al pueblo oprimido males que es preciso extirpar para el bien común. Esos han sido, en su mayor número, los extranjeros que han sufrido la aplicación del artículo 33 de la Constitución. Se persigue, en suma, al extranjero que movido por sentimientos humanitarios, trabaja por libertar al pueblo mexicano de las garras de la tiranía. No se persigue al extranjero que explota a las masas. Para el explotado, hay toda clase de libertades, hasta la de matar impunemente a los trabajadores como a diarios sucedía en fincas de Tierra Caliente. Los usureros, los hacendados, los dueños de casas de toda clase de negociaciones, de origen extranjero, se han sentado y se sientan a la mesa de los tiranos de México; pero los extranjeros de la clase trabajadora que llevan a México ideales de emancipación humana; los inteligentes obreros extranjeros que llevan a México ideas que aprendidas por los mexicanos ponen en peligro el maldito sistema de explotación del hombre por el hombre, esos son marcados por el gobierno para expulsarlos del país.

Carranza a prometido expulsar a todos los compañeros de origen extranjero que se encuentran en México. De meses atrás, la prensa carrancistas ha venido quejándose de la actuación educadora de esos dignísimos compañeros, preparando así el terreno para que, cuando la expulsión ocurriera, no causara mucha impresión. Muchos de esos compañeros han peleado en las filas carrancistas. Carranza los utilizo entonces; no se fijó que eran extranjeros. Lo que le importaba era que dieran a su bandera cierto barniz de obrerismo, para atraerse a toda masa obrera.

Después del sacrificio, la expulsión. Ahora le estorban esos agitadores obreros, porque están predicando al pueblo que todo gobierno es tiranía, y que la clase trabajadora será libre solamente cuando tome posesión de la riqueza social y la declare propiedad de todos, hombres y mujeres.

Protestemos todos contra las intenciones de Carranza de deportar a nuestros hermanos extranjeros. Que expulse Carranza a los burgueses extranjeros; pero que no toque a los trabajadores de origen extranjero que predican nuestras ideas anarquistas.

Envíense las protestas a Venustiano Carranza, Querétaro Qro., México.

Que no quede un solo trabajador sin protestar. Hombres y mujeres, a cumplir con vuestro deber de solidaridad.

Sacamos a nuestro hermano Juan Hernández García[1] del presido y lo salvamos de la muerte con nuestras protestas. Salvamos ahora a nuestros hermanos de origen extranjero que predican nuestros ideales.

Celso Marquina

Regeneración, núm. 233, 8 de abril de 1916



[1] Juan Hernández García. (La Esperanza, Coahuila, ¿?- Durango, 21 de abril de 1916): Miembro del PLM desde 1906. Fundador de la Unión Minera Mexicana en noviembre de 1911.Miembro de la Casa del Obrero Mundial. Establece un cuartel general libertario en el mineral de Rosario, Nuevo León. En diciembre de 1914 llega a Monterrey como presidente de la Unión Minera Mexicana. El 6 de enero de 1915 integra el Primer regimiento rojo, también llamado “Justicia”. Actúa en Morelos, Coahuila, donde predica el ideal anarquista, promueve las tomas de minas, distribuye mercancías expropiadas y organiza el reparto agrario; por todo ello es detenido por fuerzas carrancistas, acusado de pillaje, recluido en Monterrey  y procesado por un consejo de guerra, que amenaza condenarlo a la pena capital. RFM llama a una campaña para impedir su asesinato. Mineros mexicanos de Arizona participan en la campaña para salvar su vida y envían cartas a Venustiano Carranza, que libera al militante minero en febrero del mismo año. Al disolverse este Batallón, Hernández García se convierte en el secretario de redacción del periódico sindicalista de Monterrey Orientación Social. En octubre de 1915 se halla otra vez preso en esa ciudad. Una vez más lo amenaza la pena de muerte y una vez más el PLM y Regeneración realizan una intensa campaña para salvarlo. En mayo de 1916, circula la noticia de que Juan Hernández había sido asesinado durante la represión a una manifestación celebrada en Durango, a la que Regeneración da crédito en principio, pero que desmiente en julio del mismo año.