El drama Tierra y Libertad[1]

 

Un grupo de jóvenes trabajadores, en Morenci, Arizona, estudió y llevó a la escena el drama revolucionario Tierra y Libertad.

El 11 de septiembre, con motivo de la celebración del segundo aniversario de la huelga de 1915,[2] los obreros unionistas de Morenci organizaron una serie de festividades que se prolongaron todo el día y parte de la noche, entrando como número de las fiestas la representación del drama revolucionario, que fue puesto en escena dos veces, a las diez de la mañana y a las siete de la noche.

El éxito fue sorprendente, según nos escriben los compañeros de la localidad. Más de cinco mil personas asistieron a las dos representaciones, y fue enorme la cantidad de seres humanos que no pudo caber en el amplio local, por lo que a petición del pueblo, los compañeros Felipe López y Emeterio Maldonado,[3] los directores de escena, trabajaron para dar por tercera vez el mismo drama el 16 del mismo mes pasado.

El entusiasmo del pueblo por el drama le cayó como amarga purga al cura católico de la localidad. Naturalmente, como que el drama en cuestión describe con colores reales la conducta criminal de los clérigos, solapadores de crímenes cuando no perpetradores ellos mismos de las más repugnantes hazañas.

Sabedor el cura de que se iba a poner nuevamente en escena la pieza dramática el 16 de septiembre, puso su queja a la Autoridad, seguro de que ésta intervendría en el asunto y prohibiría su representación. Cura y juez convocaron al pueblo a un mitin, en el que alegó el santo varón que la obra era inmoral, que el que la había escrito era un criminal y estaba excomulgado, como lo estaban todos los que querían que se pusiera en escena. El juez alegó también sus “razones”; pero el pueblo se sostuvo firme, y el juez como buen político, viendo que la cosa se ponía color de hormiga para los intereses del cura, propuso a la asamblea que se sometiera el asunto a votación, diciendo: “todos aquellos que sean católicos y quieran que se presente el drama otra vez, que se pongan en pie”. Todos se pusieron en pie, con gran desesperación del ensotanado, que en aquellos momentos deploraba estar rasurado y no poder desquitar su ira con sus sagradas barbas. Hecho un basilisco, como luego se dice, el cura maldijo a los presentes y los excomulgó, diciéndoles que no pusieran un pie más en su iglesia, por lo que se le dieron las debidas gracias, y como quien pisa espinas, de dos trancos alcanzó la puerta y se echó a la calle como alma que se lleva el diablo.

Total: que el drama fue puesto en escena por tercera vez con una concurrencia numerosísima, a pesar de una lluvia torrencial que duró toda la tarde y parte de la noche.

Como nota buena tenemos que consignar, que hasta la fecha, ninguno de los miles de excomulgados que ahora hay en Morenci, han sufrido la menor molestia, y están tan frescos y tan contentos, hombres y mujeres, como si no les hubiera caído la maldición del ministro del Señor.

A éste, al cura, sí que le cayó la maldición de rechazo, porque decidido a poner toda clase de trabas a la representación del drama, se marchó a Phoenix con la esperanza de que el Gobernador del Estado encendiera una buena hoguera, como en los buenos tiempos de la Santa Inquisición, y en ella achicharraran al drama y a su autor; pero por el camino le fue mal al curilla: los barrancos estaban llenos de agua que se precipitaba con más furia que la que él llevaba, y un peñasco estuvo a punto de hacerlo papilla al desprenderse de una altura. Podemos decir que ese cura está dejado de la mano de Dios.

Los mismos jóvenes aficionados, a petición del pueblo de Metcalf pusieron en escena el drama tres veces en dicha población el 23 de septiembre, en conmemoración de la promulgación del Manifiesto de 23 de septiembre de 1911, expedido por la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano. La primera función comenzó a las diez de la mañana; la segunda a las seis de la tarde, y la tercera a las once de la noche, asistiendo a ellas miles de hombres y mujeres.

El pueblo de Clifton, del mismo Estado de Arizona, pide que se represente allí el drama y los jóvenes aficionados, con una buena voluntad digna de aplauso, irán a trabajar allí. Hay que advertir que estos jóvenes entusiastas nada cobran. La entrada es gratis.

Los frailes de Metcalf aseguran que interpondrán toda su influencia para que ese drama y su autor sean suprimidos, y que irán hasta Washington, si no se les atiende en Phoenix. ¡Dios nos coja confesados!

Los compañeros de Miami, Arizona, ensayaron el drama por su cuenta, y lo representaron con muy buen éxito el 16 de septiembre.

En Tampico, Tamaulipas, ha sido representado tres veces en los teatros de aquella ciudad, con un éxito lisonjero.

Como se ve, piezas teatrales revolucionarias despiertan interés y ayudan a la propaganda de nuestros ideales. Los compañeros de todas partes deberían fijarse en que el teatro es un medio magnífico de propaganda. Lo que no se consigue con discursos, periódicos y libros, se logra con el teatro: el despertar de las multitudes.

El pueblo de Arizona, al acoger con tanto entusiasmo el drama Tierra y Libertad, da muestras de cultura y de ansias de progreso.

¡Adelante, trabajadores, adelante!

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 260, 6 de octubre de 1917.



[1] Obra de teatro escrita por Ricardo Flores Magón en septiembre de 1916. Su publicación se anunció así: “Este drama emocionante, de nutrida propaganda netamente anarquista y de acción expropiadora, altamente educativa para que las masas obreras aprendan a distinguir a sus enemigos y cómo emanciparse del yugo aniquilante de la explotación y la tiranía, y el cual debe ser puesto en escena donde quiera que haya hombres y mujeres conscientes que ansíen de todo corazón la emancipación de la clase proletaria y aproximar esa hora tan ansiada.” En ella su autor narra los resultados del pacto hecho entre el movimiento obrero (por medio de la COM) y el gobierno de Venustiano Carranza, incluyendo la posterior represión gubernamental.

[2] Refiérese a la huelga realizada en Arizona en 1915; en ella se consiguió obtener aumento de salarios después de varias semanas de movilización. Pertenece al conjunto de huelgas mineras a las que se hace referencia en la nota número 92.

[3] Emeterio Maldonado. Minero. Miembro del núcleo liberal de Morenci, Arizona. En octubre de 1917 dirigió, junto con Felipe López, la puesta en escena del drama Tierra y Libertad de Ricardo Flores Magón, en esta localidad. Más de cinco mil personas sumaron la audiencia de las dos funciones que se presentaron.