Confesiones

El juez federal. Oscar A. Trippet, ha confesado en plena Corte y en uso pleno de sus funciones, que el escrito de acusación contra nuestros compañeros, los hermanos Magón es defectuoso y que el mismo duda que los artículos denunciados pudieran incitar al asesinato y al incendiarismo.

Esta confesión es valiosísima por que ha sido hecha por individuo que conforme a las teorías burguesas tiene el encargo de administrar justicia sujetándose para ello a preceptos legales.

Pues bien conforme a la ley, y de acuerdo con la confesión de Trippet, hay dos motivos para poner en libertad a los hermanos Magón, siendo esos motivos el defecto del escrito de acusación y la duda de que los escritos denunciados puedan incitar a cometer asesinato e incendiarismo. Más todavía: la constitución de este país prohíbe terminantemente al Congreso expedir cualquier ley que impida el ejercicio del derecho de manifestar el pensamiento por medio de la palabra hablada o escrita de manera, que la ley que autoriza al Correo a perseguir a la prensa es una ley anticonstitucional porque viola la libertad del pensamiento.

Son tres por lo tanto los motivos legales por los cuales deberían gozar de su libertad los hermanos Magón.

Para Ricardo hay todavía un cuarto motivo el cuál debería gozar de su libertad. Durante todo proceso, y a pesar de los esfuerzos del Fiscal para complicarlo, no pudo probar la acusación que nuestro compañero hubiera depositado personalmente en el Correo, o hecho depositar para su circulación y distribución, las ediciones de Regeneración en que aparecieron los artículos que el Correo considera delictuosos. La acusación se basa en el hecho de haber sido depositadas en el Correo para su circulación y distribución, las ediciones de Regeneración en que aparecieron los artículos denunciados; y no en el hecho de haber sido escritos esos artículos. Por lo mismo, el jurado que declaro culpable a Ricardo, lo condeno por haber escrito tres de los artículos denunciados, que no es lo que se basa la acusación.

Así, pues, conforme a la y los hermanos Magón deberían estar libres, y el juez Trippet lo reconoce así; pero su libertad es peligrosa para el principio de Autoridad y hay que detenerlos en presidio; con sus escrito socavan los cimientos del sistema capitalista, y el sistema capitalista se defiende por medio de su instrumento, el juez Trippet, quien estrechado por los sólidos argumentos de Ryckman, el abogado de nuestros compañeros se vio obligado a confesar que es una arbitrariedad la que se está cometiendo en sus personas, que es un crimen el que se está perpetrando con su prolongada prisión, pero que el gobierno tiene el derecho de defenderse matando toda actividad que ponga en peligro su existencia.

¡Valiosa declaración judicial es esa para todos aquellos que creen que el gobierno es una institución que tiene por objeto la defensa del débil contra las agresiones del fuerte! Los hermanos Magón luchan a favor del débil, del oprimido, del explotador, su lucha  perjudica al fuerte, al rico, al opresor, al gobierno, y naturalmente el gobierno tiene que defenderse para poder asegurar al fuerte y al rico su dominio sobre el pobre.

No importa que la ley que siempre está a favor del fuerte se haya encontrado por una mera casualidad a favor de nuestros compañeros perseguidos. La ley es pisoteada por los mismos que se dicen encargados de hacerla respetar y se envía a presidio a los hermanos Magón que, acusados y juzgados por haber hecho uso del Correo para incitar al asesinato se les sentencia por otra cosa: por enseñar a las masas proletarias que la tierra y todo lo que producen los trabajadores, deben pertenecer a los trabajadores; que gobierno, cualquiera que sea su forma es tiranía, porque no tiene otra misión que asegurar al rico el tranquilo disfrute de los bienes que le roba al pobre, y que la religión es el poderoso auxiliar del rico y del gobernante por que mantiene sumisa a la humanidad para que no se rebele contra sus explotadores y tiranos.

Esa es la substancia de las ideas anarquistas, y por sostener con energía esas ideas de redención humana, se envía a presidio a nuestros hermanos, los compañeros Magón.

¡El gobierno tiene el derecho de defenderse! grito Trippet, y su voz resonó en la sala como el estertor de un sistema corrompido, que en su agonía, se hace los últimos esfuerzos para aferrarse a la vida. ¡Esfuerzos inútiles! ¡Pataleos infructuosos! La idea anarquista ha echado raíces en el cerebro de los que sufren; los sentimientos de fraternidad y de amor dan calor al corazón de los oprimidos.

El grito desesperado de Trippet: “¡el gobierno tiene el derecho de defenderse!” prueba que el gobierno es una fuerza que se opone al progreso y justifica por lo mismo la rebeldía de los oprimidos. El gobierno se opone al triunfo de los ideales anarquistas, ideales que constituyen la conquista más luminosa alcanzada por el cerebro del hombre. Oponerse al triunfo de esos ideales es oponerse al progreso es atrincherarse en el pasado, es querer que la humanidad continúe siendo pasto del latrocinio del rico, de la brutalidad del gobernantes y de la maldad del clérigo.

El gobierno no es, pues , garantía de progreso, sino instrumento de retroceso: no es guardián de la civilización, sino campeón de la barbarie y del crimen. Trippet, con su grito destemplado, ha prestado un buen servicio a la causa anarquista, pues con él ha demostrado que gobierno y tiranía son la misma cosa con nombre diferente.

Nuestros hermanos marchan al presidio; pero sus hermosas ideas que son las de todos los que sufrimos opresión y miseria, no quedaran como ellos encerrados en esos sepulcros que se llaman calabozos. Las ideas son libres ellas se escapan de las garras de los tiranos: nadie puede encarcelarlas.

¡Viva la Anarquía! ¡Viva tierra y libertad!

Celso Marquina.

Regeneración, núm. 240, 8 de julio de 1916