Tiranía

 

Mientras Regeneración no ha podido hacer oír su voz por falta de elementos pecuniarios,[1] el enemigo común no ha dormido. Si los trabajadores se han desentendido de contribuir a la publicación de esta hoja de combate, cuya vida es necesarísima en estos momentos de general angustia, siquiera para tener siempre encendida ante las masas que sufren, una luz que guíe sus pasos inciertos, el enemigo ha estado alerta, el enemigo no ha dormido y en su demencia de desembarazarse de los hombres que de alguna manera pueden poner en peligro las instituciones burguesas, ha llenado los presidios de espíritus altivos, de hermanos nuestros, cuyo delito ha sido decir al que sufre: tienes derecho a vivir sin ser explotado, sin ser mandado y sin ser embaucado.

En los presidios texanos yacen olvidados Rangel, Cisneros[2] y demás héroes de la justa querella que tenemos los de abajo contra los de arriba: Jesús Rincón, el hombre que se atrevió a desafiar la ley del servicio militar obligatorio,[3] ve transcurrir los monótonos días del cautivo, sin que haya una mano amiga que se acerque a estrechar la suya para decirle siquiera que tiene compañeros y cuenta con hermanos; Tomás Farrel Cordero, el compañero que en defensa de su vida y de nuestros grandes principios hizo sentir a un esbirro de uniforme el filo de su puñal,[4] vive olvidado en el presidio sin una voz que le diga que el corazón oprimido late en simpatía con él; Tresca,[5] Azuara[6] y una infinidad de trabajadores de la organización I.W.W., esperan solidaridad de sus hermanos de clase en los presidios de este país, y miles de hombres y de mujeres de corazón bien puesto, esperan en sus calabozos adonde los tiene encadenados la tiranía, que el pueblo despierte, que el pueblo vea en su martirio un ejemplo de cómo abusan los gobiernos cuando las masas no saben ser altivas y viriles.

La mansedumbre de las masas ha dado como resultado el ensoberbecimiento de los que oprimen. Pueblo que no protesta, pueblo que no se vuelve airado contra la injusticia, es pueblo destinado a ser esclavo y a nadie debe culpar de la vergüenza de arrastrar cadenas, más que a él mismo.

Un pueblo que comprendiera lo que es justicia, nunca habría permitido que Emma Goldman y Alexander Berkman hubieran sido procesados por predicar doctrinas de paz y de fraternidad entre todos los seres humanos que pueblan el mundo;[7] pero aquí lo hemos permitido, y por eso todos los días se abren las puertas de los presidios para alojar detrás de ellas a los mejores de nuestros hermanos.

Raúl Palma[8] es una de las últimas víctimas del encono, del odio que nos tienen los que mandan. Este joven luchador se encuentra preso porque la policía local dice que ejecutó a un burgués que por añadidura era polizonte, el 13 de julio de 1916. La acusación es absolutamente falsa, y si Raúl Palma está preso es porque este compañero se mostró siempre activo propagandista de nuestros ideales.

Raúl Palma es un joven propagandista de nuestros principios. Desde que era casi un niño, Palma entró de lleno a la lucha distinguiéndose aquí, en la ciudad de Los Ángeles, por su talento y por su fácil palabra. Él era uno de los que más se significaron como agitadores de la clase trabajadora. De ahí viene el odio que le profesan todos aquellos que quieren que no cambien las condiciones que actualmente existen y en las cuales encuentran una garantía para la explotación, el engaño y la opresión.

El que oprime, el que engaña y el que explota, nunca puede ver con buenos ojos al proletario que enseña a sus hermanos de clase cuál es el camino que debemos tomar los oprimidos para emanciparnos.

Dos veces, antes de ahora, Palma ha estado  preso por predicar en la plaza pública nuestros ideales. Para la burguesía es un hombre peligroso, y es natural que ahora se pretenda eliminarlo de entre los vivos acumulándole un delito por el que la ley burguesa castiga con la horca.

Eso es lo natural, que nuestros opresores traten de arrebatar de entre nosotros a aquellos elementos que puedan abrirnos los ojos, a aquellos abnegados que arriesgan tranquilidad, libertad y vida por educarnos; eso es natural, porque los que nos oprimen tienen deseos de que se perpetúe este sistema que hace posible que unos cuantos gocen de todos los placeres de la vida sin hacer nada útil, mientras la gran mayoría de seres humanos sudan y sufren por conseguir un duro mendrugo.

Pero lo que es natural es que nosotros mismos, los que sufrimos, veamos con indiferencia estos casos y permitamos que se arrebaten de nuestro seno a los mejores de los nuestros, y es por eso por lo que excitamos a todos los trabajadores a que levanten su voz y vacíen sus bolsillos para defender a los nuestros.

