Notas de la intervención

La situación ha llegado a un punto que fue fácil de preverse desde un principio: una vez en México las fuerzas americanas, sería después muy difícil obtener que salieran del país. Esto es lo que acontece actualmente. En vez de regresar a los Estados Unidos las fuerzas invasoras, continúan su marcha hacia el interior de México. Las fuerzas más avanzadas que son las de los coroneles Dodd y Slocum, llegan a la frontera Sur del Estado de Chihuahua, 400 millas al sur de la línea divisoria con los Estados Unidos.

Se creía que Villa tomaría la ciudad del Parral; pero se paso de largo y ahora se encuentra ya en territorio del Estado de Durango.

Carranza se espanta ahora de su propia obra y pregunta tímidamente al Secretario de Estado Lansing[1] que tanto tiempo se intenta tener en México al ejército americano, y Lansing no contesta la pregunta; pero por los preparativos que se hacen para reforzar a Pershing, así como por el avance continuado de las fuerzas invasoras, se comprende que el gobierno americano no tiene la intención de desocupar el territorio ocupado por sus tropas.

La prensa ha hecho pública una carta que el Departamento de Guerra en Washington envío al general Funston, en la que se le daban instrucciones para la campaña que había de seguir contra Villa. La carta es de 10 de Marzo, un día después del ataque de los Villistas a Columbus. En esa carta se dice que “en todo caso, el trabajo de estas fuerzas (las invasoras) se tendrá por terminado tan pronto como se sepa que la banda o las bandas de Villa han sido dispersadas.

En San Gerónimo, primero, y en Ojo Caliente, después, según los datos de Dobb y de Brown, las bandas Villistas fueron derrotadas y disipadas. Según Obregón, y el Cónsul carrancistas García, de El Paso, las fuerzas americanas debieran haberse salido de México después de esos combates, o mejor escaramuzas; pero Funston no ha dado la orden de retirada siguiendo las instrucciones que se le dieron en la carta de 10 de Marzo, y las fuerzas americanas, como arriba decimos, en vez de volverse a su país, continúan avanzando a gran prisa hacia el Sur.

Muy significativas son las siguietes palabras del Senador demócrata por el Estado de Illinois, dichas en el Senado el dia 8 de este mes: “Las fuerzas expedicionarias americanas no serán retiradas de México hasta que hayan cumplido su misión.”

Como su misión, conforme a las instrucciones que fueron dadas a Funston ya término, y sin embargo, las fuerzas no son retiradas, es de presumir que otra misión, cuya naturaleza se ha tenido en secreto hasta aquí tienen que cumplir las fuerzas americanas. ¿Cuál es esa otra misión? ¿Será la de sostener a Carranza por medio de la fuerza, ya que el reconocimiento de su autoridad por los Estados Unidos no basta, para que el pueblo se arrodille a sus pies?

Lo cierto es que Villa Ha logrado pasar la línea divisoria de los Estados Unidos de Chihuahua y Durango, y según el cónsul García, se convino Entra Carranza y Wilson que las fuerzas americanas se retiraran de México, cuando Villa cruzara esa línea, a la que se le dio el nombre de “línea de la muerte”. Las fuerzas de los Estados Unidos , según García no deben de ir más adelante de esa línea ; pero por los preparativos que las fuerzas americanos hacen, parece que hay la intención de cruzarla, de continuar la persecución de Villa por tiempo indefinido y sin límites el territorio en que deba hacerse la persecución.

Las autoridades militares americanas insisten en que es absolutamente indispensable para las fuerzas invasoras hacer uso, ya no solamente del Ferrocarril del Noroeste, si no que también del Central. Pershing piensa que, al menos, debe de internarse otro cuerpo de ejército americano por Ojinaga para abrir una línea de comunicaciones entre Presidio, Texas, y la ciudad de Chihuahua, que seria 150 millas más corta que la que une a Columbus con el cuartel general americano en el Estado de Chihuahua.

El general Bell[2], comandante de las fuerzas americanas que resguardan la frontera, negó los rumores que circulan sobre que probablemente serán retiradas las fuerzas americanas del territorio mexicano, y dijo “yo no creo que las fuerzas americanas salgan de México antes de que Villa sea prisionero.

Cándido Aguilar[3], Ministro de Relaciones Exteriores del Gabinete de Carranza no ha dado ni dará permiso a las fuerzas americanas a que se usen los ferrocarriles mexicanos; pero la prensa americana del día 10 dice, que fuerzas de Pershing han tomado posesión del que corre de Parral a Mesa de Sandías.

Se rumora que Juan Banderas[4], uno de los leaders del movimiento zapatista enviado al Sur para ayudar a Villa, llego a Rosario, Estado de Durango, donde lo encontró. Canuto Reyes camina a marchas forzadas para reforzar a Villa, quien se dice, marcha al frente de una columna de 4,000 hombres.

Mas batallones americanos entran a México por Palomas. A este respecto, dice el Herald del día 10 “:…. Gran presión se está ejerciendo sobre administración de Wilson para que retire las fuerzas de Pershing….pero Funston está enviando más hombres para el Sur, y todo indica que la persecución de Villa continuara hasta la ciudad de México, si es necesario.”

