Solidaridad

Por noticias que recibimos de compañeros residentes en México, quedamos informados de la penosa situación en que se encuentran el compañero Román Delgado y los demás compañeros que con él se encuentran presos en la cárcel de Querétaro, todos ellos miembros de Casas del Obrero Mundial de la ciudad de México y de Tampico.

Todos esos compañeros están presos a disposición de Carranza, amo y señor del territorio dominado por sus secuaces. No se les ha hecho comparecer ante ningún juez, ni siquiera se les ha informado sobre los cargos que contra ellos pudieran existir. Y todo eso a pesar de que el carrancismo lleva el nombre de “constitucionalismo”. La Constitución prescribe que nadie puede ser molestado en su persona, domicilio, papeles, etc., sin orden escrita de autoridad competente. También ordena esa pobre antigualla que nadie debe ser detenido por más de setenta y dos horas, sin que se le haga conocer la causa de su detención. Eso es lo que la Constitución manda; pero Carranza, como todos los gobernantes, está sobre la ley y hace su capricho. O de otro modo, Carranza prueba lo que sostenemos los anarquistas: que la ley es un trapo de fregar el suelo. La ley concede derechos, pero no para los proletarios. La ley es, simplemente, la alcahueta de los capitalistas.

Las leyes otorgan derechos e imponen deberes. Los burgueses se aprovechan de los derechos y dejan caer los deberes sobre las escuálidas espaldas del trabajador.

Todos los hombres y todas las mujeres de buena voluntad, deben enviar su protesta a Carranza contra la arbitraria prisión de Román Delgado y compañeros. Diríjanse las protestas a Venustiano Carranza, México, D. F.

Sabemos que no se da de comer a esos hermanos nuestros, que se le hace sufrir mil indignidades por parte de carceleros bestiales, como en la época de Porfirio Díaz, que su correspondencia es detenida y que no se omite molestia ni tortura para ellos. ¿Y cuál es su crimen? Ser leales campeones de la causa de los desheredados.

Compañeros todos: no dejemos solos a nuestros hermanos de México.

Manuel Saavedra

Regeneración, núm. 238, 13 de mayo de 1916