El suicidio

 

Dentro de pocos días, el gobierno de este país habrá declarado oficialmente la guerra contra Alemania.[1]

Los últimos hundimientos de barcos mercantes americanos por submarinos alemanes, han repercutido dolorosamente en los bolsillos de los bandidos de la banca, del comercio y de la industria, y Wilson se ha apresurado a convocar al Congreso a sesiones extraordinarias, para el dos de abril próximo.

El Congreso declarará la guerra contra Alemania para vengar el honor nacional, que en forma de mercancías, fue sepultado por los alemanes en mitad del océano.

¡La leva está a las puertas! La leva: incitadora de la rebelión.

Como entidad política, los Estados Unidos dan un salto en el vacío. La declaración de guerra será el suicidio de la confederación americana.

El sistema burgués está condenado a darse a sí mismo la muerte.

Sólo un milagro podría salvar a la burguesía de una muerte inevitable: el patriotismo de las masas. Pero las masas están alcanzando la mayoría de edad, y el patriotismo es un juego infantil que no divierte a los hombres.

¡Es que la época de los milagros ha quedado bien sepultada en las tinieblas de los tiempos!

Ya es muy difícil convencer a un hombre de que es un deber sagrado empuñar un fusil para defender una tierra, una casa o una talega de pesos que pertenecen a otro.

El patriotismo, como todo mito, se desvanece a la luz de la razón.

Las banderas nacionales, se verán pronto solamente en las vitrinas de los museos como reliquias de la barbarie humana.

El sistema burgués agoniza. ¡Paso a los iguales!

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 255, 24 de marzo de 1917.



[1] El 2 de abril de 1917 el presidente de los Estados Unidos Woodrow Wilson declaró formalmente la guerra a Alemania argumentando, entre otros motivos, el daño a embarcaciones y ciudadanos estadounidenses por parte del ejército alemán.