¡Farsa!

 

En un telegrama de Washington, fechado el 17 de este mes, se lee lo que sigue: “La Casa Blanca va a entrar al movimiento iniciado para acrecentar la producción de artículos alimenticios cultivando una hortaliza por su propia cuenta, en la cual el Presidente manejará el azadón en sus ratos de ocio.”

¡El señor Presidente Wilson manejando una azada! Exclamarán admirados los aduladores y los bobos.

Sí, el señor Presidente Wilson manejará ocasionalmente la azada, por unos cuantos minutos, para que las pobres gentes se entusiasmen y lo admiren.

Centenares de fotógrafos previamente citados, tomarán fotografías del Presidente armado de su azada, y en miles de periódicos aparecerá la noticia de que el señor Wilson ha empuñado un tosco instrumento de trabajo… por unos cuantos minutos y por ostentación.

Pero nadie se fijará en que lo que Wilson hace por afán de exhibición y de popularidad, lo practican millones de seres humanos todos los días, de sol a sol, en tareas enervantes para producir las riquezas que los que empuñan la azada por unos cuantos minutos y ocasionalmente, han de derrochar en extravagancia y caprichos.

En fin, que siga la farsa, que día llegará en que los señores que hoy nos alientan para que nos deslomemos, tendrán que empuñar, esa vez sí en serio, los toscos instrumentos de trabajo que hoy manejan por mera ostentación.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 256, 21 de abril de 1917.