A la sola sospecha de que las fuerzas americanas pudieran ser retiradas de México, todos los que tienen intereses en que continúe la invasión han enviado a Washington sus protestas para que no se llame al ejército invasor. Los periódicos están haciendo campaña pro-intervención, voceando así los sentimientos de los capitalistas que quisieran la anexión de México a los Estados Unidos.

Viendo las cosas con seguridad, como deben ser vistas y estudiadas las crisis como la que actualmente se está desarrollando en las relaciones internacionales de los Estados Unidos y México, no es aventurado predecir que muy importantes acontecimientos están por venir.

Si las influencias que están fomentando la presente crisis internacional logran de Wilson que no retire las fuerzas americanas y sigue su marcha hacia el sur la fuerza invasora, Carranza se verá al fin en la necesidad de retirar, de hacer frente a la invasión no tanto porque él resienta como un insulto la invasión, cuanto por el temor de que el pueblo se rebele contra él y lo fusile.

Si eso sucediera, esto es, si Carranza se viera forzado a resistir la invasión, lo más posible sería que una guerra formidable envolviera a dos países, guerra que todavía es tiempo de evitar, que es posible evitarla, pues basta con que Wilson de por terminada la misión de las fuerzas americanas y las retire de México. Las instrucciones que el 10 de Marzo, dijo a Funston, abran el camino para retirar las fuerza invasoras, y dejen a los mexicanos que arreglen por si mismos sus propios asuntos.

Una guerra con México no es un asunto tan sencillo como lo creen los capitalistas que quieren agravar más la situación. Todavía es tiempo de evitarla.

Wilson podría solucionar, en último caso, la cuestión, de una manera sencillísima. Podría, por ejemplo, para satisfacer las ansias intervencionistas de los capitalistas y políticos, formar algunos regimientos con Rockefeller, Otis, Hearst, Gughemheim, Morgan, Fall y de más interesados en las riquezas de México, y substituirlos por las fuerzas de Pershing. Así se evitaría la guerra, porque ningún de esos señorones había de querer empuñar el fusil.

Manuel Saavedra.

Regeneración, núm. 234, 15 de abril de 1916



[1] Refiérese a Robert Lansing. (New York, 1864-Nueva York, 1928). Abogado. Secretario de Estado del gobierno demócrata de Woodrow Wilson entre 1915 y 1920. Fue consejero de la legación mexicana en Washington en 1894 y 1895. En 1915 fue el encargado de orquestar el reconocimiento de Venustiano Carranza como presidente de facto de México con las representaciones diplomáticas de Guatemala, Bolivia, Uruguay, Argentina, Brasil y Chile, lo que dio al acto un carácter panamericano y no sólo estadounidense. Tras el ataque villista a Columbus, negoció con el gobierno de Carranza todo lo concerniente a la Expedición Punitiva. Lansing fue el encargado de estudiar las posibles ligas entre los jefes constitucionalistas y el gobierno alemán y se dio a la misión de identificar al más adecuado de los revolucionarios para que ocupar la presidencia de México. Años después, en un artículo publicado en American Magazine de febrero de 1924, explicaría: “México es un país extraordinariamente fácil de dominar, porque basta con controlar a un solo hombre: el presidente.” En octubre de 1919, tras el obscuro secuestro del cónsul William Jenkins en Puebla, estuvo a favor de que Washington declarará la guerra a México. Por sus diferencias con Wilson, sobre éste y otros asuntos, como la creación de la Liga de las Naciones, fue separado del cargo de Secretario de Estado en 1920.

[2] Refiérerse al general de Brigada George Bell Jr.

[3] Refiérese a Cándido Aguilar Vargas. (1889-1960). Veracruzano. Subscriptor de Regeneración antes de 1906. Antirreleccionista, como tal firmó el Plan revolucionario de San Ricardo, Ver. Entró a la ciudad de México junto con Francisco I. Madero. Combatió la rebelión felicista en su natal Veracruz. Las compañías petroleras extranjeras se quejaron de su política fiscal y laboral, que consideraban lesiva a sus intereses. En 1914, nombrado gobernador de Veracruz, amenazó con la destrucción de los pozos petroleros y el fusilamiento de ciudadanos estadounidenses en caso de que el almirante Fletcher desembarcara sus tropas en el puerto de Tuxpan. A partir de marzo de 1916 fue nombrado Secretario de Relaciones Exteriores por Venustiano Carranza.  A la muerte de éste se exiló en Estados Unidos. Se unió a la revuelta delahuertista en 1923. Amnistiado por Lázaro Cárdenas. Se mantuvo activo en la política hasta su muerte en el exilio cubano en 1960.

[4] Juan Banderas. Minero sinaloense (1872-1918). Forajido, por el asesinato de un capataz norteamericano. Protegido del oligarca local, minero y gobernador de Sinaloa, Diego Redo. Se unió al maderismo bajo el cobijo del comerciante culiacanense Amado A. Zazueta. Gobernador provisonal de Sinaloa, a pesar de la oposición de Francisco I. Madero. Encarcelado por órdenes de un Madero ya presidente, se unió al Plan de Ayala. Fue Jefe de operaciones del Ejército Libertador en el Distrito Federal. Por desacuerdos militares abandonó el zapatismo y se sumó al villismo. En enero de 1916 se rindió a las fuerzas carrancistas y se incorporó a su ejercito en mayo de 1917. Antes de incorporase a la campaña en contra de Zapata, fue asesinado en la ciudad de México.