Palma, si no nos apresuramos a salir en su defensa, será ahorcado, como fue ejecutado Joe Hill.[9] La burguesía nunca perdonará a Palma su actividad en la propaganda de nuestros ideales; la burguesía no se siente tranquila con la libertad de un luchador  como Palma, y hará todo lo que esté de su parte por hacerlo desaparecer.

La vida de este compañero está en nuestras manos, hermanos de miseria y de explotación. El jurado que debe  juzgarlo está próximo, y si nos apresuramos a salvarlo, perecerá esta víctima de nuestra indiferencia y de nuestra maldad porque maldad es no levantar a los nuestros, a los que son sangre de nuestra sangre y carne de nuestra carne, cuando nuestro enemigo los derriba en tierra.

El jurado de Palma tendrá lugar el 18 del próximo marzo.

Envíense contribuciones para la defensa de Raúl Palma a esta oficina. A obrar en seguida. Cada minuto que pasa es un momento que acerca el instante en que la mano del verdugo deba caer sobre el cuello de un joven luchador digno del apoyo decidido de todos los trabajadores, de todos los que sufren, de todos aquellos por quienes él luchó mientras estuvo libre, y a quienes ahora corresponde demostrar su simpatía y su solidaridad para el caído.

Si no nos dolemos de los nuestros; si no damos la mano al caído, nunca nos libertaremos de la injusticia, seremos siempre esclavos.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 261, 9 de febrero de 1918.



[1] Refiérese a la suspensión temporal de Regeneración, del 6 de octubre de 1917, fecha del número 261, al 9 de febrero de 1918, fecha del número, 262.

[2] Refiérese a José Abraham Cisneros. Residente de San Gabriel, California (1911-1913). Miembro del Grupo Regeneración de San Gabriel fundado en febrero de 1911. En su casa se celebró la primera reunión del grupo. En marzo de 1911, con otros miembros de este grupo, se adhirió a la  postura del PLM que proclamaba que Francisco I. Madero era un traidor a la causa de la libertad, a raíz de la detención de Prisciliano G. Silva, por las fuerzas maderistas en Guadalupe, Chihuahua. Participó en la campaña de recolección de fondos para la defensa de León Cárdenas el Niño Mártir. En noviembre de 1912, también con otros compañeros del grupo de San Gabriel, se deslindó de Rafael R. Palacios, a quien acusó de intentar sabotear a Regeneración. Envió numerosas aportaciones económicas para el órgano del PLM. Uno de los Mártires de Texas, a fines de 1923 estaba todavía en la prisión Wynne State Farm, Huntersville, Texas.

[3] Ver “Zarpazos”, Regeneración, núm. 257, 23 de junio de 1917.

[4] Ver “Un caído”, Regeneración, núm. 257, 23 de junio de 1917.

