Funston,[1] muerto

 

Frederick Funston, comandante general del Departamento del Sur del Ejército de los Estados Unidos, acaba de morir.

Murió violentamente, después de una buena cena, en un magnífico hotel de San Antonio, Texas.

¡Cuántos, a esa misma hora, debajo de los puentes o en míseras covachas, morirían de hambre!

Porque así van las cosas en este pícaro mundo: unos mueren de atracón y otros con la panza vacía.

Funston murió, y con él rodaron a la tumba los más locos sueños napoleónicos. ¡Él soñaba con la conquista de México! Para él no era cosa difícil ponerse a la cabeza de algunos millares de desalmados y llegar hasta la ciudad de México en un abrir y cerrar de ojos. Las vacilaciones de Wilson lo ponían nervioso… No tomaba en cuenta el ambiente antiguerrerista que predomina en este país; no se fijaba en la repugnancia del pueblo trabajador por las empresas de conquista que sólo aprovechan a los señores del dinero. Él creía cosa fácil reducir al orden al turbulento pueblo de México. Ya se sabe lo que es el orden burgués: el predominio de la fuerza sobre la justicia; la quietud de la muerte; la paz de los sepulcros.

Yo ni me alegro ni me entristezco por la muerte de Funston. Me es indiferente. Sí me alegraría si con él hubiera sido arrastrado a la fosa el sistema económico, político y social que con su espalda sostenía en pie; pero desgraciadamente no es así: otro general ocupará el puesto que deja vacante el soberano atracón.

El Ministro de la Guerra Baker,[2] dice haciendo pucheros: “La muerte del general Funston es una pérdida para el ejército y una pérdida para la patria”.

Tal vez; pero para el pueblo, para los hombres y las mujeres que viven de su trabajo, Funston vivo o Funston muerto son cosas que no le interesan, son cosas que ni mejoran ni empeoran su condición: de todos modos tiene que seguir arrastrando la cadena del esclavo. Si con Funston quedase enterrado el militarismo, ya sería otra cosa.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 254, 24 de febrero de 1917.



[1] Refiérese Frederick N. Funston (New Carlise, Ohio, 1865-San Antonio, Texas, 1917). General del ejército de los Estados Unidos. En 1895 formó parte de una expedición que buscaba oportunidades de inversión en el café de México y Centroamérica. En 1898 se enroló como voluntario en las tropas estadounidenses que ocuparon Filipinas. En marzo de 1901 capturó al líder independentista Emilio Aguinaldo, con lo que ganó el grado de general brigadier y obtuvo la medalla de honor. Famoso por sus hazañas militares, por su defensa del expansionismo estadounidense y por su labor como propagandista de la ocupación del archipiélago, en 1902 declaró que “los americanos que han solicitado al Congreso la paz en Filipinas debieran ser sacados de sus casas y linchados”. En 1908 dirigió la represión a los huelguistas miembros de los Industrial Workers of the World (IWW) en Esmeralda, Nevada. En 1914 fue el comandante de las fuerzas que ocuparon Veracruz en abril y permaneció en el puerto como gobernador militar hasta noviembre del mismo año, tras lo que se le comisionó para dirigir las tropas que custodiaban la frontera con México. En 1916 supervisó la “Expedición Punitiva”, encabezada por su subordinado, el general John B. Pershing, que invadió Chihuahua en persecución del general Francisco Villa, tras el ataque a Columbus, Nuevo México. En mayo de ese año, Funston y el general Hugh Scott se reunieron en Ciudad Juárez con el general Álvaro Obregón para acordar un plan militar de vigilancia de la frontera que buscaba poner fin a la “Expedición Punitiva” mediante un acuerdo negociado. En enero de 1917, cuando era el favorito del presidente Wilson para encabezar las tropas estadounidenses que participarían en la Primera Guerra Mundial, falleció de un ataque cardiaco.

[2] Refiérese a Newton Diehl Baker (Virginia Occidental, 1871-Cleveland, Ohio, 1937). Fue alcalde de Cleveland entre 1912 y 1916 y posteriormente ocupó el cargo de Ministro de Guerra de Estados Unidos en el periodo de 1916 a 1921. Estableció el servicio militar obligatorio y estuvo a cargo del envío de soldados en la Primera Guerra Mundial.