Álvaro Obregón

Este insignificante que estaría pudriéndose en los basureros si el turbión revolucionario no lo hubiera sacado del muladar, se encuentra en los Estados Unidos, a donde viene con el fin de arreglar la participación que México deba tomar en la carnicería europea.

Venustiano Carranza necesita muchos miles de dólares para él y sus favoritos, y esos millones solamente pueden ser conseguidos comprometiendo al pueblo mexicano en el conflicto mundial.

Todos los burgueses han recibido a Obregón aquí con los brazos abiertos, lo cual es bastante significativo.

Se prepara, pueblo mexicano, el crimen de ponerte en las trincheras europeas, para que tus amos, tus verdugos, llenen de oro sus cofres.

¡Alerta, pueblo, y cuando Carranza declare la guerra, levántate como un solo hombre y hazle sentir el peso de tu mano justiciera!

Tú no tienes nada tuyo que defender en las trincheras europeas, donde sólo se disputan intereses de los capitalistas.

En vez de la trinchera, la barricada. Al primer anuncio de declaración de guerra, enarbola la Bandera Roja de Tierra y Libertad, y acaba para siempre con las instituciones que te quieren arrastrar a la matanza europea.

Haz tuyo el Manifiesto de 23 de septiembre de 1911.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 260, 6 de octubre de 1917.