[5] Carlo Tresca (1879-1943). Italiano. Periodista y ferrocarrilero. Fue secretario de la Unión de Trabajadores del Ferrocarril italiano y editor del periódico Il Germe. Con el fin de evitar una condena por sus actividades políticas, emigró a los Estados Unidos en 1904. En Filadelfia asumió la redacción de Il Proletario, órgano oficial de la Federación Socialista Italiana. Sus ideas cada vez más cercanas al anarquismo lo llevaron a renunciar, en 1906, a la publicación de su periódico La Plebe. En 1908, se estableció Pittsburgh, y desarrolló un intenso trabajo de propaganda entre los obreros y mineros del carbón italianos del oeste de Pennsylvania, lo que le provocó numerosas multas, encarcelamientos e inclusive un intento de asesinato. A partir de mayo de 1911 publicó diversos artículos a favor del PLM, en L’Avvenire de New Kensignton, Pennsylvania, a pesar de tener viejas diferencias con el redactor de la sección italiana de Regeneración, Ludovico Caminita, quien se negó, tras el arresto de Tresca ese mismo año, a hacerse cargo de L’Avvenire, por diferencias con Tresca a quien acusó de apoyar a miembros de la colonia italiana, comerciantes y burgueses, y de chantajista, etc., lo que los llevó a la ruptura. En 1912, invitado por los IWW a Lawrence, Massachusetts, realizó una campaña entre los trabajadores italianos en busca de la libertad para los líderes huelguistas Joseph Ettor y Arturo Giovannitti, acusados falsamente de asesinato. Tresca continuó su labor de agitación en las huelgas de los trabajadores textiles en Little Falls en Nueva York (1912), de los trabajadores de los hoteles de Nueva York (1913), de los trabajadores de la seda en Paterson, Nueva Jersey (1913), entre otras. Para 1916, Tresca reanudó la relación con los editores de Regeneración. Participó el 18 de marzo de ese año, como orador en un Mitin internacional, llevado al cabo en el Labor Temple, “para protestar contra la persecución de que son víctimas los luchadores anarquista Ricardo y Enrique Flores Magón”. En julio, Tresca, junto con  F. H. Little y Schmit y otros siete wobblies fue arrestado, por su participación en la huelga de los mineros en Mesabi Range en Minnesota. En este último lugar escapó de un intento de linchamiento pero fue acusado de asesinato “como resultado de un choque armado habido entre mineros huelguistas y una fuerza de esbirros en Biwabick, en el cual resultaron dos hombres muertos”. El juicio se llevó a cabo en diciembre de 1916. En Los Ángeles se organizó un mitin internacional, el 3 de diciembre “a favor de los hermanos Magón, Tresca, Rangel, Schmidt, Caplan y tantos más perseguidos en esta nación por la hidra capitalista”. Ricardo Flores Magón fue el orador en español. En su discurso “La rusia americana” le llamó “generoso poeta”. Para no interceder por él, el gobierno de Italia, acusaba a Tresca de ser espía alemán. Fue declarado inocente y liberado, para meses después ser de nueva cuenta encarcelado, junto con la Gurley Flynn, Giovanniti, Hayword y más de 160 wobblies. A lo largo del resto de su vida fue un activo opositor al fascismo, el estalinismo y a la infiltración de la mafia en los sindicatos norteamericanos. Fue asesinado por esta última en la ciudad de Nueva York, el 11 de enero de 1943.

[6] Refiérese a A. V. Azuara. Minero de Morenci, Arizona. Detenido tras la disolución de un mitin que se celebró el domingo 29 de agosto en Morenci. El acto organizado por los IWW fue atacado por “polizontes” de la Mesa Directiva de la Local N. 2 de la Arizona Federation of Labor. Tras una trifulca entre los mineros anarquistas y los esquiroles, Benigno Medina y A. V. Azuara fueron detenidos y acusados del delito de “hablar contra las malditas instituciones burguesas”. Se les recluyó en Clifton y se les fijó una fianza de cinco mil dólares a cada uno. Unos días después E. J. Moreno, organizador de la Arizona Federation of Labor mató en Newtown, cerca de Morenci, a Federico Bosques, cuando este orador obrero dirigía la palabra a los trabajadores denunciando a la Mesa Directiva de la Local No. 2, como traidora a los intereses de la clase trabajadora, por haber ocasionado el arresto de Medina y Azuara.

[7] Ver  “Zarpazos”, Regeneración, núm. 257, 23 de junio de 1917.

[8] Raúl Palma. Miembro del PLM. Compañero de Lucía Norman. Propagandista entre la comunidad mexicana en Los Ángeles, California. Fue arrestado en mayo de 1917,  por “repartir propaganda anarquista e incitar a una manifestación armada contra el orden”. Las autoridades buscaron su deportación. En diciembre, fue acusado del asesinato de un tendero anglosajón. En julio de 1917, junto con Odilón Luna, lo iban a deportar por propaganda subversiva. Ricardo Flores Magón organizó un comité de defensa a su favor. La oposición de Enrique Flores Magón y Ralph García a dicha defensa devino en rompimiento definitivo dentro del grupo de Regeneración. Fue declarado inocente tras un juicio celebrado en mayo de 1918. En julio de ese mismo año volvió a prisión, esta vez acusado de violación del Acta de Espionaje, por su participación en el Comité Internacional para la Defensa de Ricardo Flores Magón y Librado Rivera, junto con María Brousse, Epigmenio Zavala, Nicholas Zenn Zogg.

[9] Joel Emmanuel Hägglund (1879-1915). Músico y sindicalista nacido en Gästrikland, Suecia. Migró a los Estados Unidos en 1902, donde adquirió el nombre de Joe Hill. Utilizó la música como método de lucha y compuso numerosas canciones e himnos de lucha; entre las más memorables están “The Tramp”, “There is Power in the Union” y “Rebel Girl”. Participó en la incursión pelemista de la Baja California en 1911, animando a los combatientes con su música. El 19 de noviembre de 1915 fue fusilado en cumplimiento de la sentencia de muerte dictada tras un juicio amañado, en que se acusó del asesinato de un carnicero con la única evidencia de que el día del crimen Hill había sufrido una herida de bala, causada por una disputa amorosa, que Hill se negó a utilizar como coartada.