A última hora

 

Las mujeres de Filadelfia, a ejemplo de las de Nueva York, atacaron los puestos de comestibles y saquearon las tiendas de la calle 7ª la tarde del último jueves, 22 de febrero.[1]

Despachos procedentes de Chicago el mismo día 22, anuncian que el descontento fermenta de manera alarmante en los barrios pobres de la gran ciudad, debido a la carestía de los comestibles.

La burguesía de Chicago tiembla presintiendo el levantamiento popular. Un burgués dijo estas significativas palabras a propósito del descontento de los proletarios de Chicago: “Como el superhombre de Frankenstein, nosotros estamos creando un ser o clase ¾la clase capitalista¾ sin corazón, y una vez creado, vendrá lo inevitable: los motines del hambre y la “Revolución Social”.

Para que se comprenda la injusticia del sistema de la propiedad privada, debe saberse que el pueblo de Chicago se muere de hambre, a pesar de existir en los almacenes de la ciudad setenta millones de bushels[2] de trigo y estar empacando las compañías empacadoras carne suficiente para mantener a una nación entera.

Los burgueses de Los Ángeles están quemando cajas de huevos, por centenares y bushels de cebollas, para elevar los precios de los comestibles todavía más.

La situación se agrava por momentos en todo el país. Parece que la burguesía, enloquecida por el oro, ha resuelto clavarse ella misma el puñal de la Revolución.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 254, 24 de febrero de 1917.



[1] La escasez de carbón y los elevados costos de los alimentos en Nueva York originaron enfrentamientos entre mujeres y vendedores el 20 de febrero de 1917. Las mujeres organizaron protestas ante el Ayuntamiento de la ciudad exigiendo precios justos para los alimentos.

[2] El bushel es una unidad volumen seco que es usada en ámbitos como el de la agricultura. Es equivalente a 35.24 litros.